
LÍNEAS
de PASTORAL
JUVENIL
VOCACIONAL
REDENTORISTA

Secretariado General de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
Roma, Febrero
del 2000
Roma, 15 de febrero del 2000
Prot. N° 0000 0344/99
El XXII Capítulo
General (1997) consideró la Pastoral Juvenil
y Vocacional como una “prioridad” dentro de
la Congregación (Mensaje final, n. 10). De acuerdo con los
Capítulos anteriores, dijo que “la Pastoral Juvenil
es el lugar adecuado para que los jóvenes
descubran el sentido de sus vidas y su vocación”
(Orientaciones,
n. 7). Además, recordando que la Pastoral
vocacional está en íntima conexión con “el
futuro de nuestra Congregación” (Orientaciones,
n. 4), invitó a todos a un renovado empeño
en este campo.
Las Líneas de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
son una ayuda que se ofrece a la Congregación
para que la invitación del Capítulo encuentre
eficacia y una respuesta comprometida. El
presente documento es fruto del actual Secretariado
General de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
Podemos contemplar en él, por lo mismo, la
experiencia y los logros del estudio ya realizado
con anterioridad en la Congregación en el
transcurso de los últimos veinte años. A la
realización de este texto han contribuido
además, en los últimos meses, las distintas
Regiones de la Congregación que, a diversos
niveles, fueron consultadas por el Secretariado
General. Podemos decir, pues, que el Documento
describe nuestra realidad, tiene en cuenta
la amplia consulta llevada a cabo y desea,
al mismo tiempo, servir de estímulo para nuevos
proyectos.
Queremos
decir que las Líneas
son una ayuda o, si se prefiere, un instrumento
de trabajo. Si ningún documento puede tener
la pretensión de querer decirlo todo y de
una forma definitiva acerca de un determinado
tema, con mayor motivo debe afirmarse esto,
por lo mismo, cuando el documento se refiere
a nuestros tiempos y, de modo singular, a
los jóvenes y a las vocaciones. Todos sabemos
lo laborioso que resulta hacer programas y
trabajar en este sector y esto justamente
porque vemos que nos encontramos ante una
realidad en constante cambio. Los propios
jóvenes, por su lado, se desalientan ante
cualquier forma de compromiso definitivo precisamente
porque viven inmersos en esta cultura inspirada
en lo “provisorio” y “relativo”.
A pesar de
ser conscientes de estas dificultades, las
Líneas
quieren ser una propuesta del camino a
seguir que, obviamente, espera de cada (Vice)
Provincia que sea encarnado de acuerdo con
su propia situación y adaptado a sus propias
posibilidades. Dichas Líneas,
sin embargo, pueden
y deben ser examinadas a la hora de compartir
determinados puntos de referencia necesarios
(como son los que tienen que ver con la naturaleza
teológico-eclesial o específicamente Redentorista)
a fin de superar ciertos dualismos (como entre
Pastoral Juvenil y Pastoral Vocacional), o,
en fin, con la idea de iniciar, si bien sea
de forma gradual, un compromiso concreto.
El Gobierno
General, que ha estudiado el presente documento,
desea que el mismo suponga para cada Unidad
– y ante todo para los individuos y organismos
implicados en las mencionadas Líneas
(vid. nn. 5-9) – una oportunidad para el intercambio
de pareceres pero, sobre todo, un incentivo
para un renovado empeño en el campo de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista.
La Virgen
del Perpetuo Socorro y San Alfonso intercedan
por nosotros a fin de que nuestro celo misionero
no nos haga abandonar a
priori el encuentro con los jóvenes y
para que – una vez encontrados – no tengamos
temor a proponerles a Cristo como Redentor
de la humanidad y como proyecto de vida.
En Cristo
Redentor,
P. Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Superior
General
LÍNEAS DE PASTORAL
JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA
INTRODUCCIÓN
MOTIVO
DE ESTAS LINEAS
1.
La atención de nuestra Congregación, en confrontación con
los jóvenes y con las vocaciones, se ha ido
desarrollando en los últimos decenios de una
manera gradual y progresiva. Esta atención
ha recibido un impulso particularmente significativo
en el trabajo de los Capítulos Generales de
1985, 1991 y 1997, así como en los documentos
preparados por el Secretariado General de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista:
nos referimos entre otros a Algunos
Conceptos clave de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista (“Documento de Viena”) de
1989, así como a las Líneas
Generales de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
de 1996. Nuestro Documento desea contemplar
como un tesoro las experiencias emanadas de
la maduración de la Congregación en este campo,
así como responder a algunas exigencias implícitas
en el trabajo pastoral que la Congregación
desarrolla con los jóvenes y las vocaciones.
Nos parece que estas exigencias pueden estar
resumidas esencialmente en torno a tres factores,
que seguidamente describimos.
2.
