
LÍNEAS
de PASTORAL
JUVENIL
VOCACIONAL
REDENTORISTA

Secretariado General de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
Roma, Febrero
del 2000
Roma, 15 de febrero del 2000
Prot. N° 0000 0344/99
El XXII Capítulo
General (1997) consideró la Pastoral Juvenil
y Vocacional como una “prioridad” dentro de
la Congregación (Mensaje final, n. 10). De acuerdo con los
Capítulos anteriores, dijo que “la Pastoral Juvenil
es el lugar adecuado para que los jóvenes
descubran el sentido de sus vidas y su vocación”
(Orientaciones,
n. 7). Además, recordando que la Pastoral
vocacional está en íntima conexión con “el
futuro de nuestra Congregación” (Orientaciones,
n. 4), invitó a todos a un renovado empeño
en este campo.
Las Líneas de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
son una ayuda que se ofrece a la Congregación
para que la invitación del Capítulo encuentre
eficacia y una respuesta comprometida. El
presente documento es fruto del actual Secretariado
General de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
Podemos contemplar en él, por lo mismo, la
experiencia y los logros del estudio ya realizado
con anterioridad en la Congregación en el
transcurso de los últimos veinte años. A la
realización de este texto han contribuido
además, en los últimos meses, las distintas
Regiones de la Congregación que, a diversos
niveles, fueron consultadas por el Secretariado
General. Podemos decir, pues, que el Documento
describe nuestra realidad, tiene en cuenta
la amplia consulta llevada a cabo y desea,
al mismo tiempo, servir de estímulo para nuevos
proyectos.
Queremos
decir que las Líneas
son una ayuda o, si se prefiere, un instrumento
de trabajo. Si ningún documento puede tener
la pretensión de querer decirlo todo y de
una forma definitiva acerca de un determinado
tema, con mayor motivo debe afirmarse esto,
por lo mismo, cuando el documento se refiere
a nuestros tiempos y, de modo singular, a
los jóvenes y a las vocaciones. Todos sabemos
lo laborioso que resulta hacer programas y
trabajar en este sector y esto justamente
porque vemos que nos encontramos ante una
realidad en constante cambio. Los propios
jóvenes, por su lado, se desalientan ante
cualquier forma de compromiso definitivo precisamente
porque viven inmersos en esta cultura inspirada
en lo “provisorio” y “relativo”.
A pesar de
ser conscientes de estas dificultades, las
Líneas
quieren ser una propuesta del camino a
seguir que, obviamente, espera de cada (Vice)
Provincia que sea encarnado de acuerdo con
su propia situación y adaptado a sus propias
posibilidades. Dichas Líneas,
sin embargo, pueden
y deben ser examinadas a la hora de compartir
determinados puntos de referencia necesarios
(como son los que tienen que ver con la naturaleza
teológico-eclesial o específicamente Redentorista)
a fin de superar ciertos dualismos (como entre
Pastoral Juvenil y Pastoral Vocacional), o,
en fin, con la idea de iniciar, si bien sea
de forma gradual, un compromiso concreto.
El Gobierno
General, que ha estudiado el presente documento,
desea que el mismo suponga para cada Unidad
– y ante todo para los individuos y organismos
implicados en las mencionadas Líneas
(vid. nn. 5-9) – una oportunidad para el intercambio
de pareceres pero, sobre todo, un incentivo
para un renovado empeño en el campo de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista.
La Virgen
del Perpetuo Socorro y San Alfonso intercedan
por nosotros a fin de que nuestro celo misionero
no nos haga abandonar a
priori el encuentro con los jóvenes y
para que – una vez encontrados – no tengamos
temor a proponerles a Cristo como Redentor
de la humanidad y como proyecto de vida.
En Cristo
Redentor,
P. Joseph W. Tobin, C.Ss.R.
Superior
General
LÍNEAS DE PASTORAL
JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA
INTRODUCCIÓN
MOTIVO
DE ESTAS LINEAS
1.
La atención de nuestra Congregación, en confrontación con
los jóvenes y con las vocaciones, se ha ido
desarrollando en los últimos decenios de una
manera gradual y progresiva. Esta atención
ha recibido un impulso particularmente significativo
en el trabajo de los Capítulos Generales de
1985, 1991 y 1997, así como en los documentos
preparados por el Secretariado General de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista:
nos referimos entre otros a Algunos
Conceptos clave de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista (“Documento de Viena”) de
1989, así como a las Líneas
Generales de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
de 1996. Nuestro Documento desea contemplar
como un tesoro las experiencias emanadas de
la maduración de la Congregación en este campo,
así como responder a algunas exigencias implícitas
en el trabajo pastoral que la Congregación
desarrolla con los jóvenes y las vocaciones.
Nos parece que estas exigencias pueden estar
resumidas esencialmente en torno a tres factores,
que seguidamente describimos.
2.
Un nuevo desafío. En las diversas regiones que
componen la Congregación se ha desarrollado,
tras el Concilio, una especial preocupación
pastoral con respecto a los jóvenes: se ha
intentado mantener un diálogo con ellos; se
les han abierto las comunidades y nuestra
opción de vida; se han formulando y llevado
a cabo diferentes proyectos pastorales; se
han impreso y divulgado folletos; se han organizado,
en fin, diversas iniciativas. Si miramos hacia
atrás, ya vemos un camino recorrido de forma
admirable. Se ha dicho, sin embargo que en
algunas (Vice) Provincias no ha habido un
trabajo continuado; en otras, se encuentran
en un momento de estancamiento y en otras
no se sabe bien qué hacer. Con estas líneas
queremos ofrecer algunas indicaciones, para
que cada (Vice) Provincia se sienta interpelada
a tomar un compromiso cada vez más entusiasta
y audaz en favor de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista.
3.
Un punto de referencia común. Si miramos a la
congregación en su despliegue actual, la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista presenta tal variedad de situaciones
y de métodos que diríase que no pertenecemos
a la misma familia religiosa. En realidad,
no podría se de otra forma teniendo en cuenta
que los Redentoristas estamos presentes hoy
en 73 naciones, en los cinco continentes y
en contextos pastorales y culturales muy diferentes.
Incluso puede darse el caso de que, dentro
de la misma Región, una (Vise) Provincia haga
hincapié en la formación cristiana de jóvenes,
y otra, en cambio se contente con reuniones
ocasionales. En unas, la
Pastoral Juvenil llega a
identificarse con la Pastoral Vocacional;
en otras, por el contrario, se encuentran
netamente separadas. Los ejemplos podrían
multiplicarse. Con este documento queremos
ofrecer algunos puntos de referencia que,
incluso en semejante e inevitable variedad
de situaciones, deben caracterizar a una Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista.
4.
La urgencia propia de nuestro tiempo. El nuevo milenio
nos lleva a afrontar un futuro grávido de
novedades. Más aún, sabemos que esta "novedad"
se advierte de modo más estimulante y apremiante
en algunas Regiones, mientras en otras, por
el contrario, predomina el temor a un progresivo
alejamiento de los ámbitos del progreso, del
bienestar y de las comunicaciones. ¿Qué puesto
ocupará la Iglesia en la historia de este mundo que se vislumbra en el horizonte?
¿A qué misión está llamada la Congregación
en este contexto? ¿Estará capacitada para
interpelar a los laicos y, en particular,
a los jóvenes a fin de que compartan con nosotros
el anuncio del Evangelio a los más abandonados?
¿Qué decisiones debe adoptar la Congregación?
No pretendemos responder a todas estas preguntas,
sino sólo abrir un proceso de reflexión y
discernimiento sobre la
Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista. Este
ministerio es una opción que debe ser objeto
de discernimiento en todas las (Vice) Provincias.
Las
Líneas quieren ser un instrumento que ayude
a este discernimiento, que animamos a que
llegue a un compromiso respecto a los jóvenes.
