Secretariado General de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista





LÍNEAS de PASTORAL
JUVENIL
VOCACIONAL
REDENTORISTA






Secretariado General de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
Roma, Febrero del 2000

CONGREGATIO SANCTISSIMI REDEMPTORIS Superior Generalis

Roma, 15 de febrero del 2000

Prot. N° 0000 0344/99

El XXII Capítulo General (1997) consideró la Pastoral Juvenil y Vocacional como una “prioridad” dentro de la Congregación (Mensaje final, n. 10). De acuerdo con los Capítulos anteriores, dijo que “la Pastoral Juvenil es el lugar adecuado para que los jóvenes descubran el sentido de sus vidas y su vocación” (Orientaciones, n. 7). Además, recordando que la Pastoral vocacional está en íntima conexión con “el futuro de nuestra Congregación” (Orientaciones, n. 4), invitó a todos a un renovado empeño en este campo.

Las Líneas de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista son una ayuda que se ofrece a la Congregación para que la invitación del Capítulo encuentre eficacia y una respuesta comprometida. El presente documento es fruto del actual Secretariado General de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. Podemos contemplar en él, por lo mismo, la experiencia y los logros del estudio ya realizado con anterioridad en la Congregación en el transcurso de los últimos veinte años. A la realización de este texto han contribuido además, en los últimos meses, las distintas Regiones de la Congregación que, a diversos niveles, fueron consultadas por el Secretariado General. Podemos decir, pues, que el Documento describe nuestra realidad, tiene en cuenta la amplia consulta llevada a cabo y desea, al mismo tiempo, servir de estímulo para nuevos proyectos.

Queremos decir que las Líneas son una ayuda o, si se prefiere, un instrumento de trabajo. Si ningún documento puede tener la pretensión de querer decirlo todo y de una forma definitiva acerca de un determinado tema, con mayor motivo debe afirmarse esto, por lo mismo, cuando el documento se refiere a nuestros tiempos y, de modo singular, a los jóvenes y a las vocaciones. Todos sabemos lo laborioso que resulta hacer programas y trabajar en este sector y esto justamente porque vemos que nos encontramos ante una realidad en constante cambio. Los propios jóvenes, por su lado, se desalientan ante cualquier forma de compromiso definitivo precisamente porque viven inmersos en esta cultura inspirada en lo “provisorio” y “relativo”.

A pesar de ser conscientes de estas dificultades, las Líneas quieren ser una propuesta del camino a seguir que, obviamente, espera de cada (Vice) Provincia que sea encarnado de acuerdo con su propia situación y adaptado a sus propias posibilidades. Dichas Líneas, sin embargo, pueden y deben ser examinadas a la hora de compartir determinados puntos de referencia necesarios (como son los que tienen que ver con la naturaleza teológico-eclesial o específicamente Redentorista) a fin de superar ciertos dualismos (como entre Pastoral Juvenil y Pastoral Vocacional), o, en fin, con la idea de iniciar, si bien sea de forma gradual, un compromiso concreto.

El Gobierno General, que ha estudiado el presente documento, desea que el mismo suponga para cada Unidad – y ante todo para los individuos y organismos implicados en las mencionadas Líneas (vid. nn. 5-9) – una oportunidad para el intercambio de pareceres pero, sobre todo, un incentivo para un renovado empeño en el campo de la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.

La Virgen del Perpetuo Socorro y San Alfonso intercedan por nosotros a fin de que nuestro celo misionero no nos haga abandonar a priori el encuentro con los jóvenes y para que – una vez encontrados – no tengamos temor a proponerles a Cristo como Redentor de la humanidad y como proyecto de vida.

En Cristo Redentor,

P. Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Superior General

LÍNEAS DE PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA

INTRODUCCIÓN

MOTIVO DE ESTAS LINEAS

1.           La atención de nuestra Congregación, en confrontación con los jóvenes y con las vocaciones, se ha ido desarrollando en los últimos decenios de una manera gradual y progresiva. Esta atención ha recibido un impulso particularmente significativo en el trabajo de los Capítulos Generales de 1985, 1991 y 1997, así como en los documentos preparados por el Secretariado General de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista: nos referimos entre otros a Algunos Conceptos clave de la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista (“Documento de Viena”) de 1989, así como a las Líneas Generales de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista de 1996. Nuestro Documento desea contemplar como un tesoro las experiencias emanadas de la maduración de la Congregación en este campo, así como responder a algunas exigencias implícitas en el trabajo pastoral que la Congregación desarrolla con los jóvenes y las vocaciones. Nos parece que estas exigencias pueden estar resumidas esencialmente en torno a tres factores, que seguidamente describimos.