Un nuevo desafío. En las diversas regiones que
componen la Congregación se ha desarrollado,
tras el Concilio, una especial preocupación
pastoral con respecto a los jóvenes: se ha
intentado mantener un diálogo con ellos; se
les han abierto las comunidades y nuestra
opción de vida; se han formulando y llevado
a cabo diferentes proyectos pastorales; se
han impreso y divulgado folletos; se han organizado,
en fin, diversas iniciativas. Si miramos hacia
atrás, ya vemos un camino recorrido de forma
admirable. Se ha dicho, sin embargo que en
algunas (Vice) Provincias no ha habido un
trabajo continuado; en otras, se encuentran
en un momento de estancamiento y en otras
no se sabe bien qué hacer. Con estas líneas
queremos ofrecer algunas indicaciones, para
que cada (Vice) Provincia se sienta interpelada
a tomar un compromiso cada vez más entusiasta
y audaz en favor de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista.
3.
Un punto de referencia común. Si miramos a la
congregación en su despliegue actual, la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista presenta tal variedad de situaciones
y de métodos que diríase que no pertenecemos
a la misma familia religiosa. En realidad,
no podría se de otra forma teniendo en cuenta
que los Redentoristas estamos presentes hoy
en 73 naciones, en los cinco continentes y
en contextos pastorales y culturales muy diferentes.
Incluso puede darse el caso de que, dentro
de la misma Región, una (Vise) Provincia haga
hincapié en la formación cristiana de jóvenes,
y otra, en cambio se contente con reuniones
ocasionales. En unas, la
Pastoral Juvenil llega a
identificarse con la Pastoral Vocacional;
en otras, por el contrario, se encuentran
netamente separadas. Los ejemplos podrían
multiplicarse. Con este documento queremos
ofrecer algunos puntos de referencia que,
incluso en semejante e inevitable variedad
de situaciones, deben caracterizar a una Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista.
4.
La urgencia propia de nuestro tiempo. El nuevo milenio
nos lleva a afrontar un futuro grávido de
novedades. Más aún, sabemos que esta "novedad"
se advierte de modo más estimulante y apremiante
en algunas Regiones, mientras en otras, por
el contrario, predomina el temor a un progresivo
alejamiento de los ámbitos del progreso, del
bienestar y de las comunicaciones. ¿Qué puesto
ocupará la Iglesia en la historia de este mundo que se vislumbra en el horizonte?
¿A qué misión está llamada la Congregación
en este contexto? ¿Estará capacitada para
interpelar a los laicos y, en particular,
a los jóvenes a fin de que compartan con nosotros
el anuncio del Evangelio a los más abandonados?
¿Qué decisiones debe adoptar la Congregación?
No pretendemos responder a todas estas preguntas,
sino sólo abrir un proceso de reflexión y
discernimiento sobre la
Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista. Este
ministerio es una opción que debe ser objeto
de discernimiento en todas las (Vice) Provincias.
Las
Líneas quieren ser un instrumento que ayude
a este discernimiento, que animamos a que
llegue a un compromiso respecto a los jóvenes.
En este proceso, las autoridades competentes
serán llamadas a tomar las decisiones oportunas
de acuerdo a la opción madurada.
A QUIÉN NOS DIRIGIMOS
5.
Queremos aclarar
enseguida un "punto indiscutible"
de estas Líneas: la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista no es un
problema que concierna sólo a algunos "entusiastas
de este trabajo", trata de cuestionar,
más bien, la propia vida de todos los cohermanos.
Es cierto que algunos organismos o personas,
que seguidamente mencionamos, son los destinatarios
privilegiados de este documento, puesto que
son quienes pueden y deben poner en práctica
algunas decisiones de las que depende, efectivamente,
que todos se comprometan. Pero en ningún caso
se les puede ver a estos como los “delegados”,
porque cada cohermano, según nuestras Constituciones
[1]
está llamado a comprometerse
en esta pastoral.
6. Capítulos o Asambleas (Vice) Provinciales. En primer lugar corresponde
a estos organismos realizar clara opción Provincial
en favor de la Pastoral Juvenil Vocacional.
En segundo lugar, es su competencia adaptar
para cada (Vice) Provincia estas Líneas de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
Dedicar al menos una sesión a este ministerio
demuestra la voluntad de comprometerse en
la elaboración de estrategias pastorales concretas
en un proceso de evaluación. Es importante,
sin embargo, que tales reuniones vayan precedidas
de un compromiso por parte de los cohermanos
y de las comunidades y, a continuación, vayan
seguidas de un trabajo de revisión.
7. Consejos y
Superiores (Vice) Provinciales. Nombrar
a los responsables de la Pastoral Juvenil
Vocacional Redentorista, permitirles el trabajar
con una cierta continuidad, proporcionarles
los instrumentos adecuados y las condiciones
necesarias para un trabajo fructuoso, estimular
a los cohermanos a la colaboración, animar
a la (Vice) Provincia a una renovación constante:
éstas son algunas de las obligaciones que
los Consejos y Superiores (Vice) Provinciales
están llamados a asumir en primera persona.
8. Responsables
(Vice) Provinciales. Nuestro documento
se dirige a los responsables de Pastoral Juvenil
Vocacional Redentorista. Independientemente
de la estructura con la que cada (Vice) Provincia
realiza su ministerio con los jóvenes y las
vocaciones, encontramos de suma importancia
recordar lo que ha llegado a ser un punto
incuestionable en la misión de la Congregación
a partir del XXI Capítulo General donde se
dice: “la pastoral vocacional recibe un fuerte
apoyo de la pastoral juvenil bien organizada”
[2]
. A continuación
[3]
trataremos de desarrollar
mejor este punto.
