|
|
Secretariado
General de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista |

PJVR
italiana sobre el tema
"Loco por Amor"
Los animadores
de la Pastoral Juvenil italiana se reunieron
en Pagani (SA) del 28 al 30 de agosto de 2006
a fin de estructurar juntos el itinerario de
Pastoral para este nuevo año.
El tema elegido, "Loco por Amor", nos guiará hasta el encuentro
europeo de Limerick, Irlanda, que tendrá lugar
del 8 al 13 de agosto de 2007.
Estamos convencidos
de que para hablar de la locura de amor, aquella
que s. Alfonso indica como verdadera y única
redención, se necesita partir de un binomio
experiencial típicamente humano: redención
y relación. Creemos
que ambas expresiones están íntimamente relacionadas
entre sí. Este nexo de unión se desarrolla posteriormente
con otro concepto que nos es ampliamente conocido:
el escándalo.
Justamente así. Puede parecer absurdo esto al
referirnos a la redención, pero la experiencia
demuestra lo contrario. En el escándalo y en
el camino a recorrer para hallar la propia dignidad
se descubre la redención.
Muy frecuentemente
tendemos a escandalizarnos ante los errores
de nuestro prójimo y nos justificamos diciendo:
¡Yo no
soy así!
La redención, en cambio,
debe pasar a través de nuestra relación con
los demás y esto significa mostrarnos tal cual
realmente somos. Tenemos que caminar en la dirección
justa para hacernos con nuestra historia personal
que estamos llamados a realizar en el mundo.
Sí, exactamente así: mostrando nuestra pobre
humanidad es como nos redimimos. No hay verdadera
redención si no se aceptan las propias limitaciones
y nos consideramos a nosotros mismos necesitados
de ayuda.
A partir de estas
consideraciones hemos desarrollado un itinerario
que se concreta en cinco etapas: Abrazo, locura,
amor, redención y esperanza.
La experiencia humana de sentirnos aceptados tal cual somos, abrazados por
los demás, acogidos desinteresadamente, nos
permite abrirnos a un mundo de relaciones afectivas
que rozan la locura de la confianza. Sólo una
confianza loca nos hace encontrar el amor. Esto,
sin embargo, es esencialmente de dos tipos:
exclusivo e inclusivo.
¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez la
experiencia del amor exclusivo de una persona?
Ahora bien, sólo si se logra superar el amor exclusivo, incluso aquel que
creemos tener por Dios, podrá encontrarse el
inclusivo, el que permite que se abra nuestro
corazón a todos los hombres. El corazón, cuando tiene a Cristo como centro, se encontrará siempre con
mil huecos a fin de tener un espacio para los
demás, si es que uno está atento. Este amor
es una puerta a la redención que nos pide no
morir, sino encarnarnos en un contexto concreto
ofreciendo justamente ahí todas nuestras energías
a fin de dar esperanza a quien ya no tiene esperanza.
¿Será
una locura nuestro proyecto? ¡Quizás! Pero estamos
convencidos de que el mismo será una clave que
nos proporciona nuestra historia y nuestra espiritualidad.
Sólo encarnándola en nosotros se hace posible
la redención que nos proyecta fuera de nosotros
mismos.
La experiencia,
en efecto, nos demuestra que en el desierto
de la vida siempre hay un movimiento de arena
producido por el soplo del viento, incluso cuando
ni siquiera se percibe. Después, cuando uno
regresa por el mismo camino ya no se notan las
huellas que se habían dejado a la ida; el camino
de vuelta parece nuevo. Justamente
esta novedad es la redención que nos permite
entablar relaciones sanas y proyectar la vida
en Dios.
Juntamente con San Pablo queremos anunciar
lo mismo que él escribió a la comunidad de Corinto:
"nosotros predicamos a Cristo crucificado,
escándalo para los Judíos, locura para los paganos"
(1Cor 1,23).
Nos encomendamos al Señor, a nuestro padre San Alfonso y a Nuestra Madre
del Perpetuo Socorro a fin de que aquello que
sembramos pueda dar fruto abundante en bien
de nuestra Congregación y de la Iglesia de Dios.