2.           Un nuevo desafío. En las diversas regiones que componen la Congregación se ha desarrollado, tras el Concilio, una especial preocupación pastoral con respecto a los jóvenes: se ha intentado mantener un diálogo con ellos; se les han abierto las comunidades y nuestra opción de vida; se han formulando y llevado a cabo diferentes proyectos pastorales; se han impreso y divulgado folletos; se han organizado, en fin, diversas iniciativas. Si miramos hacia atrás, ya vemos un camino recorrido de forma admirable. Se ha dicho, sin embargo que en algunas (Vice) Provincias no ha habido un trabajo continuado; en otras, se encuentran en un momento de estancamiento y en otras no se sabe bien qué hacer. Con estas líneas queremos ofrecer algunas indicaciones, para que cada (Vice) Provincia se sienta interpelada a tomar un compromiso cada vez más entusiasta y audaz en favor de la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.

3.           Un punto de referencia común. Si miramos a la congregación en su despliegue actual, la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista presenta tal variedad de situaciones y de métodos que diríase que no pertenecemos a la misma familia religiosa. En realidad, no podría se de otra forma teniendo en cuenta que los Redentoristas estamos presentes hoy en 73 naciones, en los cinco continentes y en contextos pastorales y culturales muy diferentes. Incluso puede darse el caso de que, dentro de la misma Región, una (Vise) Provincia haga hincapié en la formación cristiana de jóvenes, y otra, en cambio se contente con reuniones ocasionales. En unas, la Pastoral Juvenil llega a identificarse con la Pastoral Vocacional; en otras, por el contrario, se encuentran netamente separadas. Los ejemplos podrían multiplicarse. Con este documento queremos ofrecer algunos puntos de referencia que, incluso en semejante e inevitable variedad de situaciones, deben caracterizar a una Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.

4.           La urgencia propia de nuestro tiempo. El nuevo milenio nos lleva a afrontar un futuro grávido de novedades. Más aún, sabemos que esta "novedad" se advierte de modo más estimulante y apremiante en algunas Regiones, mientras en otras, por el contrario, predomina el temor a un progresivo alejamiento de los ámbitos del progreso, del bienestar y de las comunicaciones. ¿Qué puesto ocupará la Iglesia en la historia de este mundo que se vislumbra en el horizonte? ¿A qué misión está llamada la Congregación en este contexto? ¿Estará capacitada para interpelar a los laicos y, en particular, a los jóvenes a fin de que compartan con nosotros el anuncio del Evangelio a los más abandonados? ¿Qué decisiones debe adoptar la Congregación? No pretendemos responder a todas estas preguntas, sino sólo abrir un proceso de reflexión y discernimiento sobre la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. Este ministerio es una opción que debe ser objeto de discernimiento en todas las (Vice) Provincias. Las Líneas quieren ser un instrumento que ayude a este discernimiento, que animamos a que llegue a un compromiso respecto a los jóvenes. En este proceso, las autoridades competentes serán llamadas a tomar las decisiones oportunas de acuerdo a la opción madurada.

A QUIÉN NOS DIRIGIMOS

5.    Queremos aclarar enseguida un "punto indiscutible" de estas Líneas: la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista no es un problema que concierna sólo a algunos "entusiastas de este trabajo", trata de cuestionar, más bien, la propia vida de todos los cohermanos. Es cierto que algunos organismos o personas, que seguidamente mencionamos, son los destinatarios privilegiados de este documento, puesto que son quienes pueden y deben poner en práctica algunas decisiones de las que depende, efectivamente, que todos se comprometan. Pero en ningún caso se les puede ver a estos como los “delegados”, porque cada cohermano, según nuestras Constituciones [1] está llamado a comprometerse en esta pastoral.

6.   Capítulos o Asambleas (Vice) Provinciales. En primer lugar corresponde a estos organismos realizar clara opción Provincial en favor de la Pastoral Juvenil Vocacional. En segundo lugar, es su competencia adaptar para cada (Vice) Provincia estas Líneas de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. Dedicar al menos una sesión a este ministerio demuestra la voluntad de comprometerse en la elaboración de estrategias pastorales concretas en un proceso de evaluación. Es importante, sin embargo, que tales reuniones vayan precedidas de un compromiso por parte de los cohermanos y de las comunidades y, a continuación, vayan seguidas de un trabajo de revisión.

7.   Consejos y Superiores (Vice) Provinciales. Nombrar a los responsables de la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista, permitirles el trabajar con una cierta continuidad, proporcionarles los instrumentos adecuados y las condiciones necesarias para un trabajo fructuoso, estimular a los cohermanos a la colaboración, animar a la (Vice) Provincia a una renovación constante: éstas son algunas de las obligaciones que los Consejos y Superiores (Vice) Provinciales están llamados a asumir en primera persona.

8.   Responsables (Vice) Provinciales. Nuestro documento se dirige a los responsables de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. Independientemente de la estructura con la que cada (Vice) Provincia realiza su ministerio con los jóvenes y las vocaciones, encontramos de suma importancia recordar lo que ha llegado a ser un punto incuestionable en la misión de la Congregación a partir del XXI Capítulo General donde se dice: “la pastoral vocacional recibe un fuerte apoyo de la pastoral juvenil bien organizada” [2] . A continuación [3] trataremos de desarrollar mejor este punto.