En este proceso, las autoridades competentes
serán llamadas a tomar las decisiones oportunas
de acuerdo a la opción madurada.
A QUIÉN NOS DIRIGIMOS
5.
Queremos aclarar
enseguida un "punto indiscutible"
de estas Líneas: la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista no es un
problema que concierna sólo a algunos "entusiastas
de este trabajo", trata de cuestionar,
más bien, la propia vida de todos los cohermanos.
Es cierto que algunos organismos o personas,
que seguidamente mencionamos, son los destinatarios
privilegiados de este documento, puesto que
son quienes pueden y deben poner en práctica
algunas decisiones de las que depende, efectivamente,
que todos se comprometan. Pero en ningún caso
se les puede ver a estos como los “delegados”,
porque cada cohermano, según nuestras Constituciones
[1]
está llamado a comprometerse
en esta pastoral.
6. Capítulos o Asambleas (Vice) Provinciales. En primer lugar corresponde
a estos organismos realizar clara opción Provincial
en favor de la Pastoral Juvenil Vocacional.
En segundo lugar, es su competencia adaptar
para cada (Vice) Provincia estas Líneas de
Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
Dedicar al menos una sesión a este ministerio
demuestra la voluntad de comprometerse en
la elaboración de estrategias pastorales concretas
en un proceso de evaluación. Es importante,
sin embargo, que tales reuniones vayan precedidas
de un compromiso por parte de los cohermanos
y de las comunidades y, a continuación, vayan
seguidas de un trabajo de revisión.
7. Consejos y
Superiores (Vice) Provinciales. Nombrar
a los responsables de la Pastoral Juvenil
Vocacional Redentorista, permitirles el trabajar
con una cierta continuidad, proporcionarles
los instrumentos adecuados y las condiciones
necesarias para un trabajo fructuoso, estimular
a los cohermanos a la colaboración, animar
a la (Vice) Provincia a una renovación constante:
éstas son algunas de las obligaciones que
los Consejos y Superiores (Vice) Provinciales
están llamados a asumir en primera persona.
8. Responsables
(Vice) Provinciales. Nuestro documento
se dirige a los responsables de Pastoral Juvenil
Vocacional Redentorista. Independientemente
de la estructura con la que cada (Vice) Provincia
realiza su ministerio con los jóvenes y las
vocaciones, encontramos de suma importancia
recordar lo que ha llegado a ser un punto
incuestionable en la misión de la Congregación
a partir del XXI Capítulo General donde se
dice: “la pastoral vocacional recibe un fuerte
apoyo de la pastoral juvenil bien organizada”
[2]
. A continuación
[3]
trataremos de desarrollar
mejor este punto.
9.
Animadores locales. Muchas comunidades
de la Congregación han nombrado a un cohermano
o un laico asociado para la Pastoral Juvenil
Vocacional Redentorista. Este documento quiere
ofrecer puntos de referencia ideales, al mismo
tiempo que de posibles pautas concretas de
trabajo. Para estos animadores locales, en
primer lugar, es válida la afirmación de nuestro
documento: al dirigirnos a toda la Congregación,
no es posible ofrecerles demasiados detalles
con respecto a un método concreto de trabajo.
Deseamos, sin embargo, que la ayuda del Espíritu
y la creatividad de cada uno den una mayor
concreción a las indicaciones que daremos.
PRIMERA PARTE
NUESTROS PUNTOS DE REFERENCIA
ALGUNOS PRINCIPIOS TEOLÓGICO-PASTORALES
10. Como en todo compromiso pastoral, también con
respecto a la
Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista es decisivo tener presentes los
verdaderos motivos por los que hacemos este
trabajo. Es importante tener un horizonte
teológico, una serie de profundas motivaciones
pastorales: si éstas faltan, nos reducimos
a hacer cosas con una cierta rutina y sin entusiasmo.
No podemos desarrollar aquí de modo adecuado estas motivaciones
teológico-pastorales. Preferimos remitirnos
al estudio de algunos textos que debe conocer
todo animador de Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista y que señalamos en el apéndice
bibliográfico de este documento. Aquí hacemos
solamente referencia, y de modo muy rápido,
a alguno principios teológico-pastorales.
11. Dios ha creado al hombre y a la mujer como un
acto de amor, en el cual se esconde una misión
de bendición. Creación y misión no pueden
separarse. El hombre ha sido creado por dos
razones. Por una parte, para dar gloria y
reflejar el esplendor del rostro de Dios.
Por otra, para alcanzar la potencial plenitud
humana. La acción creadora de Dios pone al
hombre dentro de la comunidad a fin de que
pueda alcanzar esta plenitud.
12. La vocación no es algo externo al hombre; es
más bien algo que explica desde su raíz el
misterio de la existencia. Nacer
a la vida es ya de alguna forma responder
a la llamada del Padre a vivir una relación
con Él. Y si "Dios es amor" (1 Jn
4,8), si todo en Él viene determinado por
el amor, nuestra felicidad, y nuestra vocación
cristiana consisten en llevar a plenitud el
amor hacia Él y hacia los hermanos: “amar
como Él nos ha amado” (cfr. Jn 13,34; 1Jn
4,11). Para vivir esta vocación cristiana
y para la realización de este amor no tenemos
a nuestra disposición sino la propia vida
con sus aciertos y sus fracasos, con sus grandes
períodos, pero también con los sencillos momentos
del vivir cotidiano: en todos estos pequeños
y grandes momentos, el Padre continúa llamándonos
y formándonos. La existencia y a la vocación
del hombre son definidas, por lo tanto, por
tres realidades: Dios que lo llama a la vida;
la comunidad en la que nace, por la cual es
formado y a la cual da su aportación; y su
propia persona que es él, medio para cumplir
con la vocación que Dios le ha confiado.
13. En Jesús, el misterio de la vida se hace más
claro. Él es, ante todo, modelo del ejercicio
del discipulado. Ha sido Dios quien le ha
encomendado una misión. Su respuesta fue una
vida totalmente en sintonía con la voluntad
del Padre. Todo esto se realizó en una comunidad
misionera y profética, atenta a realizar la
voluntad del Padre. Además, en cada página
del Evangelio encontramos un fragmento de
nuestra imagen al mismo tiempo que una llamada
a fiarnos de Cristo, a “seguirlo”. En Jesús
conocemos la medida del amor: “dar la vida”
(Jn 15,13), pero -a la luz del lavatorio de
los pies- vemos también su traducción diaria:
el servicio humilde y desinteresado. Pero
para comprender todo esto, sin embargo, es
importante caminar sobre los pasos de Jesús
para "seguirle" y "estar"
con Él (Mc 3,14), aprender de Él (Mt 11,29).
La vida cristiana es un itinerario de discipulado.
14. El Espíritu Santo permite superar el temor que
asalta a cualquier discípulo, sobretodo cuando
compara la belleza del ideal con la pobreza
de los medios propios. Es el Espíritu quien
“enseña y recuerda” (cf. Jn 14,26) todo cuanto
Jesús ha dicho. Es Él quien “persuade” a nuestra
inteligencia para que se entregue al Padre
mediante la obediencia de la fe. Es Él quien conduce nuestro
corazón a amar y a poner en práctica la ley
de Dios. Es Él quien ayuda a responder fielmente
a nuestra propia vocación personal. Todo esto
significa reconocer en la vida cristiana el
primado del Espíritu y – por parte de los
animadores – llevar en el corazón el propósito
de acompañar a los jóvenes en el discernimiento,
así como proponerles un exigente camino de
espiritualidad: también cuando las etapas
de este camino deban adaptarse a las situaciones
concretas con las que se encuentren.
15. La Iglesia, como la propia palabra ecclesia indica, es asamblea de llamados;
pero es también el contexto natural en el
que toda vida cristiana nace y se desarrolla.