9.
Animadores locales. Muchas comunidades
de la Congregación han nombrado a un cohermano
o un laico asociado para la Pastoral Juvenil
Vocacional Redentorista. Este documento quiere
ofrecer puntos de referencia ideales, al mismo
tiempo que de posibles pautas concretas de
trabajo. Para estos animadores locales, en
primer lugar, es válida la afirmación de nuestro
documento: al dirigirnos a toda la Congregación,
no es posible ofrecerles demasiados detalles
con respecto a un método concreto de trabajo.
Deseamos, sin embargo, que la ayuda del Espíritu
y la creatividad de cada uno den una mayor
concreción a las indicaciones que daremos.
PRIMERA PARTE
NUESTROS PUNTOS DE REFERENCIA
ALGUNOS PRINCIPIOS TEOLÓGICO-PASTORALES
10. Como en todo compromiso pastoral, también con
respecto a la
Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista es decisivo tener presentes los
verdaderos motivos por los que hacemos este
trabajo. Es importante tener un horizonte
teológico, una serie de profundas motivaciones
pastorales: si éstas faltan, nos reducimos
a hacer cosas con una cierta rutina y sin entusiasmo.
No podemos desarrollar aquí de modo adecuado estas motivaciones
teológico-pastorales. Preferimos remitirnos
al estudio de algunos textos que debe conocer
todo animador de Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista y que señalamos en el apéndice
bibliográfico de este documento. Aquí hacemos
solamente referencia, y de modo muy rápido,
a alguno principios teológico-pastorales.
11. Dios ha creado al hombre y a la mujer como un
acto de amor, en el cual se esconde una misión
de bendición. Creación y misión no pueden
separarse. El hombre ha sido creado por dos
razones. Por una parte, para dar gloria y
reflejar el esplendor del rostro de Dios.
Por otra, para alcanzar la potencial plenitud
humana. La acción creadora de Dios pone al
hombre dentro de la comunidad a fin de que
pueda alcanzar esta plenitud.
12. La vocación no es algo externo al hombre; es
más bien algo que explica desde su raíz el
misterio de la existencia. Nacer
a la vida es ya de alguna forma responder
a la llamada del Padre a vivir una relación
con Él. Y si "Dios es amor" (1 Jn
4,8), si todo en Él viene determinado por
el amor, nuestra felicidad, y nuestra vocación
cristiana consisten en llevar a plenitud el
amor hacia Él y hacia los hermanos: “amar
como Él nos ha amado” (cfr. Jn 13,34; 1Jn
4,11). Para vivir esta vocación cristiana
y para la realización de este amor no tenemos
a nuestra disposición sino la propia vida
con sus aciertos y sus fracasos, con sus grandes
períodos, pero también con los sencillos momentos
del vivir cotidiano: en todos estos pequeños
y grandes momentos, el Padre continúa llamándonos
y formándonos. La existencia y a la vocación
del hombre son definidas, por lo tanto, por
tres realidades: Dios que lo llama a la vida;
la comunidad en la que nace, por la cual es
formado y a la cual da su aportación; y su
propia persona que es él, medio para cumplir
con la vocación que Dios le ha confiado.
13. En Jesús, el misterio de la vida se hace más
claro. Él es, ante todo, modelo del ejercicio
del discipulado. Ha sido Dios quien le ha
encomendado una misión. Su respuesta fue una
vida totalmente en sintonía con la voluntad
del Padre. Todo esto se realizó en una comunidad
misionera y profética, atenta a realizar la
voluntad del Padre. Además, en cada página
del Evangelio encontramos un fragmento de
nuestra imagen al mismo tiempo que una llamada
a fiarnos de Cristo, a “seguirlo”. En Jesús
conocemos la medida del amor: “dar la vida”
(Jn 15,13), pero -a la luz del lavatorio de
los pies- vemos también su traducción diaria:
el servicio humilde y desinteresado. Pero
para comprender todo esto, sin embargo, es
importante caminar sobre los pasos de Jesús
para "seguirle" y "estar"
con Él (Mc 3,14), aprender de Él (Mt 11,29).
La vida cristiana es un itinerario de discipulado.
14. El Espíritu Santo permite superar el temor que
asalta a cualquier discípulo, sobretodo cuando
compara la belleza del ideal con la pobreza
de los medios propios. Es el Espíritu quien
“enseña y recuerda” (cf. Jn 14,26) todo cuanto
Jesús ha dicho. Es Él quien “persuade” a nuestra
inteligencia para que se entregue al Padre
mediante la obediencia de la fe. Es Él quien conduce nuestro
corazón a amar y a poner en práctica la ley
de Dios. Es Él quien ayuda a responder fielmente
a nuestra propia vocación personal. Todo esto
significa reconocer en la vida cristiana el
primado del Espíritu y – por parte de los
animadores – llevar en el corazón el propósito
de acompañar a los jóvenes en el discernimiento,
así como proponerles un exigente camino de
espiritualidad: también cuando las etapas
de este camino deban adaptarse a las situaciones
concretas con las que se encuentren.