9.      Animadores locales. Muchas comunidades de la Congregación han nombrado a un cohermano o un laico asociado para la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. Este documento quiere ofrecer puntos de referencia ideales, al mismo tiempo que de posibles pautas concretas de trabajo. Para estos animadores locales, en primer lugar, es válida la afirmación de nuestro documento: al dirigirnos a toda la Congregación, no es posible ofrecerles demasiados detalles con respecto a un método concreto de trabajo. Deseamos, sin embargo, que la ayuda del Espíritu y la creatividad de cada uno den una mayor concreción a las indicaciones que daremos.

PRIMERA PARTE

NUESTROS PUNTOS DE REFERENCIA

ALGUNOS PRINCIPIOS TEOLÓGICO-PASTORALES

10.   Como en todo compromiso pastoral, también con respecto a la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista es decisivo tener presentes los verdaderos motivos por los que hacemos este trabajo. Es importante tener un horizonte teológico, una serie de profundas motivaciones pastorales: si éstas faltan, nos reducimos a hacer cosas con una cierta rutina y sin entusiasmo.

No podemos desarrollar aquí de modo adecuado estas motivaciones teológico-pastorales. Preferimos remitirnos al estudio de algunos textos que debe conocer todo animador de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista y que señalamos en el apéndice bibliográfico de este documento. Aquí hacemos solamente referencia, y de modo muy rápido, a alguno principios teológico-pastorales.

11.   Dios ha creado al hombre y a la mujer como un acto de amor, en el cual se esconde una misión de bendición. Creación y misión no pueden separarse. El hombre ha sido creado por dos razones. Por una parte, para dar gloria y reflejar el esplendor del rostro de Dios. Por otra, para alcanzar la potencial plenitud humana. La acción creadora de Dios pone al hombre dentro de la comunidad a fin de que pueda alcanzar esta plenitud.

12.   La vocación no es algo externo al hombre; es más bien algo que explica desde su raíz el misterio de la existencia. Nacer a la vida es ya de alguna forma responder a la llamada del Padre a vivir una relación con Él. Y si "Dios es amor" (1 Jn 4,8), si todo en Él viene determinado por el amor, nuestra felicidad, y nuestra vocación cristiana consisten en llevar a plenitud el amor hacia Él y hacia los hermanos: “amar como Él nos ha amado” (cfr. Jn 13,34; 1Jn 4,11). Para vivir esta vocación cristiana y para la realización de este amor no tenemos a nuestra disposición sino la propia vida con sus aciertos y sus fracasos, con sus grandes períodos, pero también con los sencillos momentos del vivir cotidiano: en todos estos pequeños y grandes momentos, el Padre continúa llamándonos y formándonos. La existencia y a la vocación del hombre son definidas, por lo tanto, por tres realidades: Dios que lo llama a la vida; la comunidad en la que nace, por la cual es formado y a la cual da su aportación; y su propia persona que es él, medio para cumplir con la vocación que Dios le ha confiado.

13.   En Jesús, el misterio de la vida se hace más claro. Él es, ante todo, modelo del ejercicio del discipulado. Ha sido Dios quien le ha encomendado una misión. Su respuesta fue una vida totalmente en sintonía con la voluntad del Padre. Todo esto se realizó en una comunidad misionera y profética, atenta a realizar la voluntad del Padre. Además, en cada página del Evangelio encontramos un fragmento de nuestra imagen al mismo tiempo que una llamada a fiarnos de Cristo, a “seguirlo”. En Jesús conocemos la medida del amor: “dar la vida” (Jn 15,13), pero -a la luz del lavatorio de los pies- vemos también su traducción diaria: el servicio humilde y desinteresado. Pero para comprender todo esto, sin embargo, es importante caminar sobre los pasos de Jesús para "seguirle" y "estar" con Él (Mc 3,14), aprender de Él (Mt 11,29). La vida cristiana es un itinerario de discipulado.

14.   El Espíritu Santo permite superar el temor que asalta a cualquier discípulo, sobretodo cuando compara la belleza del ideal con la pobreza de los medios propios. Es el Espíritu quien “enseña y recuerda” (cf. Jn 14,26) todo cuanto Jesús ha dicho. Es Él quien “persuade” a nuestra inteligencia para que se entregue al Padre mediante la obediencia de la fe. Es Él quien conduce nuestro corazón a amar y a poner en práctica la ley de Dios. Es Él quien ayuda a responder fielmente a nuestra propia vocación personal. Todo esto significa reconocer en la vida cristiana el primado del Espíritu y – por parte de los animadores – llevar en el corazón el propósito de acompañar a los jóvenes en el discernimiento, así como proponerles un exigente camino de espiritualidad: también cuando las etapas de este camino deban adaptarse a las situaciones concretas con las que se encuentren.