El joven desarrolla su vida espiritual en
la Iglesia al aceptar comprometerse con ella
y asumiendo responsabilidades concretas. A
su vez, esto exige a los animadores de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista realizar su
trabajo con espíritu de comunión, creando
vínculos de fraternidad con las demás vocaciones
y con los demás animadores, participando en
organismos de comunión (Centros de Pastoral
Juvenil y/o Vocacional etc.).
16. Pero la Iglesia no justifica por sí misma su
existencia: ella está en relación con la misión,
para que el mundo “creyendo, tenga vida” (Jn
20,31). El peso del pecado que amenaza desde
siempre la historia del mundo, el abismo de
injusticia que crea una sima cada vez más
profunda entre pobres y ricos, el clamor del
sufrimiento, la necesidad de encontrar y conocer
la verdad del Evangelio, son sólo algunas
de las instancias que no permiten a la Iglesia
“pasar de largo” (Lc 10,32), ni tampoco a
los jóvenes instalarse en la indiferencia.
17.
Hoy, la juventud
es a menudo instrumentalizada por intereses
sociales, políticos, económicos y hasta religiosos.
El mito viene enfatizado desde la publicidad. Pero
todavía permanece como una “singular riqueza
de la existencia humana.”
[4]
“Los jóvenes -si es que
puede decirse así- tienen de forma congénita
el sentido de la verdad,”
[5]
es decir, buscan un ideal
concreto para vivir y, sobre todo, desean
ser animados a vivir con pasión. Aunque se
necesita toda una vida para dar concreción
a este entusiasmo, hay constantes – propias
de la juventud – que todo animador debe conocer
a fin de que el anuncio de Jesucristo sea
semilla fecunda en la vida de los jóvenes
con los que se encuentra: nos referimos al
valor del amor, al problema del sentido de
la vida y a la fuerza atractiva de los proyectos.
Reconocer a la juventud este valor y educar
estas constantes, significa permitir que la
pasión que aquella siente por la vida no quede
en un ideal vacío; significa ayudar al joven
a realizar plenamente su existencia y a encontrar
su puesto en la Iglesia y en la sociedad. En otras palabras,
significa ayudarle a descubrir y a vivir su
vocación.
QUÉ ENTENDEMOS POR PASTORAL JUVENIL VOCACIONAL REDENTORISTA
18. La concepción redentorista
sobre la vida y la sociedad tiene dos puntos
referenciales íntimamente conectados: el hoy
y el mañana. El futuro será un día el presente
que se habrá logrado alcanzar en el tiempo.
Los acontecimientos tratarán siempre de determinar
la
historia. Nuevas ideas e
ideologías se impondrán. Uno de los retos
del animador redentorista frente a los jóvenes,
es el de “ver” las tendencias emergentes,
“ver” las posibilidades que pueden formar
la existencia de los jóvenes para un futuro
mejor, “ver” también los peligros que pueden
encerrarse en un futuro atrayente. Junto a
los jóvenes, trata de trabajar para lograr
una sociedad basada en los valores cristianos,
donde el rostro de Dios llega a ser fuerte
experiencia a la hora de determinar la calidad
de la vida humana.
19. Hemos hecho referencia ya a un
problema que lleva a preguntarnos si es posible
hoy hablar de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
El problema se suele plantear como un conflicto
entre la identidad de la Pastoral Juvenil
y de la
Pastoral Vocacional: ¿son
dos pastorales distintas? ¿son la misma pastoral? ¿o, simplemente, van unidas?
Hoy
es comúnmente aceptado que “toda pastoral”
es ineludiblemente “vocacional”. De alguna
forma “toda pastoral” tiene como última pretensión
el consolidar la común vocación bautismal
en una vocación particular.
La
Pastoral Juvenil, sin embargo, se ve especialmente
urgida a desarrollar esta dimensión vocacional
a causa de sus destinatarios. El proceso evolutivo
que desarrolla el ser humano a lo largo de
la vida muestra la existencia de momentos
privilegiados para la propia configuración
personal. Sin lugar a dudas “la juventud”
es un tiempo privilegiado para la toma de
decisiones.
En la juventud
se cimientan las decisiones y los proyectos
que abarcan toda la existencia. Si afirmamos
que Dios hace una “llamada” a cada persona
es lógico intuir que ahora, en la juventud,
es cuando se elabora la “respuesta”.
Es
así que nuestra Pastoral Juvenil quiere señalar
el “discernimiento” como camino necesario
e ineludible para todos y cada uno de los jóvenes que viven el proceso:
camino de búsqueda
y de respuesta personal a la llamada que Dios
hace al ser humano.
Todos
los jóvenes que viven un “encuentro personal”
con Jesucristo y su Evangelio se formulan
de alguna manera la pregunta “¿qué puedo esperar
de Dios y de la Iglesia?” A través del “discernimiento”
se hace posible la pregunta: “¿Qué espera
Dios de mí? ¿Qué requiere la Iglesia de mí?”
Para ayudar a responder a estas cuestiones
es importante la interpelación
personal por parte de quien acompaña el
proceso.
A través
del descubrimiento de las propias capacidades
naturales, habitualmente, queda señalado el
lugar donde nos esperan nuestras tareas históricas.
Sin embargo, habiéndonos formado Dios capaces
de un “quehacer”, es Él quien respeta nuestra
propia conciencia y quien nos urge a asumir
nuestra libertad.
20.
Otro
asunto es el de las estructuras que deben
llevar a cabo el discernimiento vocacional.
En algunos lugares de nuestra
Congregación encontramos estructuras pastorales
diversas para la “pastoral juvenil” y para
el “discernimiento vocacional”. Estas estructuras
no siempre entienden el proceso personal del
joven de modo “unitario”. Dividen así el proceso
en dos ministerios distintos, como si fuera
posible acoger el discernimiento vocacional
sin un proceso de evangelización previo.
En otros
lugares, hay una única estructura pastoral.
Partiendo del anuncio del Evangelio acompañan
a los jóvenes hasta el discernimiento vocacional
y la opción de vida. Así, bajo una sola estructura,
presentan y acompañan las distintas opciones
vocacionales. Todos los jóvenes que desean
optar por la vida Redentorista
son, de este modo, iniciados previamente en
la vida cristiana.
Entendemos
que la PJVR gana en “coherencia interna” cuando
se trabaja como un solo proceso. En los casos
en que existe una doble estructura queremos
insistir en la necesidad de un trabajo de
equipo. Un “proceso unitario” no puede
eludir ninguna dimensión: la evangelización
debe desembocar en el discernimiento vocacional
y, a su vez, el discernimiento vocacional
requiere de una evangelización previa e ineludible.
Así, cuando
un joven se acerca a nosotros, es necesario
conocer en qué momento del proceso se encuentra
para, a partir de ahí, acompañarlo en su discernimiento
vocacional. No hay diversos procesos, sino
uno solo con distintos momentos (ley de gradualidad).
21. Sabemos, sin embargo, que este contenido de
fondo está relacionado con las diversas situaciones
pastorales y culturales en las que la Congregación
realiza su misión. Hay lugares donde la palabra
“vocación” aleja a los jóvenes, incluso antes
de iniciar con ellos el diálogo; hay otros
lugares, por el contrario, donde la posición
del sacerdote y del religioso es considerada
como un bien apetecible. Se dan contextos
en los que los jóvenes deben verse pacientemente
acompañados desde el principio, a lo largo
de un itinerario de formación cristiana, para
que pueda hablarse con ellos de vocación.