15. La Iglesia, como la propia palabra ecclesia indica, es asamblea de llamados;
pero es también el contexto natural en el
que toda vida cristiana nace y se desarrolla.
El joven desarrolla su vida espiritual en
la Iglesia al aceptar comprometerse con ella
y asumiendo responsabilidades concretas. A
su vez, esto exige a los animadores de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista realizar su
trabajo con espíritu de comunión, creando
vínculos de fraternidad con las demás vocaciones
y con los demás animadores, participando en
organismos de comunión (Centros de Pastoral
Juvenil y/o Vocacional etc.).
16. Pero la Iglesia no justifica por sí misma su
existencia: ella está en relación con la misión,
para que el mundo “creyendo, tenga vida” (Jn
20,31). El peso del pecado que amenaza desde
siempre la historia del mundo, el abismo de
injusticia que crea una sima cada vez más
profunda entre pobres y ricos, el clamor del
sufrimiento, la necesidad de encontrar y conocer
la verdad del Evangelio, son sólo algunas
de las instancias que no permiten a la Iglesia
“pasar de largo” (Lc 10,32), ni tampoco a
los jóvenes instalarse en la indiferencia.
17.
Hoy, la juventud
es a menudo instrumentalizada por intereses
sociales, políticos, económicos y hasta religiosos.
El mito viene enfatizado desde la publicidad. Pero
todavía permanece como una “singular riqueza
de la existencia humana.”
[4]
“Los jóvenes -si es que
puede decirse así- tienen de forma congénita
el sentido de la verdad,”
[5]
es decir, buscan un ideal
concreto para vivir y, sobre todo, desean
ser animados a vivir con pasión. Aunque se
necesita toda una vida para dar concreción
a este entusiasmo, hay constantes – propias
de la juventud – que todo animador debe conocer
a fin de que el anuncio de Jesucristo sea
semilla fecunda en la vida de los jóvenes
con los que se encuentra: nos referimos al
valor del amor, al problema del sentido de
la vida y a la fuerza atractiva de los proyectos.
Reconocer a la juventud este valor y educar
estas constantes, significa permitir que la
pasión que aquella siente por la vida no quede
en un ideal vacío; significa ayudar al joven
a realizar plenamente su existencia y a encontrar
su puesto en la Iglesia y en la sociedad. En otras palabras,
significa ayudarle a descubrir y a vivir su
vocación.
QUÉ ENTENDEMOS POR PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA
18. La concepción redentorista
sobre la vida y la sociedad tiene dos puntos
referenciales íntimamente conectados: el hoy
y el mañana. El futuro será un día el presente
que se habrá logrado alcanzar en el tiempo.
Los acontecimientos tratarán siempre de determinar
la
historia. Nuevas ideas e
ideologías se impondrán. Uno de los retos
del animador redentorista frente a los jóvenes,
es el de “ver” las tendencias emergentes,
“ver” las posibilidades que pueden formar
la existencia de los jóvenes para un futuro
mejor, “ver” también los peligros que pueden
encerrarse en un futuro atrayente. Junto a
los jóvenes, trata de trabajar para lograr
una sociedad basada en los valores cristianos,
donde el rostro de Dios llega a ser fuerte
experiencia a la hora de determinar la calidad
de la vida humana.
19. Hemos hecho referencia ya a un
problema que lleva a preguntarnos si es posible
hoy hablar de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
El problema se suele plantear como un conflicto
entre la identidad de la Pastoral Juvenil
y de la
Pastoral Vocacional: ¿son
dos pastorales distintas? ¿son la misma pastoral? ¿o, simplemente, van unidas?
Hoy
es comúnmente aceptado que “toda pastoral”
es ineludiblemente “vocacional”. De alguna
forma “toda pastoral” tiene como última pretensión
el consolidar la común vocación bautismal
en una vocación particular.
La
Pastoral Juvenil, sin embargo, se ve especialmente
urgida a desarrollar esta dimensión vocacional
a causa de sus destinatarios. El proceso evolutivo
que desarrolla el ser humano a lo largo de
la vida muestra la existencia de momentos
privilegiados para la propia configuración
personal. Sin lugar a dudas “la juventud”
es un tiempo privilegiado para la toma de
decisiones.
En la juventud
se cimientan las decisiones y los proyectos
que abarcan toda la existencia. Si afirmamos
que Dios hace una “llamada” a cada persona
es lógico intuir que ahora, en la juventud,
es cuando se elabora la “respuesta”.
Es
así que nuestra Pastoral Juvenil quiere señalar
el “discernimiento” como camino necesario
e ineludible para todos y cada uno de los jóvenes que viven el proceso:
camino de búsqueda
y de respuesta personal a la llamada que Dios
hace al ser humano.
Todos
los jóvenes que viven un “encuentro personal”
con Jesucristo y su Evangelio se formulan
de alguna manera la pregunta “¿qué puedo esperar
de Dios y de la Iglesia?” A través del “discernimiento”
se hace posible la pregunta: “¿Qué espera
Dios de mí? ¿Qué requiere la Iglesia de mí?”