15.   La Iglesia, como la propia palabra ecclesia indica, es asamblea de llamados; pero es también el contexto natural en el que toda vida cristiana nace y se desarrolla. El joven desarrolla su vida espiritual en la Iglesia al aceptar comprometerse con ella y asumiendo responsabilidades concretas. A su vez, esto exige a los animadores de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista realizar su trabajo con espíritu de comunión, creando vínculos de fraternidad con las demás vocaciones y con los demás animadores, participando en organismos de comunión (Centros de Pastoral Juvenil y/o Vocacional etc.).

16.   Pero la Iglesia no justifica por sí misma su existencia: ella está en relación con la misión, para que el mundo “creyendo, tenga vida” (Jn 20,31). El peso del pecado que amenaza desde siempre la historia del mundo, el abismo de injusticia que crea una sima cada vez más profunda entre pobres y ricos, el clamor del sufrimiento, la necesidad de encontrar y conocer la verdad del Evangelio, son sólo algunas de las instancias que no permiten a la Iglesia “pasar de largo” (Lc 10,32), ni tampoco a los jóvenes instalarse en la indiferencia.

17.       Hoy, la juventud es a menudo instrumentalizada por intereses sociales, políticos, económicos y hasta religiosos. El mito viene enfatizado desde la publicidad. Pero todavía permanece como una “singular riqueza de la existencia humana.” [4] “Los jóvenes -si es que puede decirse así- tienen de forma congénita el sentido de la verdad,” [5] es decir, buscan un ideal concreto para vivir y, sobre todo, desean ser animados a vivir con pasión. Aunque se necesita toda una vida para dar concreción a este entusiasmo, hay constantes – propias de la juventud – que todo animador debe conocer a fin de que el anuncio de Jesucristo sea semilla fecunda en la vida de los jóvenes con los que se encuentra: nos referimos al valor del amor, al problema del sentido de la vida y a la fuerza atractiva de los proyectos. Reconocer a la juventud este valor y educar estas constantes, significa permitir que la pasión que aquella siente por la vida no quede en un ideal vacío; significa ayudar al joven a realizar plenamente su existencia y a encontrar su puesto en la Iglesia y en la sociedad. En otras palabras, significa ayudarle a descubrir y a vivir su vocación.

QUÉ ENTENDEMOS POR PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA

18.   La concepción redentorista sobre la vida y la sociedad tiene dos puntos referenciales íntimamente conectados: el hoy y el mañana. El futuro será un día el presente que se habrá logrado alcanzar en el tiempo. Los acontecimientos tratarán siempre de determinar la historia. Nuevas ideas e ideologías se impondrán. Uno de los retos del animador redentorista frente a los jóvenes, es el de “ver” las tendencias emergentes, “ver” las posibilidades que pueden formar la existencia de los jóvenes para un futuro mejor, “ver” también los peligros que pueden encerrarse en un futuro atrayente. Junto a los jóvenes, trata de trabajar para lograr una sociedad basada en los valores cristianos, donde el rostro de Dios llega a ser fuerte experiencia a la hora de determinar la calidad de la vida humana.

19.   Hemos hecho referencia ya a un problema que lleva a preguntarnos si es posible hoy hablar de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista. El problema se suele plantear como un conflicto entre la identidad de la Pastoral Juvenil y de la Pastoral Vocacional: ¿son dos pastorales distintas? ¿son la misma pastoral? ¿o, simplemente, van unidas?

Hoy es comúnmente aceptado que “toda pastoral” es ineludiblemente “vocacional”. De alguna forma “toda pastoral” tiene como última pretensión el consolidar la común vocación bautismal en una vocación particular.

La Pastoral Juvenil, sin embargo, se ve especialmente urgida a desarrollar esta dimensión vocacional a causa de sus destinatarios. El proceso evolutivo que desarrolla el ser humano a lo largo de la vida muestra la existencia de momentos privilegiados para la propia configuración personal. Sin lugar a dudas “la juventud” es un tiempo privilegiado para la toma de decisiones.

En la juventud se cimientan las decisiones y los proyectos que abarcan toda la existencia. Si afirmamos que Dios hace una “llamada” a cada persona es lógico intuir que ahora, en la juventud, es cuando se elabora la “respuesta”.

Es así que nuestra Pastoral Juvenil quiere señalar el “discernimiento” como camino necesario e ineludible para todos y cada uno de los jóvenes que viven el proceso: camino de búsqueda y de respuesta personal a la llamada que Dios hace al ser humano.

Todos los jóvenes que viven un “encuentro personal” con Jesucristo y su Evangelio se formulan de alguna manera la pregunta “¿qué puedo esperar de Dios y de la Iglesia?” A través del “discernimiento” se hace posible la pregunta: “¿Qué espera Dios de mí? ¿Qué requiere la Iglesia de mí?” Para ayudar a responder a estas cuestiones es importante la interpelación personal por parte de quien acompaña el proceso.