Hay otros sitios donde una sólida y adecuada
vida eclesial permite una tranquila iniciación
de los jóvenes en el camino vocacional. Para
todos ellos es válida una característica inicial
de nuestra pastoral: la que hunde sus raíces
en la vocación bautismal cristiana y que es
propuesta como una ayuda, ofrecida a todo
joven, para que lleve a su pleno desarrollo
esta misma vocación
[6]
. Pero esta no nos excusa
de proponer a los jóvenes una clara propuesta
vocacional. Evitando por parte de los animadores,
eso sí, cualquier tipo de ambigüedad o instrumentalización,
los jóvenes deben saber que el “Evangelio”,
en cuanto tal, pide ser encarnado en un proyecto
de vida. Los jóvenes tienen también derecho
a conocer qué caminos concretos se les ofrecen
para vivir su bautismo.
22. Merece también una explicación la palabra “juvenil”.
Con ella queremos indicar los destinatarios
privilegiados de nuestra pastoral: a modo
de orientación, se trata de los jóvenes que
se encuentran entre los 16 y los 30 años.
Se comprueba, sin embargo que en determinadas
Provincias de la Congregación, no se habla
jamás de Pastoral Juvenil, sino más bien de
“Pastoral en favor de lo jóvenes adultos”,
de 18 a 35 años. En todo caso, estos
“jóvenes” y “jóvenes adultos” son un reto
para la Iglesia y para la sociedad. En determinados
casos son “olvidados” o abandonados por la
pastoral ordinaria; en otros casos, son ellos
quienes abandonan la Iglesia considerando
que está superado su lenguaje y sus formas
de afrontar los problemas de nuestro tiempo.
De cualquier forma, nuestra Congregación,
que se dice misionera, está llamada a hacer
frente a ambos supuestos
[7]
. En este sentido, la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista es una
respuesta misionera a una urgencia pastoral
de nuestro tiempo
[8]
. Con la palabra “juvenil”,
sin embargo, no queremos excluir de nuestra
preocupación misionera ninguna edad. Una constante
de nuestro anuncio del Evangelio debe ser
que el Señor llama a cualquiera edad, presentándose
cada candidato en una situación de vida concreta
que ha de analizarse caso por caso. De cualquier
forma, debemos recordar que todos, cualquiera
que sea su estado de vida, tienen su responsabilidad
con respecto a las vocaciones.
23. Ahora bien, ¿en qué condiciones nuestra Pastoral
Juvenil se llama Redentorista? También aquí
queremos hacer referencia, de modo breve,
a las características que son dignas de un
ulterior desarrollo por parte de los animadores
y de sus grupos colaboradores. Creemos que
un primer elemento se encuentra en nuestra
tradición. San Alfonso quiso desde el principio
que fuéramos hombres de lenguaje sencillo
e inteligible, teniendo en cuenta a las personas
y las situaciones; que fuéramos capaces de
hacer hincapié en la fuerza del amor y en
la centralidad de la conciencia. Todo
esto hace que nuestra pastoral sea del discernimiento;
que propone momentos y actividades normales,
y que da también un valor grande al encuentro
personal, al tiempo que debe dedicarse a escuchar,
a la celebración del sacramento de la Reconciliación,
al acompañamiento espiritual.
24. Nuestra tradición nos pide también que dediquemos
el espacio debido de tiempo al “gran medio
de la oración”. Estamos llamados a ser maestros
de oración o, al menos, a proponer experiencias
profundas, a procurar los medios necesarios
para ello, a tratar de que en nuestros encuentros
haya un espacio o un lugar para la oración
personal, además de la
comunitaria. Es importante,
sin embargo, que nuestra oración lo sea de
“encarnación”, haciendo nuestro el clamor
de los pobres, de forma que de la plegaria
nazca un compromiso concreto en favor de la
justicia.
25. La espiritualidad Redentorista
pide que nuestra Pastoral esté atenta también
al valor de la Eucaristía y a la presencia
de María en todo itinerario de formación cristiana.
La Eucaristía es memoria,
actualización y profecía. Como memoria,
la Eucaristía nos hace participar de las maravillas
de Dios que han culminado en una vida entregada,
en una sangre derramada por nosotros. La Eucaristía
también es mirada sobre el presente,
para reconocer en aquella vida entregada y
en esa sangre derramadas, la medida verdadera
del amor y, simultáneamente, una semilla de
fecundidad para la Iglesia hoy. La profecía
nos empuja a responder de una manera siempre
nueva a los desafíos de nuestro tiempo. A
la luz de esta Teología, la presencia de Jesús
en el sagrario, de importancia capital en
la espiritualidad alfonsiana, no sólo es objeto
de adoración, sino también fuente de todo
proceso espiritual. Nos permite encontrar
aquello que es centro de nuestro carisma y
de la misma vida cristiana: Cristo Redentor
del mundo. En esta perspectiva, también la
devoción alfonsiana hacia María tiene un papel
decisivo, para que cada joven pueda caminar
en la generosidad y la confianza.
26. A fin de dar a la tradición redentorista el
valor que merece, es oportuno, igualmente
procurar aquellos medios que S. Alfonso supo
encontrar de modo magistral: nos referimos
a la belleza de sus cantos, a lo directo de
sus catequesis, a su deseo de que nuestras
comunidades orasen con la gente, a la atención
y al embellecimiento del altar, etc. Creemos
que el clima que él supo crear en las Capillas
del Atardecer debe inspirar mucho de nuestro
trabajo con los jóvenes. Ha sido su forma
característica de vivir el valor de la comunidad,
un valor en el que ahora queremos educar a
nuestros jóvenes. Para esto, queremos recurrir
a la energía que brota de la
Sagrada Escritura y a los
métodos que juzgamos más aptos para “partir el pan de la Palabra” (Lectio Divina, etc.)
27. “Redentorista” es también nuestra Pastoral,
en tanto que es misionera: no sólo porque
-como ya queda dicho- ella responda a la urgencia
que representan los jóvenes, sino porque también
está capacitada para proponer a los jóvenes
la misión, sobre todo en favor de los más
abandonados. La Copiosa Redemptio es
un valor del que el mundo de hoy tiene gran
necesidad: ella es manifestación del sobreabundante
amor del Padre, y – por la fuerza propia del
Espíritu – encuentra su cúlmen en el misterio
pascual de Cristo, que es el criterio fundamental
para comprender el misterio de la vida y para
poder identificarnos con el grito de los más
pobres. A la luz de la muerte y resurrección
de Jesús, la Copiosa Redemptio es fuente incesante de esperanza,
capaz de vencer la fuerza demoledora del pecado.
Es fuerza para un mundo nuevo y para luchar
contra la injusticia. Ella es el primer objeto de nuestra
acción evangelizadora, y allí se encuentran
motivos suficientes para comprometer a los
jóvenes.
28. A la hora de presentar nuestro
carisma es necesario que, tanto en nuestro
interior como en nuestro anuncio, tengamos
presente al mismo tiempo la vocación sacerdotal
y la de hermano coadjutor. Ambas expresiones
de la vida Redentorista están contenidas en el sentido
de la consagración religiosa y de la vida
fraterna: es importante que pongamos de relieve
su belleza cuando ayudamos a los jóvenes a
descubrir la mejor forma de realizar su vocación.
De la misma forma, en nuestra propuesta vocacional
debemos tener presente la pluralidad de la
familia alfonsiana, que comparte de una manera
más o menos directa nuestro carisma y nuestra
misión: se trata de un horizonte multiforme
que va desde la Orden de las Monjas del Santísimo
Redentor a las familias religiosas, Institutos
Seculares y Asociaciones Laicales.
29. Debemos proponer con interés y con vehemencia
las figuras de nuestros santos y beatos: todos
avezados en el sentido de la misión que les
llevó a "dejar" lo que podía suponerles
una seguridad en este mundo para poder ir
hacia los más abandonados, allí donde el Señor
les llamaba. A la luz de estas figuras, debemos
subrayar cómo no podemos resignarnos a ser
“cristianos sin más”; debe tenderse, por el
contrario, a ser de forma valiente “testigos
y profetas” en medio de un mundo que tiende
a la homologación y al ocultamiento.