Para ayudar a responder a estas cuestiones
es importante la interpelación
personal por parte de quien acompaña el
proceso.
A través
del descubrimiento de las propias capacidades
naturales, habitualmente, queda señalado el
lugar donde nos esperan nuestras tareas históricas.
Sin embargo, habiéndonos formado Dios capaces
de un “quehacer”, es Él quien respeta nuestra
propia conciencia y quien nos urge a asumir
nuestra libertad.
20.
Otro
asunto es el de las estructuras que deben
llevar a cabo el discernimiento vocacional.
En algunos lugares de nuestra
Congregación encontramos estructuras pastorales
diversas para la “pastoral juvenil” y para
el “discernimiento vocacional”. Estas estructuras
no siempre entienden el proceso personal del
joven de modo “unitario”. Dividen así el proceso
en dos ministerios distintos, como si fuera
posible acoger el discernimiento vocacional
sin un proceso de evangelización previo.
En otros
lugares, hay una única estructura pastoral.
Partiendo del anuncio del Evangelio acompañan
a los jóvenes hasta el discernimiento vocacional
y la opción de vida. Así, bajo una sola estructura,
presentan y acompañan las distintas opciones
vocacionales. Todos los jóvenes que desean
optar por la vida Redentorista
son, de este modo, iniciados previamente en
la vida cristiana.
Entendemos
que la PJVR gana en “coherencia interna” cuando
se trabaja como un solo proceso. En los casos
en que existe una doble estructura queremos
insistir en la necesidad de un trabajo de
equipo. Un “proceso unitario” no puede
eludir ninguna dimensión: la evangelización
debe desembocar en el discernimiento vocacional
y, a su vez, el discernimiento vocacional
requiere de una evangelización previa e ineludible.
Así, cuando
un joven se acerca a nosotros, es necesario
conocer en qué momento del proceso se encuentra
para, a partir de ahí, acompañarlo en su discernimiento
vocacional. No hay diversos procesos, sino
uno solo con distintos momentos (ley de gradualidad).
21. Sabemos, sin embargo, que este contenido de
fondo está relacionado con las diversas situaciones
pastorales y culturales en las que la Congregación
realiza su misión. Hay lugares donde la palabra
“vocación” aleja a los jóvenes, incluso antes
de iniciar con ellos el diálogo; hay otros
lugares, por el contrario, donde la posición
del sacerdote y del religioso es considerada
como un bien apetecible. Se dan contextos
en los que los jóvenes deben verse pacientemente
acompañados desde el principio, a lo largo
de un itinerario de formación cristiana, para
que pueda hablarse con ellos de vocación.
Hay otros sitios donde una sólida y adecuada
vida eclesial permite una tranquila iniciación
de los jóvenes en el camino vocacional. Para
todos ellos es válida una característica inicial
de nuestra pastoral: la que hunde sus raíces
en la vocación bautismal cristiana y que es
propuesta como una ayuda, ofrecida a todo
joven, para que lleve a su pleno desarrollo
esta misma vocación
[6]
. Pero esta no nos excusa
de proponer a los jóvenes una clara propuesta
vocacional. Evitando por parte de los animadores,
eso sí, cualquier tipo de ambigüedad o instrumentalización,
los jóvenes deben saber que el “Evangelio”,
en cuanto tal, pide ser encarnado en un proyecto
de vida. Los jóvenes tienen también derecho
a conocer qué caminos concretos se les ofrecen
para vivir su bautismo.
22. Merece también una explicación la palabra “juvenil”.
Con ella queremos indicar los destinatarios
privilegiados de nuestra pastoral: a modo
de orientación, se trata de los jóvenes que
se encuentran entre los 16 y los 30 años.
Se comprueba, sin embargo que en determinadas
Provincias de la Congregación, no se habla
jamás de Pastoral Juvenil, sino más bien de
“Pastoral en favor de lo jóvenes adultos”,
de 18 a 35 años. En todo caso, estos
“jóvenes” y “jóvenes adultos” son un reto
para la Iglesia y para la sociedad. En determinados
casos son “olvidados” o abandonados por la
pastoral ordinaria; en otros casos, son ellos
quienes abandonan la Iglesia considerando
que está superado su lenguaje y sus formas
de afrontar los problemas de nuestro tiempo.
De cualquier forma, nuestra Congregación,
que se dice misionera, está llamada a hacer
frente a ambos supuestos
[7]
. En este sentido, la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista es una
respuesta misionera a una urgencia pastoral
de nuestro tiempo
[8]
. Con la palabra “juvenil”,
sin embargo, no queremos excluir de nuestra
preocupación misionera ninguna edad. Una constante
de nuestro anuncio del Evangelio debe ser
que el Señor llama a cualquiera edad, presentándose
cada candidato en una situación de vida concreta
que ha de analizarse caso por caso. De cualquier
forma, debemos recordar que todos, cualquiera
que sea su estado de vida, tienen su responsabilidad
con respecto a las vocaciones.