A través del descubrimiento de las propias capacidades naturales, habitualmente, queda señalado el lugar donde nos esperan nuestras tareas históricas. Sin embargo, habiéndonos formado Dios capaces de un “quehacer”, es Él quien respeta nuestra propia conciencia y quien nos urge a asumir nuestra libertad.

20.       Otro asunto es el de las estructuras que deben llevar a cabo el discernimiento vocacional.

En algunos lugares de nuestra Congregación encontramos estructuras pastorales diversas para la “pastoral juvenil” y para el “discernimiento vocacional”. Estas estructuras no siempre entienden el proceso personal del joven de modo “unitario”. Dividen así el proceso en dos ministerios distintos, como si fuera posible acoger el discernimiento vocacional sin un proceso de evangelización previo.

En otros lugares, hay una única estructura pastoral. Partiendo del anuncio del Evangelio acompañan a los jóvenes hasta el discernimiento vocacional y la opción de vida. Así, bajo una sola estructura, presentan y acompañan las distintas opciones vocacionales. Todos los jóvenes que desean optar por la vida Redentorista son, de este modo, iniciados previamente en la vida cristiana.

Entendemos que la PJVR gana en “coherencia interna” cuando se trabaja como un solo proceso. En los casos en que existe una doble estructura queremos insistir en la necesidad de un trabajo de equipo. Un “proceso unitario” no puede eludir ninguna dimensión: la evangelización debe desembocar en el discernimiento vocacional y, a su vez, el discernimiento vocacional requiere de una evangelización previa e ineludible.

Así, cuando un joven se acerca a nosotros, es necesario conocer en qué momento del proceso se encuentra para, a partir de ahí, acompañarlo en su discernimiento vocacional. No hay diversos procesos, sino uno solo con distintos momentos (ley de gradualidad).

21.   Sabemos, sin embargo, que este contenido de fondo está relacionado con las diversas situaciones pastorales y culturales en las que la Congregación realiza su misión. Hay lugares donde la palabra “vocación” aleja a los jóvenes, incluso antes de iniciar con ellos el diálogo; hay otros lugares, por el contrario, donde la posición del sacerdote y del religioso es considerada como un bien apetecible. Se dan contextos en los que los jóvenes deben verse pacientemente acompañados desde el principio, a lo largo de un itinerario de formación cristiana, para que pueda hablarse con ellos de vocación. Hay otros sitios donde una sólida y adecuada vida eclesial permite una tranquila iniciación de los jóvenes en el camino vocacional. Para todos ellos es válida una característica inicial de nuestra pastoral: la que hunde sus raíces en la vocación bautismal cristiana y que es propuesta como una ayuda, ofrecida a todo joven, para que lleve a su pleno desarrollo esta misma vocación [6] . Pero esta no nos excusa de proponer a los jóvenes una clara propuesta vocacional. Evitando por parte de los animadores, eso sí, cualquier tipo de ambigüedad o instrumentalización, los jóvenes deben saber que el “Evangelio”, en cuanto tal, pide ser encarnado en un proyecto de vida. Los jóvenes tienen también derecho a conocer qué caminos concretos se les ofrecen para vivir su bautismo.

22.   Merece también una explicación la palabra “juvenil”. Con ella queremos indicar los destinatarios privilegiados de nuestra pastoral: a modo de orientación, se trata de los jóvenes que se encuentran entre los 16 y los 30 años. Se comprueba, sin embargo que en determinadas Provincias de la Congregación, no se habla jamás de Pastoral Juvenil, sino más bien de “Pastoral en favor de lo jóvenes adultos”, de 18 a 35 años. En todo caso, estos “jóvenes” y “jóvenes adultos” son un reto para la Iglesia y para la sociedad. En determinados casos son “olvidados” o abandonados por la pastoral ordinaria; en otros casos, son ellos quienes abandonan la Iglesia considerando que está superado su lenguaje y sus formas de afrontar los problemas de nuestro tiempo. De cualquier forma, nuestra Congregación, que se dice misionera, está llamada a hacer frente a ambos supuestos [7] . En este sentido, la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista es una respuesta misionera a una urgencia pastoral de nuestro tiempo [8] . Con la palabra “juvenil”, sin embargo, no queremos excluir de nuestra preocupación misionera ninguna edad. Una constante de nuestro anuncio del Evangelio debe ser que el Señor llama a cualquiera edad, presentándose cada candidato en una situación de vida concreta que ha de analizarse caso por caso. De cualquier forma, debemos recordar que todos, cualquiera que sea su estado de vida, tienen su responsabilidad con respecto a las vocaciones.