30. Otras veces, sin embargo, sucede que somos nosotros
quienes frenamos o -cuando menos- no mantenemos
de forma adecuada el compromiso misionero
de los jóvenes. Es necesario, en cambio, hacerles
ver y señalarles las formas concretas de realizar
este compromiso: mediante la participación
el voluntariado (ONG...), en alguna de nuestras
misiones populares, con una presencia misionera
en el extranjero, asumiendo alguna responsabilidad
en nuestra pastoral ordinaria, etc.
SEGUNDA PARTE
ENCARNAR EL IDEAL
EN LA REALIDAD
31. Tras haber descrito, si bien de modo muy sintético,
el horizonte teológico en el que se sitúa
la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista, y tras haber hecho referencia
a algunas de sus características, queremos
ahora ayudar a los animadores en el tramo
más difícil, el que pide que se le dé una
forma concreta a su entusiasmo pastoral por
los jóvenes y por las vocaciones.
SABIDURÍA Y PACIENCIA
32. Si describir el ideal de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista es relativamente
fácil, no son pocas las dificultades que se
encuentran, sin embargo, a la hora de tener
en cuenta la realidad. Numerosos
factores, que no pretendemos describir ahora,
hacen frecuentemente del mundo juvenil un
mundo aparte y con el que también es difícil
ponerse a dialogar. He aquí un primer desafío
para nuestra pastoral que debe “inculturarse”,
es decir, ser capaz de comprender el lenguaje
de los jóvenes, de acoger sus interrogantes,
de unirse a ellos en su camino. Junto a esta
dificultad común a nuestro tiempo, existen
otros factores que hacen que algunas (Vice)Provincias
encuentren difícil la solución de la problemática
juvenil: nos referimos a la elevada media
de edad de sus miembros, a la falta de cohermanos
deseosos de comprometerse en este campo, a
la ausencia de estructuras, a la incapacidad
para la colaboración, a un cierto desánimo
que procede de una falta de renovación de
la vida religiosa y, por lo mismo, de una
dificultad a la hora de proponerla a los jóvenes,
etc.
33. Los últimos Capítulos Generales
han otorgado un gran relieve y, en algunos
casos el puesto prioritario, a la Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista
[9]
.
A pesar de las todas dificultades que encuentran
algunas (Vice) Provincias a la hora de hacer
efectiva esta prioridad, creemos que es de
la mayor importancia, para todo animador,
el “entusiasmo” con que debe vivir su vocación
Redentorista en favor de los jóvenes. Una
primera cualidad que se le pide al animador,
es que ame a los jóvenes, que desee vivir
con ellos la audacia del Evangelio y la causa
de los más pobres y abandonados. Aún cuando
este entusiasmo no vaya acompañado de una
específica preparación, es importante que
esté dispuesto a “querer aprender”: no sólo
de los aciertos cuanto, sobre todo, de los
errores; preocupándose también por la propia
formación continua (con lectura de revistas
especializadas en Pastoral Juvenil y Vocacional,
participación en congresos, cursos, etc.).
PROPUESTA DE UN ITINERARIO
34. Porque es
nuestra intención explicar cómo encarnar el
ideal en la realidad, proponemos aquí un posible
itinerario que cada animador está llamado
a adaptar a la situación de su (Vice) Provincia.
El animador debería tener claro,
ante todo, el OBJETIVO GENERAL al cual se
orienta:
“Dar a conocer a los jóvenes, de un modo atrayente, la persona de Jesucristo
y su Evangelio; para que, haciendo una opción
personal por Él, puedan llegar a integrar
su vida en la comunidad eclesial y desde ahí
contribuyan eficazmente a la construcción
de una sociedad más justa y más fraterna”.
Para
hacer posible este objetivo, necesitamos abrir
un itinerario que viene marcado por etapas:
ETAPA 1ª – INICIACIÓN
Punto de partida El desconocimiento o conocimiento fragmentado
de la persona de Jesucristo
Punto de llegada La adhesión personal a Jesucristo y su
Evangelio
Objetivo Brindar a los jóvenes un primer
anuncio de Jesucristo para favorecer una adhesión
personal que marque toda su vida de creyente.
Medios - intentamos llegar a los
jóvenes de todas las formas posibles
-
favorecemos los momentos para estar juntos,
para apoyarse y acompañarse mutuamente
-
presentamos el anuncio del Evangelio de un
modo atrayente, provocativo, interpelante
-
ponemos en duda ciertas “frases hechas” sobre
el Evangelio y los valores cristianos
-
facilitamos la creación de lazos profundos,
de sentimientos de cercanía y de pertenencia
(experiencia de comunidad)
-
garantizamos la presencia del animador para
acompañar los primeros momentos del grupo
que nace
ETAPA 2ª – PROFUNDIZACIÓN
Punto de partid la adhesión
personal a Jesucristo y su Evangelio
Punto de llegada la opción comprometida por el seguimiento
de Jesús y la construcción del Reino en la
historia
Objetivo Proponer a los jóvenes un camino
de discipulado que les abra a un proceso personal
de discernimiento y les ayude a generar nuevas
actitudes. Todo ello en orden a clarificar
su proyecto de vida e intervenir eficazmente
en la transformación de la realidad
Medios - profundizamos, mediante
la pertenencia a un grupo, el sentido de lo
comunitario y de las exigencias de un compromiso
maduro y realista
-
favorecemos un itinerario de formación permanente
para que los jóvenes realicen un discernimiento
claro de sus opciones
-
promover la integración entre la “fe” y la
“vida”
-ayudamos
a tomar conciencia de la necesidad de un acompañamiento
personalizado para la maduración y realización
del Proyecto de Vida
-
generamos, en lo personal y comunitario, una
conciencia crítica de la problemática social
y una sensibilidad pastoral hacia todas las
formas de pobreza y marginación
-
acompañamos el crecimiento en la “fe” y la
“vida” en el espíritu desde un “trato de amistad
con Dios” (oración personal y comunitaria,
lectura orante de la Palabra de Dios, celebración
de los Sacramentos)
-
invitamos a los jóvenes a reflexionar sobre
la forma de realizar su vida, teniendo en
cuenta las diversas vocaciones que conforman
la Iglesia
-
presentamos el carisma y espiritualidad redentorista
como un modo de presencia en la Iglesia
ETAPA 3ª – MISIÓN
Punto de partida la opción comprometida por el seguimiento
de Jesús y la construcción del Reino en la
historia
Punto de llegada encarnar un proyecto de vida que ubique
al joven como “cristiano adulto” (vida laical
/ vida consagrada / ministerio ordenado) en
la Iglesia y la sociedad.
Objetivo descubrir “el lugar” y “el
modo” de encarnar el seguimiento de Jesús
como un proyecto vocacional, en orden a promover
una renovación en la Iglesia y en la sociedad
Medios - Asumimos un estilo de vida
según las Bienaventuranzas para vivir la vida
como una entrega generosa de amor y servicio
a los demás
-
gestamos un compromiso misionero, transformador
de la realidad personal y social
-
Evaluamos el itinerario recorrido y renovamos
los cauces de maduración humana y creyente
en el seno de la comunidad a través del espíritu
de discernimiento y continua conversión
-
acompañamos espiritualmente al joven a fin
de que llegue a una elección de vida; bien
mediante un compromiso laical en la Iglesia,
bien mediante una vocación de consagrado/a
-
La participación en la familia
redentorista es presentada como una opción
de vida. Este es el momento del “acompañamiento
específico” para la vocación redentorista.