23. Ahora bien, ¿en qué condiciones nuestra Pastoral
Juvenil se llama Redentorista? También aquí
queremos hacer referencia, de modo breve,
a las características que son dignas de un
ulterior desarrollo por parte de los animadores
y de sus grupos colaboradores. Creemos que
un primer elemento se encuentra en nuestra
tradición. San Alfonso quiso desde el principio
que fuéramos hombres de lenguaje sencillo
e inteligible, teniendo en cuenta a las personas
y las situaciones; que fuéramos capaces de
hacer hincapié en la fuerza del amor y en
la centralidad de la conciencia. Todo
esto hace que nuestra pastoral sea del discernimiento;
que propone momentos y actividades normales,
y que da también un valor grande al encuentro
personal, al tiempo que debe dedicarse a escuchar,
a la celebración del sacramento de la Reconciliación,
al acompañamiento espiritual.
24. Nuestra tradición nos pide también que dediquemos
el espacio debido de tiempo al “gran medio
de la oración”. Estamos llamados a ser maestros
de oración o, al menos, a proponer experiencias
profundas, a procurar los medios necesarios
para ello, a tratar de que en nuestros encuentros
haya un espacio o un lugar para la oración
personal, además de la
comunitaria. Es importante,
sin embargo, que nuestra oración lo sea de
“encarnación”, haciendo nuestro el clamor
de los pobres, de forma que de la plegaria
nazca un compromiso concreto en favor de la
justicia.
25. La espiritualidad Redentorista
pide que nuestra Pastoral esté atenta también
al valor de la Eucaristía y a la presencia
de María en todo itinerario de formación cristiana.
La Eucaristía es memoria,
actualización y profecía. Como memoria,
la Eucaristía nos hace participar de las maravillas
de Dios que han culminado en una vida entregada,
en una sangre derramada por nosotros. La Eucaristía
también es mirada sobre el presente,
para reconocer en aquella vida entregada y
en esa sangre derramadas, la medida verdadera
del amor y, simultáneamente, una semilla de
fecundidad para la Iglesia hoy. La profecía
nos empuja a responder de una manera siempre
nueva a los desafíos de nuestro tiempo. A
la luz de esta Teología, la presencia de Jesús
en el sagrario, de importancia capital en
la espiritualidad alfonsiana, no sólo es objeto
de adoración, sino también fuente de todo
proceso espiritual. Nos permite encontrar
aquello que es centro de nuestro carisma y
de la misma vida cristiana: Cristo Redentor
del mundo. En esta perspectiva, también la
devoción alfonsiana hacia María tiene un papel
decisivo, para que cada joven pueda caminar
en la generosidad y la confianza.
26. A fin de dar a la tradición redentorista el
valor que merece, es oportuno, igualmente
procurar aquellos medios que S. Alfonso supo
encontrar de modo magistral: nos referimos
a la belleza de sus cantos, a lo directo de
sus catequesis, a su deseo de que nuestras
comunidades orasen con la gente, a la atención
y al embellecimiento del altar, etc. Creemos
que el clima que él supo crear en las Capillas
del Atardecer debe inspirar mucho de nuestro
trabajo con los jóvenes. Ha sido su forma
característica de vivir el valor de la comunidad,
un valor en el que ahora queremos educar a
nuestros jóvenes. Para esto, queremos recurrir
a la energía que brota de la
Sagrada Escritura y a los
métodos que juzgamos más aptos para “partir el pan de la Palabra” (Lectio Divina, etc.)
27. “Redentorista” es también nuestra Pastoral,
en tanto que es misionera: no sólo porque
-como ya queda dicho- ella responda a la urgencia
que representan los jóvenes, sino porque también
está capacitada para proponer a los jóvenes
la misión, sobre todo en favor de los más
abandonados. La Copiosa Redemptio es
un valor del que el mundo de hoy tiene gran
necesidad: ella es manifestación del sobreabundante
amor del Padre, y – por la fuerza propia del
Espíritu – encuentra su cúlmen en el misterio
pascual de Cristo, que es el criterio fundamental
para comprender el misterio de la vida y para
poder identificarnos con el grito de los más
pobres. A la luz de la muerte y resurrección
de Jesús, la Copiosa Redemptio es fuente incesante de esperanza,
capaz de vencer la fuerza demoledora del pecado.
Es fuerza para un mundo nuevo y para luchar
contra la injusticia. Ella es el primer objeto de nuestra
acción evangelizadora, y allí se encuentran
motivos suficientes para comprometer a los
jóvenes.
28. A la hora de presentar nuestro
carisma es necesario que, tanto en nuestro
interior como en nuestro anuncio, tengamos
presente al mismo tiempo la vocación sacerdotal
y la de hermano coadjutor. Ambas expresiones
de la vida Redentorista están contenidas en el sentido
de la consagración religiosa y de la vida
fraterna: es importante que pongamos de relieve
su belleza cuando ayudamos a los jóvenes a
descubrir la mejor forma de realizar su vocación.
De la misma forma, en nuestra propuesta vocacional
debemos tener presente la pluralidad de la
familia alfonsiana, que comparte de una manera
más o menos directa nuestro carisma y nuestra
misión: se trata de un horizonte multiforme
que va desde la Orden de las Monjas del Santísimo
Redentor a las familias religiosas, Institutos
Seculares y Asociaciones Laicales.