23.   Ahora bien, ¿en qué condiciones nuestra Pastoral Juvenil se llama Redentorista? También aquí queremos hacer referencia, de modo breve, a las características que son dignas de un ulterior desarrollo por parte de los animadores y de sus grupos colaboradores. Creemos que un primer elemento se encuentra en nuestra tradición. San Alfonso quiso desde el principio que fuéramos hombres de lenguaje sencillo e inteligible, teniendo en cuenta a las personas y las situaciones; que fuéramos capaces de hacer hincapié en la fuerza del amor y en la centralidad de la conciencia. Todo esto hace que nuestra pastoral sea del discernimiento; que propone momentos y actividades normales, y que da también un valor grande al encuentro personal, al tiempo que debe dedicarse a escuchar, a la celebración del sacramento de la Reconciliación, al acompañamiento espiritual.

24.   Nuestra tradición nos pide también que dediquemos el espacio debido de tiempo al “gran medio de la oración”. Estamos llamados a ser maestros de oración o, al menos, a proponer experiencias profundas, a procurar los medios necesarios para ello, a tratar de que en nuestros encuentros haya un espacio o un lugar para la oración personal, además de la comunitaria. Es importante, sin embargo, que nuestra oración lo sea de “encarnación”, haciendo nuestro el clamor de los pobres, de forma que de la plegaria nazca un compromiso concreto en favor de la justicia.

25.   La espiritualidad Redentorista pide que nuestra Pastoral esté atenta también al valor de la Eucaristía y a la presencia de María en todo itinerario de formación cristiana. La Eucaristía es memoria, actualización y profecía. Como memoria, la Eucaristía nos hace participar de las maravillas de Dios que han culminado en una vida entregada, en una sangre derramada por nosotros. La Eucaristía también es mirada sobre el presente, para reconocer en aquella vida entregada y en esa sangre derramadas, la medida verdadera del amor y, simultáneamente, una semilla de fecundidad para la Iglesia hoy. La profecía nos empuja a responder de una manera siempre nueva a los desafíos de nuestro tiempo. A la luz de esta Teología, la presencia de Jesús en el sagrario, de importancia capital en la espiritualidad alfonsiana, no sólo es objeto de adoración, sino también fuente de todo proceso espiritual. Nos permite encontrar aquello que es centro de nuestro carisma y de la misma vida cristiana: Cristo Redentor del mundo. En esta perspectiva, también la devoción alfonsiana hacia María tiene un papel decisivo, para que cada joven pueda caminar en la generosidad y la confianza.

26.   A fin de dar a la tradición redentorista el valor que merece, es oportuno, igualmente procurar aquellos medios que S. Alfonso supo encontrar de modo magistral: nos referimos a la belleza de sus cantos, a lo directo de sus catequesis, a su deseo de que nuestras comunidades orasen con la gente, a la atención y al embellecimiento del altar, etc. Creemos que el clima que él supo crear en las Capillas del Atardecer debe inspirar mucho de nuestro trabajo con los jóvenes. Ha sido su forma característica de vivir el valor de la comunidad, un valor en el que ahora queremos educar a nuestros jóvenes. Para esto, queremos recurrir a la energía que brota de la Sagrada Escritura y a los métodos que juzgamos más aptos para “partir el pan de la Palabra” (Lectio Divina, etc.)

27.   “Redentorista” es también nuestra Pastoral, en tanto que es misionera: no sólo porque -como ya queda dicho- ella responda a la urgencia que representan los jóvenes, sino porque también está capacitada para proponer a los jóvenes la misión, sobre todo en favor de los más abandonados. La Copiosa Redemptio es un valor del que el mundo de hoy tiene gran necesidad: ella es manifestación del sobreabundante amor del Padre, y – por la fuerza propia del Espíritu – encuentra su cúlmen en el misterio pascual de Cristo, que es el criterio fundamental para comprender el misterio de la vida y para poder identificarnos con el grito de los más pobres. A la luz de la muerte y resurrección de Jesús, la Copiosa Redemptio es fuente incesante de esperanza, capaz de vencer la fuerza demoledora del pecado. Es fuerza para un mundo nuevo y para luchar contra la injusticia. Ella es el primer objeto de nuestra acción evangelizadora, y allí se encuentran motivos suficientes para comprometer a los jóvenes.

28.   A la hora de presentar nuestro carisma es necesario que, tanto en nuestro interior como en nuestro anuncio, tengamos presente al mismo tiempo la vocación sacerdotal y la de hermano coadjutor. Ambas expresiones de la vida Redentorista están contenidas en el sentido de la consagración religiosa y de la vida fraterna: es importante que pongamos de relieve su belleza cuando ayudamos a los jóvenes a descubrir la mejor forma de realizar su vocación. De la misma forma, en nuestra propuesta vocacional debemos tener presente la pluralidad de la familia alfonsiana, que comparte de una manera más o menos directa nuestro carisma y nuestra misión: se trata de un horizonte multiforme que va desde la Orden de las Monjas del Santísimo Redentor a las familias religiosas, Institutos Seculares y Asociaciones Laicales.