35. Teniendo en cuenta estas etapas,
todo animador debería tener cada vez más claros
los contenidos a proponer y la metodología
que debe adoptar. Siempre, y sólo a título
de ejemplo, un trabajo de iniciación debe
hacer hincapié ante todo en la creatividad,
escogiendo los medios que más se adapten a
la realidad local: proponiendo a los jóvenes
un encuentro periódico de oración, de reflexión
y de recreación; yendo al encuentro de los
jóvenes allí donde ellos se reúnen, y acercándoseles
mediante otros jóvenes que forman ya parte
de nuestros grupos; organizando una experiencia
de voluntariado; utilizando los medios y el
lenguaje más cercano al mundo juvenil (música,
canto, arte visual, cuentos, informática,
etc.; o preocupándose por reforzar una simple
presencia en ciertos ambientes juveniles,
como centros de formación, etc.). De igual
forma – por tocar el aspecto propiamente vocacional
– el trabajo del anuncio debería cuidar los
momentos ordinarios de la pastoral (la catequesis,
la liturgia, la vida de los grupos, etc.)
para recordar a todos que “la vida es vocación”;
debe, igualmente, hacer que se ore por las
vocaciones; pueden proponerse también encuentros,
jornadas de retiro, talleres de oración, etc.
con una intención específicamente vocacional.
Los
ejemplos podrían seguir de la misma manera
para las demás etapas u objetivos arriba mencionados.
Son ejemplos que los propios animadores ya
conocen y sobre los que no nos detenemos más
puesto que mucho depende de las circunstancias
que se dan y uno encuentra a la hora del trabajo.
URGENCIA DE UN PROYECTO
36. Queremos hacer hincapié en la
importancia de un proyecto global de Pastoral
Juvenil Vocacional Redentorista para la propia
(Vice) Provincia. Este Proyecto debe concretarse
en programaciones anuales. De igual importancia
es que se logre compartir este proyecto con
un equipo. Sin embargo, si uno se ve obligado
a comenzar solo, también puede y debe tener
un proyecto aunque sea mínimo. Donde no es
posible desarrollar un trabajo pastoral dentro
de la misma (Vice) Provincia, se sugiere la
posible colaboración con algunas (Vice) Provincias
vecinas.
37. Cada (Vice) Provincia, al elaborar
el Proyecto de PJVR, debiera considerar que
la realidad pastoral se empobrece cuando se
encierra en sí misma y se enriquece a través
de la apertura, del compartir experiencias
y de la colaboración. Es
así que, al elaborar el Proyecto, debieran
tenerse en cuenta estos tres niveles de participación:
local, (vice) provincial e inter-provincial:
Local: cada comunidad redentorista
hace posible la existencia de un grupo de
jóvenes, el cual está integrado en la comunidad
cristiana y en la
Iglesia Local.
Provincial: los grupos de jóvenes deben entrar
en contacto y compartir experiencias con otros
grupos de la (vice) Provincia redentorista,
compartiendo, en la medida de lo posible un
proyecto común y un trabajo de equipo.
Inter-Provincial: para un enriquecimiento de los jóvenes y de
los animadores, cada (vice) Provincia comparte
algunas experiencias con otras (vice) Provincias
(sub-región, región, etc.).
38. Para mejor definir el proyecto, es bueno dar
una respuesta exhaustiva a algunas preguntas:
¿Cuál es la situación de los jóvenes en esta
concreta (Vice) Provincia, en este país? ¿Cuáles
son sus inquietudes más profundas en orden
a la evangelización y al modo de orientar
la vida? ¿Qué tipo de creyente deseamos? Son
preguntas que deben afrontarse teniendo en
cuenta un plan previo o bien los documentos
sobre la Pastoral Juvenil Vocacional
del país en el que trabaja la (Vice)Provincia, así como también
nuestras Constituciones y Estatutos, además
del tema del sexenio tal como ha sido propuesto
por el Capítulo a toda la Congregación.
39. Otra serie de preguntas podrían
ayudar igualmente a la parte más práctica
del proyecto: ¿Con qué colaboración podemos
contar por parte de los cohermanos o de los
mismos jóvenes? ¿Qué tipo de evangelización
podemos realizar a nivel de comunidad local
y de “equipo” central? ¿Qué momentos fuertes
pueden proponerse a los jóvenes durante el
año? ¿Qué se puede hacer para garantizar una
mayor participación en el trabajo de equipo?
40. La respuesta a estas preguntas
debería tener como finalidad un proyecto.
No se trata aquí de una serie de iniciativas
desconectadas entre sí, que terminen en sí
mismas y destinadas a quedar en nada. Partiendo
de lo que se tiene (aunque sea limitado),
es importante buscar una conexión y continuidad
entre los “momentos fuertes” programados (aunque
no sean muchos) y, al mismo tiempo, una graduación,
proyectando dar, año tras año, nuevos pasos
por ese camino. En este sentido, es prudente
proyectar momentos de programación y de revisión
al final de cada año de actividad pastoral.
41. Para concluir esta parte de nuestro
documento dedicada al “proyecto”, nos parece
oportuno indicar una serie de ejemplos que
todo animador puede tener presente en su actividad.
Para comenzar, ¿Qué puede hacer un animador
que goce de suficiente colaboración por parte
de los cohermanos y cuente con recursos por
parte de Gobierno (Vice) Provincial? Ofrecemos
algunos ejemplos que vienen al caso – lo repetimos
una vez más – y que tienen que ver con el
animador (o con su equipo) para abordar un
proyecto orgánico. Una preocupación del mismo
puede ser la de animar a los animadores: procurar
durante el año, por ejemplo, una reunión de
formación para sus colaboradores Redentoristas
o laicos, recurriendo también a algunos expertos
competentes; o bien, asegurar su presencia
al menos de forma periódica, visitando algunas
comunidades y/o cohermanos comprometidos con
el tema para presentarles el proyecto. Puede
organizar una visita sistemática a los grupos
para animarles y afrontar eventuales problemas.
Puede hacerse cargo de la redacción de un
boletín informativo. Puede organizar, durante
el año, varios encuentros para jóvenes a fin
de responder a las distintas “etapas” de formación.
42.
Por
el contrario, ¿Qué puede hacer un animador
que, a saber, se encuentra sólo – al menos
inicialmente – con su buena voluntad? Si ponemos
algunos ejemplos no es con la idea de distinguir
a un animador de otro , sino para afirmar
que ningún animador puede sentirse dispensado
de hacer algo en el campo de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista, incluso aquél que se encuentra
en una situación en la que no cuenta con recursos
suficientes a su disposición. Por ejemplo,
se puede comenzar intentando trabajar en el
ámbito de la propia comunidad, tratando de
formar y animar aunque sea a un pequeño grupo
de jóvenes. Puede animarse a la comunidad
a que ore con los jóvenes y/o con la específica
intención de las vocaciones. Partiendo siempre
de la propia comunidad, puede ponerse interés
en algunos momentos fuertes, como la semana
en favor de las vocaciones (mejor si se hace
coincidiendo con la Jornada Mundial de
Oración por las Vocaciones), o con la Jornada Mundial de
la
Juventud. En este capítulo
puede uno unirse a lo que se haya organizado
ya por la Iglesia local, con y para los jóvenes.
Puede intentarse el que se participe en una
misión popular con la específica idea de acercarse
a los jóvenes y/o anunciarles el “evangelio
de la vocación”. Puede organizarse la difusión
de publicaciones de las otras Provincias o
del Gobierno General referentes a la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista. Todo animador debe, en cualquier
caso, preocuparse por su formación personal
e indicar a los otros cohermanos de la (Vice)
Provincia las iniciativas de interés común.
Es importante, igualmente, que aliente en
sí el sueño por una Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista bien organizada; y que tienda
con todas sus fuerzas a la realización de
este sueño.