29. Debemos proponer con interés y con vehemencia
las figuras de nuestros santos y beatos: todos
avezados en el sentido de la misión que les
llevó a "dejar" lo que podía suponerles
una seguridad en este mundo para poder ir
hacia los más abandonados, allí donde el Señor
les llamaba. A la luz de estas figuras, debemos
subrayar cómo no podemos resignarnos a ser
“cristianos sin más”; debe tenderse, por el
contrario, a ser de forma valiente “testigos
y profetas” en medio de un mundo que tiende
a la homologación y al ocultamiento.
30. Otras veces, sin embargo, sucede que somos nosotros
quienes frenamos o -cuando menos- no mantenemos
de forma adecuada el compromiso misionero
de los jóvenes. Es necesario, en cambio, hacerles
ver y señalarles las formas concretas de realizar
este compromiso: mediante la participación
el voluntariado (ONG...), en alguna de nuestras
misiones populares, con una presencia misionera
en el extranjero, asumiendo alguna responsabilidad
en nuestra pastoral ordinaria, etc.
SEGUNDA PARTE
ENCARNAR EL IDEAL
EN LA REALIDAD
31. Tras haber descrito, si bien de modo muy sintético,
el horizonte teológico en el que se sitúa
la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista, y tras haber hecho referencia
a algunas de sus características, queremos
ahora ayudar a los animadores en el tramo
más difícil, el que pide que se le dé una
forma concreta a su entusiasmo pastoral por
los jóvenes y por las vocaciones.
SABIDURÍA Y PACIENCIA
32. Si describir el ideal de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista es relativamente
fácil, no son pocas las dificultades que se
encuentran, sin embargo, a la hora de tener
en cuenta la realidad. Numerosos
factores, que no pretendemos describir ahora,
hacen frecuentemente del mundo juvenil un
mundo aparte y con el que también es difícil
ponerse a dialogar. He aquí un primer desafío
para nuestra pastoral que debe “inculturarse”,
es decir, ser capaz de comprender el lenguaje
de los jóvenes, de acoger sus interrogantes,
de unirse a ellos en su camino. Junto a esta
dificultad común a nuestro tiempo, existen
otros factores que hacen que algunas (Vice)Provincias
encuentren difícil la solución de la problemática
juvenil: nos referimos a la elevada media
de edad de sus miembros, a la falta de cohermanos
deseosos de comprometerse en este campo, a
la ausencia de estructuras, a la incapacidad
para la colaboración, a un cierto desánimo
que procede de una falta de renovación de
la vida religiosa y, por lo mismo, de una
dificultad a la hora de proponerla a los jóvenes,
etc.
33. Los últimos Capítulos Generales
han otorgado un gran relieve y, en algunos
casos el puesto prioritario, a la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
[9]
.
A pesar de las todas dificultades que encuentran
algunas (Vice) Provincias a la hora de hacer
efectiva esta prioridad, creemos que es de
la mayor importancia, para todo animador,
el “entusiasmo” con que debe vivir su vocación
Redentorista en favor de los jóvenes. Una
primera cualidad que se le pide al animador,
es que ame a los jóvenes, que desee vivir
con ellos la audacia del Evangelio y la causa
de los más pobres y abandonados. Aún cuando
este entusiasmo no vaya acompañado de una
específica preparación, es importante que
esté dispuesto a “querer aprender”: no sólo
de los aciertos cuanto, sobre todo, de los
errores; preocupándose también por la propia
formación continua (con lectura de revistas
especializadas en Pastoral Juvenil y Vocacional,
participación en congresos, cursos, etc.).
PROPUESTA DE UN ITINERARIO
34. Porque es
nuestra intención explicar cómo encarnar el
ideal en la realidad, proponemos aquí un posible
itinerario que cada animador está llamado
a adaptar a la situación de su (Vice) Provincia.
El animador debería tener claro,
ante todo, el OBJETIVO GENERAL al cual se
orienta:
“Dar a conocer a los jóvenes, de un modo atrayente, la persona de Jesucristo
y su Evangelio; para que, haciendo una opción
personal por Él, puedan llegar a integrar
su vida en la comunidad eclesial y desde ahí
contribuyan eficazmente a la construcción
de una sociedad más justa y más fraterna”.
Para
hacer posible este objetivo, necesitamos abrir
un itinerario que viene marcado por etapas:
ETAPA 1ª – INICIACIÓN
Punto de partida El desconocimiento o conocimiento fragmentado
de la persona de Jesucristo
Punto de llegada La adhesión personal a Jesucristo y su
Evangelio
Objetivo Brindar a los jóvenes un primer
anuncio de Jesucristo para favorecer una adhesión
personal que marque toda su vida de creyente.