29.   Debemos proponer con interés y con vehemencia las figuras de nuestros santos y beatos: todos avezados en el sentido de la misión que les llevó a "dejar" lo que podía suponerles una seguridad en este mundo para poder ir hacia los más abandonados, allí donde el Señor les llamaba. A la luz de estas figuras, debemos subrayar cómo no podemos resignarnos a ser “cristianos sin más”; debe tenderse, por el contrario, a ser de forma valiente “testigos y profetas” en medio de un mundo que tiende a la homologación y al ocultamiento.

30.   Otras veces, sin embargo, sucede que somos nosotros quienes frenamos o -cuando menos- no mantenemos de forma adecuada el compromiso misionero de los jóvenes. Es necesario, en cambio, hacerles ver y señalarles las formas concretas de realizar este compromiso: mediante la participación el voluntariado (ONG...), en alguna de nuestras misiones populares, con una presencia misionera en el extranjero, asumiendo alguna responsabilidad en nuestra pastoral ordinaria, etc.

SEGUNDA PARTE

ENCARNAR EL IDEAL EN LA REALIDAD

31.   Tras haber descrito, si bien de modo muy sintético, el horizonte teológico en el que se sitúa la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista, y tras haber hecho referencia a algunas de sus características, queremos ahora ayudar a los animadores en el tramo más difícil, el que pide que se le dé una forma concreta a su entusiasmo pastoral por los jóvenes y por las vocaciones.

SABIDURÍA Y PACIENCIA

32.   Si describir el ideal de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista es relativamente fácil, no son pocas las dificultades que se encuentran, sin embargo, a la hora de tener en cuenta la realidad. Numerosos factores, que no pretendemos describir ahora, hacen frecuentemente del mundo juvenil un mundo aparte y con el que también es difícil ponerse a dialogar. He aquí un primer desafío para nuestra pastoral que debe “inculturarse”, es decir, ser capaz de comprender el lenguaje de los jóvenes, de acoger sus interrogantes, de unirse a ellos en su camino. Junto a esta dificultad común a nuestro tiempo, existen otros factores que hacen que algunas (Vice)Provincias encuentren difícil la solución de la problemática juvenil: nos referimos a la elevada media de edad de sus miembros, a la falta de cohermanos deseosos de comprometerse en este campo, a la ausencia de estructuras, a la incapacidad para la colaboración, a un cierto desánimo que procede de una falta de renovación de la vida religiosa y, por lo mismo, de una dificultad a la hora de proponerla a los jóvenes, etc.

33.   Los últimos Capítulos Generales han otorgado un gran relieve y, en algunos casos el puesto prioritario, a la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista [9] . A pesar de las todas dificultades que encuentran algunas (Vice) Provincias a la hora de hacer efectiva esta prioridad, creemos que es de la mayor importancia, para todo animador, el “entusiasmo” con que debe vivir su vocación Redentorista en favor de los jóvenes. Una primera cualidad que se le pide al animador, es que ame a los jóvenes, que desee vivir con ellos la audacia del Evangelio y la causa de los más pobres y abandonados. Aún cuando este entusiasmo no vaya acompañado de una específica preparación, es importante que esté dispuesto a “querer aprender”: no sólo de los aciertos cuanto, sobre todo, de los errores; preocupándose también por la propia formación continua (con lectura de revistas especializadas en Pastoral Juvenil y Vocacional, participación en congresos, cursos, etc.).

PROPUESTA DE UN ITINERARIO

34.    Porque es nuestra intención explicar cómo encarnar el ideal en la realidad, proponemos aquí un posible itinerario que cada animador está llamado a adaptar a la situación de su (Vice) Provincia.

El animador debería tener claro, ante todo, el OBJETIVO GENERAL al cual se orienta:

“Dar a conocer a los jóvenes, de un modo atrayente, la persona de Jesucristo y su Evangelio; para que, haciendo una opción personal por Él, puedan llegar a integrar su vida en la comunidad eclesial y desde ahí contribuyan eficazmente a la construcción de una sociedad más justa y más fraterna”.

Para hacer posible este objetivo, necesitamos abrir un itinerario que viene marcado por etapas:

ETAPA 1ª – INICIACIÓN

Punto de partida        El desconocimiento o conocimiento fragmentado de la persona de Jesucristo

Punto de llegada        La adhesión personal a Jesucristo y su Evangelio

Objetivo                    Brindar a los jóvenes un primer anuncio de Jesucristo para favorecer una adhesión personal que marque toda su vida de creyente.