TERCERA PARTE
LA EXPERIENCIA DE ESTOS AÑOS
NUESTRO ENTORNO
43. Antes de concluir, queremos citar
algunas de las experiencias que en estos últimos
años se han revelado como más significativas
– y en muchos casos eficaces – dentro del
ámbito de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista. Tal vez repitamos algunas cosas
ya mencionadas, pero en esta parte es oportuno
que describamos – aunque sea muy brevemente
– métodos y contenidos de las distintas iniciativas
que ya se han tenido. Al señalarlas, creemos
poder ofrecer a los animadores otros elementos
a tener en cuenta en su proyecto.
[10]
44. Una colaboración a varios niveles
El
compromiso de la Congregación en el ámbito
de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista ha despertado una especial colaboración
entre los cohermanos. Sin entrar en detalles,
queremos recordar que esta colaboración se
ha desarrollado no sólo a nivel local, sino
también (Vice) Provincial y Regional. Creemos
que es necesario que esta colaboración continúe
y aumente en los próximos años. Nuestro compromiso
con la pastoral ordinaria en favor de los
jóvenes no debe hacernos descuidar los vínculos
con los animadores dentro de la misma Región y con los Representantes Regionales
del Secretariado General de la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista. Queremos compartir entre nosotros
experiencias y ayudas (textos para la oración,
programas de encuentros y de trabajo), promover
encuentros (sub)Regionales, animarnos mutuamente
en un deber que – lo repetimos una vez más
– tiene que ver con la vida y que, por lo
mismo, lo es “de todos”.
45. En las
(Vice) Provincias
45a) Grupos juveniles: Se forman en una parroquia, o junto a una comunidad
Redentorista, y son dirigidos por un cohermano.
Pueden encontrarse cada semana para la oración
y para compartir. Pueden también dar impulso,
de una forma mucho más concreta, a la vida
de la comunidad cristiana.
Grupo de organización “Jóvenes”:
Se trata de una agrupación (Vice) Provincial
de Redentoristas y laicos comprometidos con
la pastoral juvenil y vocacional. Cada año,
este grupo se reúne para evaluar las diversas
actividades que se han desarrollado en la
(Vice) Provincia, y también para crear un
nexo de unión entre las diversas casas.
Grupos de animación litúrgica:
Cada año se forma un grupo de jóvenes para
ayudar a los Redentoristas en su ministerio
de acogida en los lugares de peregrinación.
Estos jóvenes animan el Vía crucis, la hora
santa, dan recitales de cantos religiosos
en los tiempos fuertes del año, procuran tener
una animación litúrgica dinámica y renovada.
Encuentros a nivel de (Vice) Provincia:
Están previstos uno o más encuentros (de dos
a tres días) durante el año. Se les invita
a los jóvenes a que participen a un “camino”
vocacional o espiritual junto a nuestras comunidades.
Normalmente, cada reunión tiene un tema y
se desarrolla en un clima festivo y de oración.
En algunas (Vice) Provincias, estos encuentros
se llaman “Diálogo” y duran de 4 a 5 días.
Semana juvenil:
Es una semana organizada para realizar con
los jóvenes y de manera coordinada diversos
eventos formativos según los intereses que
dinamizan la realidad juvenil: social, cultural,
religioso, recreativo, deportivo.
Festival de la canción:
Se trata de una propuesta motivadora para
celebrar junto a los jóvenes, a partir de
algo que le es propio como la música, la fiesta
de la Pascua, de la Navidad y/o alguna otra
de interés para la Iglesia local.
45b) Participación en misiones populares: Al contar con la colaboración
de algunos jóvenes, el animador puede participar
también, durante este tiempo fuerte de predicación,
en la organización de encuentros y momentos
de oración a fin de acercarse a los jóvenes
de la parroquia en la que se da la misión.
Grupos de “misiones jóvenes”:
Formados por Redentoristas y jóvenes, estos
grupos anuncian, de forma dinámica, la
Buena Nueva de Cristo a los
jóvenes: en la calle, en las escuelas o colegios,
en los parques. Para hacer más viva su predicación,
estos grupos echan mano de la música, de cantos,
mimos, sketch, videos, etc.
La estación misionera “jóvenes”. Un
grupo de Redentoristas y de jóvenes-adultos
misioneros se establece en una diócesis por
un año. En las parroquias que les son confiadas
(de 5 a 10), tienen el cometido de
formar laicos que lleguen a ser líderes
en la animación de
grupos de jóvenes. Algunos equipos
misioneros preparan igualmente a adultos
a ser catequistas para la preparación sacramental
de los jóvenes.
Proyectos de misiones en el extranjero: Algunos jóvenes, acompañados por Redentoristas, llevan
a cabo durante algunas semanas experiencias
en un país de misión Redentorista.
45c) Proyectos de ayuda a marginados: Durante el verano, un grupo de Redentoristas
acoge a unos quince jóvenes en una casa Redentorista
para hacerles vivir un periodo de voluntariado
a favor de los marginados (reparaciones de
viviendas, casa de acogida para los sin techo,
enfermos de SIDA, discapacitados, etc.). Al
mismo tiempo, estos jóvenes experimentan la
vida comunitaria y reciben una formación sobre
la vida Redentorista.
Misión para jóvenes adultos que viven
en situaciones críticas. Este ministerio, realizado en
favor de jóvenes adultos incriminados o en
situación “de delinquir”, tiene como finalidad ayudarles a tomar sus decisiones
a partir de valores humanos y espirituales
y no a partir de sus reacciones instintivas.
A este fin, Redentoristas y jóvenes adultos
organizan retiros sobre “cómo dirigir y ser
dueños de la propia vida”.
45d) Retiro para los jóvenes-adultos: animados por los redentoristas y
los laicos, estos retiros quieren ayudar a
los jóvenes-adultos de una parroquia a crecer
en su vida espiritual y emocional. Los medios
utilizados son: conferencias, encuentros personales,
compartir experiencias, oración y celebración
de los sacramentos.
Casa de acogida para jóvenes adultos: Se trata de una comunidad formada por jóvenes adultos
y por Redentoristas que viven la vida comunitaria
y organiza diversos tipos de actividades de
acogida y de formación cristiana para los
marginados del barrio
Comunidad de jóvenes-Redentoristas:
Se trata de la experiencia de nivel más avanzado
con respecto a los grupos estables de jóvenes
y se ha revelado eficaz sobre todo en vistas
a una misión común, mejor si va orientada
a los jóvenes. Esta modalidad necesita de
un estatuto de aceptación o reconocimiento
por parte del Gobierno (Vice) Provincial.
45e) Fines de semana vocacionales: Una vez al mes (o más), de viernes por
la tarde a media tarde del domingo, se invita
a los jóvenes deseosos de un tiempo de reflexión
sobre su elección de vida, y sobre la opción
de vida Redentorista. Compartiendo la vida
normal de comunidad, se proponen en estos
encuentros momentos de oración y meditación,
de discernimiento y de colaboración en el
trabajo, de encuentro y de recreo.
Jornada vocacional Redentorista:
Se escoge una fecha – normalmente común para
toda la (Vice) Provincia – en la que los cohermanos
(mejor si son novicios o Estudiantes) se presentan
e invitan a orar por las vocaciones Redentoristas.
Otras veces se recurre también a medios audiovisuales,
presentaciones, etc.
45f) Cartillas alfonsianas: El camino que se propone en las cartillas de
espiritualidad es conocer a san Alfonso, acercándonos
a Jesucristo y a la vida con él, con su dinamismo
misionero, con su corazón enamorado de Maria
y de los pobres. Las cartillas son doce. La
centralidad de cada encuentro la tiene algún
escrito de san Alfonso.
Presencia en Internet:
Allí donde la tecnología de la comunicación
lo permita y se valoren los recursos propios
de la “red”, creando (o participando en) un
sitio web que presenta tanto a la (Vice) Provincia,
como el camino y el carisma Redentorista.