Medios - intentamos llegar a los
jóvenes de todas las formas posibles
-
favorecemos los momentos para estar juntos,
para apoyarse y acompañarse mutuamente
-
presentamos el anuncio del Evangelio de un
modo atrayente, provocativo, interpelante
-
ponemos en duda ciertas “frases hechas” sobre
el Evangelio y los valores cristianos
-
facilitamos la creación de lazos profundos,
de sentimientos de cercanía y de pertenencia
(experiencia de comunidad)
-
garantizamos la presencia del animador para
acompañar los primeros momentos del grupo
que nace
ETAPA 2ª – PROFUNDIZACIÓN
Punto de partid la adhesión
personal a Jesucristo y su Evangelio
Punto de llegada la opción comprometida por el seguimiento
de Jesús y la construcción del Reino en la
historia
Objetivo Proponer a los jóvenes un camino
de discipulado que les abra a un proceso personal
de discernimiento y les ayude a generar nuevas
actitudes. Todo ello en orden a clarificar
su proyecto de vida e intervenir eficazmente
en la transformación de la realidad
Medios - profundizamos, mediante
la pertenencia a un grupo, el sentido de lo
comunitario y de las exigencias de un compromiso
maduro y realista
-
favorecemos un itinerario de formación permanente
para que los jóvenes realicen un discernimiento
claro de sus opciones
-
promover la integración entre la “fe” y la
“vida”
-ayudamos
a tomar conciencia de la necesidad de un acompañamiento
personalizado para la maduración y realización
del Proyecto de Vida
-
generamos, en lo personal y comunitario, una
conciencia crítica de la problemática social
y una sensibilidad pastoral hacia todas las
formas de pobreza y marginación
-
acompañamos el crecimiento en la “fe” y la
“vida” en el espíritu desde un “trato de amistad
con Dios” (oración personal y comunitaria,
lectura orante de la Palabra de Dios, celebración
de los Sacramentos)
-
invitamos a los jóvenes a reflexionar sobre
la forma de realizar su vida, teniendo en
cuenta las diversas vocaciones que conforman
la Iglesia
-
presentamos el carisma y espiritualidad redentorista
como un modo de presencia en la Iglesia
ETAPA 3ª – MISIÓN
Punto de partida la opción comprometida por el seguimiento
de Jesús y la construcción del Reino en la
historia
Punto de llegada encarnar un proyecto de vida que ubique
al joven como “cristiano adulto” (vida laical
/ vida consagrada / ministerio ordenado) en
la Iglesia y la sociedad.
Objetivo descubrir “el lugar” y “el
modo” de encarnar el seguimiento de Jesús
como un proyecto vocacional, en orden a promover
una renovación en la Iglesia y en la sociedad
Medios - Asumimos un estilo de vida
según las Bienaventuranzas para vivir la vida
como una entrega generosa de amor y servicio
a los demás
-
gestamos un compromiso misionero, transformador
de la realidad personal y social
-
Evaluamos el itinerario recorrido y renovamos
los cauces de maduración humana y creyente
en el seno de la comunidad a través del espíritu
de discernimiento y continua conversión
-
acompañamos espiritualmente al joven a fin
de que llegue a una elección de vida; bien
mediante un compromiso laical en la Iglesia,
bien mediante una vocación de consagrado/a
-
La participación en la familia
redentorista es presentada como una opción
de vida. Este es el momento del “acompañamiento
específico” para la vocación redentorista.
35. Teniendo en cuenta estas etapas,
todo animador debería tener cada vez más claros
los contenidos a proponer y la metodología
que debe adoptar. Siempre, y sólo a título
de ejemplo, un trabajo de iniciación debe
hacer hincapié ante todo en la creatividad,
escogiendo los medios que más se adapten a
la realidad local: proponiendo a los jóvenes
un encuentro periódico de oración, de reflexión
y de recreación; yendo al encuentro de los
jóvenes allí donde ellos se reúnen, y acercándoseles
mediante otros jóvenes que forman ya parte
de nuestros grupos; organizando una experiencia
de voluntariado; utilizando los medios y el
lenguaje más cercano al mundo juvenil (música,
canto, arte visual, cuentos, informática,
etc.; o preocupándose por reforzar una simple
presencia en ciertos ambientes juveniles,
como centros de formación, etc.). De igual
forma – por tocar el aspecto propiamente vocacional
– el trabajo del anuncio debería cuidar los
momentos ordinarios de la pastoral (la catequesis,
la liturgia, la vida de los grupos, etc.)
para recordar a todos que “la vida es vocación”;
debe, igualmente, hacer que se ore por las
vocaciones; pueden proponerse también encuentros,
jornadas de retiro, talleres de oración, etc.
con una intención específicamente vocacional.
Los
ejemplos podrían seguir de la misma manera
para las demás etapas u objetivos arriba mencionados.
Son ejemplos que los propios animadores ya
conocen y sobre los que no nos detenemos más
puesto que mucho depende de las circunstancias
que se dan y uno encuentra a la hora del trabajo.
URGENCIA DE UN PROYECTO
36. Queremos hacer hincapié en la
importancia de un proyecto global de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista para la propia
(Vice) Provincia. Este Proyecto debe concretarse
en programaciones anuales. De igual importancia
es que se logre compartir este proyecto con
un equipo. Sin embargo, si uno se ve obligado
a comenzar solo, también puede y debe tener
un proyecto aunque sea mínimo. Donde no es
posible desarrollar un trabajo pastoral dentro
de la misma (Vice) Provincia, se sugiere la
posible colaboración con algunas (Vice) Provincias
vecinas.
37. Cada (Vice) Provincia, al elaborar