Medios                      - intentamos llegar a los jóvenes de todas las formas posibles

- favorecemos los momentos para estar juntos, para apoyarse y acompañarse mutuamente

- presentamos el anuncio del Evangelio de un modo atrayente, provocativo, interpelante

- ponemos en duda ciertas “frases hechas” sobre el Evangelio y los valores cristianos

- facilitamos la creación de lazos profundos, de sentimientos de cercanía y de pertenencia (experiencia de comunidad)

- garantizamos la presencia del animador para acompañar los primeros momentos del grupo que nace

ETAPA 2ª – PROFUNDIZACIÓN

Punto de partid          la adhesión personal a Jesucristo y su Evangelio

Punto de llegada        la opción comprometida por el seguimiento de Jesús y la construcción del Reino en la historia

Objetivo                    Proponer a los jóvenes un camino de discipulado que les abra a un proceso personal de discernimiento y les ayude a generar nuevas actitudes. Todo ello en orden a clarificar su proyecto de vida e intervenir eficazmente en la transformación de la realidad

Medios                      - profundizamos, mediante la pertenencia a un grupo, el sentido de lo comunitario y de las exigencias de un compromiso maduro y realista

- favorecemos un itinerario de formación permanente para que los jóvenes realicen un discernimiento claro de sus opciones

- promover la integración entre la “fe” y la “vida”

-ayudamos a tomar conciencia de la necesidad de un acompañamiento personalizado para la maduración y realización del Proyecto de Vida

- generamos, en lo personal y comunitario, una conciencia crítica de la problemática social y una sensibilidad pastoral hacia todas las formas de pobreza y marginación

- acompañamos el crecimiento en la “fe” y la “vida” en el espíritu desde un “trato de amistad con Dios” (oración personal y comunitaria, lectura orante de la Palabra de Dios, celebración de los Sacramentos)

- invitamos a los jóvenes a reflexionar sobre la forma de realizar su vida, teniendo en cuenta las diversas vocaciones que conforman la Iglesia

- presentamos el carisma y espiritualidad redentorista como un modo de presencia en la Iglesia

ETAPA 3ª – MISIÓN

Punto de partida        la opción comprometida por el seguimiento de Jesús y la construcción del Reino en la historia

Punto de llegada        encarnar un proyecto de vida que ubique al joven como “cristiano adulto” (vida laical / vida consagrada / ministerio ordenado) en la Iglesia y la sociedad.

Objetivo                    descubrir “el lugar” y “el modo” de encarnar el seguimiento de Jesús como un proyecto vocacional, en orden a promover una renovación en la Iglesia y en la sociedad

Medios                      - Asumimos un estilo de vida según las Bienaventuranzas para vivir la vida como una entrega generosa de amor y servicio a los demás

- gestamos un compromiso misionero, transformador de la realidad personal y social

- Evaluamos el itinerario recorrido y renovamos los cauces de maduración humana y creyente en el seno de la comunidad a través del espíritu de discernimiento y continua conversión

- acompañamos espiritualmente al joven a fin de que llegue a una elección de vida; bien mediante un compromiso laical en la Iglesia, bien mediante una vocación de consagrado/a

- La participación en la familia redentorista es presentada como una opción de vida. Este es el momento del “acompañamiento específico” para la vocación redentorista.

35.   Teniendo en cuenta estas etapas, todo animador debería tener cada vez más claros los contenidos a proponer y la metodología que debe adoptar. Siempre, y sólo a título de ejemplo, un trabajo de iniciación debe hacer hincapié ante todo en la creatividad, escogiendo los medios que más se adapten a la realidad local: proponiendo a los jóvenes un encuentro periódico de oración, de reflexión y de recreación; yendo al encuentro de los jóvenes allí donde ellos se reúnen, y acercándoseles mediante otros jóvenes que forman ya parte de nuestros grupos; organizando una experiencia de voluntariado; utilizando los medios y el lenguaje más cercano al mundo juvenil (música, canto, arte visual, cuentos, informática, etc.; o preocupándose por reforzar una simple presencia en ciertos ambientes juveniles, como centros de formación, etc.). De igual forma – por tocar el aspecto propiamente vocacional – el trabajo del anuncio debería cuidar los momentos ordinarios de la pastoral (la catequesis, la liturgia, la vida de los grupos, etc.) para recordar a todos que “la vida es vocación”; debe, igualmente, hacer que se ore por las vocaciones; pueden proponerse también encuentros, jornadas de retiro, talleres de oración, etc. con una intención específicamente vocacional.

Los ejemplos podrían seguir de la misma manera para las demás etapas u objetivos arriba mencionados. Son ejemplos que los propios animadores ya conocen y sobre los que no nos detenemos más puesto que mucho depende de las circunstancias que se dan y uno encuentra a la hora del trabajo.

URGENCIA DE UN PROYECTO

36.   Queremos hacer hincapié en la importancia de un proyecto global de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista para la propia (Vice) Provincia. Este Proyecto debe concretarse en programaciones anuales. De igual importancia es que se logre compartir este proyecto con un equipo. Sin embargo, si uno se ve obligado a comenzar solo, también puede y debe tener un proyecto aunque sea mínimo. Donde no es posible desarrollar un trabajo pastoral dentro de la misma (Vice) Provincia, se sugiere la posible colaboración con algunas (Vice) Provincias vecinas.

37.   Cada (Vice) Provincia, al elaborar