Frecuentemente, se desarrolla una comunicación
con los jóvenes vía e-mail, y esto favorece
los grupos de discusión.
Boletín enlace:
Cuatro, o más veces al año, el animador publica
un sencillo boletín de información sobre las
actividades desarrolladas y sobre los programadas
en el terreno de la Pastoral juvenil y vocacional.
Este boletín se les envía a todos los jóvenes
que están en contacto con la (Vice) Provincia
y a las comunidades locales.
Un tríptico sobre la Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista: De acuerdo
con los recursos a disposición, hay que preparar,
sin embargo, aunque sea un simple folio u
opúsculo de presentación de nuestras actividades
y de nuestro carisma, de nuestro ministerio,
de nuestro estilo de vida y de la actividad
de Pastoral Juvenil Vocacional Redentorista.
Lo importante es difundirlo.
Publicidad vocacional:
Con la ayuda de personas expertas en el campo
publicitario – y con una relativa inversión
económica – puede organizarse una campaña
promocional (escritos, folletos, anuncios
en los diarios, etc.) para presentar nuestro
carisma a los jóvenes de una forma dinámica,
viva y apropiada, y, sobre todo, para despertar
el interés de los jóvenes que tienen el deseo
de caminar desde el punto de vista vocacional.
Presencia en los medios de comunicación
social: Tras una invitación, a algunos Redentoristas
se les pide que den en los medios de comunicación:
radio, prensa, y televisión, un testimonio
sobre su vocación. Estas retransmisiones permiten
tener un buen conocimiento de la Congregación
en algunas Regiones donde faltan las vocaciones,
así como también acercar la vida religiosa
al interés de la gente.
46. A nivel de Región
Encuentros juveniles:
Se han revelado como muy válidos los encuentros
internacionales de los jóvenes que participan
en nuestra Pastoral. La frecuencia puede estar
en función de las posibilidades de cada Región
(cada tres o cuatro años). La duración: de
tres a cinco días. Todos los encuentros tienen
un tema y hacen una gran promoción del trabajo
en grupos, estudio, momentos festivos y de
oración.
Encuentros de animadores:
La relación entre los responsables a nivel
de Regiones es importante para compartir experiencias,
garantizar una cierta formación, para concebir
nuevas ideas, para realizar proyectos interprovinciales
(p. e., publicidad), para evaluar y preparar
encuentros internacionales y regionales de
jóvenes, y para asegurar una continuidad en
la pastoral juvenil.
Encuentros sub-Regionales:
En algunos casos, donde la extensión de la
Región o la diferencia lingüística lo requiera,
es preferible pensar en encuentros de ámbito
sub-Regional.
APÉNDICE
ALGUNOS
TEXTOS QUE TODO ANIMADOR DEBERÍA CONOCER
Señalamos algunos documentos y estudios
que consideramos oportuno tener presentes
como desarrollo y profundización de estas
Líneas.
A. ALGUNOS TEXTOS DE BASE
·
Los
mensajes del Santo Padre para la Jornada Mundial de la Juventud de cada año son fuente
de inspiración para los jóvenes y para sus
animadores.
·
Lo
mismo puede decirse de los mensajes papales
con motivo de la Jornada Mundial de oración
por las vocaciones.
B. PARA LAS DIVERSAS REGIONES
1. Para la
Región de Europa
·
Nuevas
Vocaciones para una Nueva Europa, Documento
final del Congreso sobre las Vocaciones al
Sacerdocio y a la vida consagrada en Europa,
1998.
·
CENCINI
A., Vocazioni,
dalla nostalgia alla profezia, Bologna,
EDB 1989.
2. Para la
Región de Asia
·
Los
Documentos de la Federación de las Conferencias
Episcopales asiáticas (FABC).
·
Los
Documentos de la
Comisión Juvenil de la Conferencia
de los Obispos Católicos de la India (CBCI).
·
En
la India, el “Grupo de Animación Juvenil Don
Bosco” publica libros todos los años sobre
estos específicos temas. Hasta el momento,
se han publicado cinco libros sobre dirección
de grupos, etc.
3. Para la Región de África
·
Le
Regardant (rédemptoriste), publicación trimestral,
publicado por la vice-provincia de Burkina-Níger.
4. Para la Región de América del Norte
Obras sobre pastoral vocacional
·
La
pastorale vocationnelle: une sentinelle de
vigilance, Editado por la Asociación de responsables
diocesanos de la pastoral vocacional del Canadá
francés, Montreal, Canadá, 1998.
·
FRANCES
KELLY NEMECK - MARIE THERESA COOMBS, Called
by God, Minnesota, USA, 1992.
·
KELLY
NEMECK F. – COOMBS M.T., Discerning vocations
to marriage, celibacy and singlehood, Minnesota,
USA, 1994.
·
PABLE
M., Seigneur que veux-tu que je fasse (versión francesa de la obra:
A religious Vocation: is it for me?), Québec,
Canadá, 1998.
Obras de pastoral de jóvenes adultos
·
Sons and
daughters of the light. – A pastoral plan
for ministry with young adults. A
Pastoral letter of the Catholic Bishops of
the United States. 1996. Distribuido por United States
Catholic Conference, Inc. (USCC), 3211 Fourth
Street NE, Washington DC, 20017-1194, Tel
202-541-3040.
·
WEBER
J., Becoming a young adult responsive Church,
1994. Distribuido por The Center of the Ministry development,
P.O.
Box 699, Naugatuck,
Connecticut,
Tel.: (203) 723-1622.
·
AA.VV.
Connecting young adults with the Word (Una guía para la liturgia e
la homilía), 1999. Distribuido por
The Center of the Ministry development, P.O. Box 699, Naugatuck,
Connecticut,
Tel.: (203) 723-1622.
·
AA.VV.,
Sharing God’s work through the year (Una
guía para pequeños grupos de jóvenes adultos), 1999, Distribuido
por The Center of the Ministry development, P.O. Box 699,
Naugatuck, Connecticut, Tel.: (203) 723-1622.
·
Young
adult works (cinco volúmenes), 1998, Distribuido por The Center of Ministry development, P.O. Box 699, Naugatuck,
Connecticut.
5. Para la Región de américa Latina
·
CELAM
(Sección de Juventud), Elementos para un Directorio
de Pastoral Juvenil Orgánica, Santa Fe de
Bogotá-Colombia, 1982.
·
CELAM
(Sección de Juventud), Civilización del Amor:
tarea y esperanza (Orientaciones para una
Pastoral Juvenil Latinoamericana), Santa Fe
de Bogotá-Colombia, 1995.
(El texto original
es en italiano.)
INDICE
INTRODUCCIÓN
Motivo
de estas Líneas (nn. 1-4)
A
quién nos dirigimos (nn. 5-9)
Primera Parte I. NUESTROS
PUNTOS DE REFERENCIA
Algunos
principios teológico-pastorales (nn. 10-17)
Qué
entendemos por Pastoral Juvenil Vocacional
Redentorista (nn. 18-30)
Segunda Parte. ENCARNAR
EL IDEAL EN LA REALIDAD (n. 31)
Sabiduría
y paciencia (nn. 32-33)
Propuesta
de un itinerario (nn. 34-35)
Etapa
1ª: Iniciación
Etapa
2ª: Profundización
Etapa
3ª: Misión
Urgencia
de un proyecto (nn. 36-42)
Tercera Parte. LA EXPERIENCIA
DE ESTOS AÑOS
Nuestro
entorno (nn. 43-44)
En
las (Vice) Provincias (n. 45)
A
nivel de Región (n. 46)
Apéndice. ALGUNOS TEXTOS QUE TODO ANIMADOR DEBERÍA
CONOCER