
Carta de Schönenberg
A todos los que tienen entusiasmo
por la vocación redentorista
Les
escribimos desde el corazón de la vieja Europa, a la sombra de la
bellísima iglesia barroca de Schönenberg
(Ellwangen, Alemania),
donde hemos tenido nuestro encuentro anual
gracias a la magnífica acogida de la comunidad
local redentorista. Saludamos a toda nuestra
gran familia, incluidos religiosos, religiosas
y laicos que comparten la espiritualidad
y la misión redentoristas, especialmente
quienes están comprometidos con la Pastoral
Juvenil y Vocacional Redentorista (PJVR).
Esta semana hemos podido comprobar la belleza de lo que
se realiza en las Regiones de la Congregación. El itinerario
de la PJVR está iluminado por muchas luces:
amplio deseo de trabajar en este campo
y muchas las iniciativas emprendidas, aún
cuando aquí y allá haya alguna que otra
sombra que hace inseguro el camino y abandonado
el compromiso.
A veinte años del Capítulo General de 1985 que proféticamente impulsó a
la Congregación hacia un compromiso más
vigoroso con los jóvenes y las vocaciones,
queremos afirmar ahora lo excelente de
aquella inspiración y compartir con ustedes
la seguridad que vigorosamente hemos sentido
dentro de nosotros mismos. Hablar de PJVR
es hablar del futuro de la Congregación.
Si nos cerramos al diálogo con los jóvenes,
si nuestra vocación no interpela a las
nuevas generaciones, tenemos que preguntarnos
entonces si nuestra propia misión sigue
teniendo sentido y, sobre todo, si tendrá futuro.
Entre las sombras que se ciernen sobre la PJVR en muchas
de las Unidades, se encuentra la escasa
claridad sobre la
relación entre Pastoral Juvenil y Pastoral
Vocacional. A menudo se reprocha a los
animadores organizar "actos" para
los jóvenes en lugar de preocuparse por
las vocaciones. Además, es frecuente también
el equívoco respecto a las estructuras:
algunas Unidades hacen Pastoral Vocacional
sin Pastoral Juvenil; otras hacen un buen
trabajo con los jóvenes pero no se preocupan
por las vocaciones; otras, en fin. tienen estructuras
distintas para los jóvenes y para las vocaciones,
sin que exista nexo entre ellas.
Repetimos aquí uno de los puntos sobre el que gira el documento Directorio
PJVR (Roma 2000): si se prescinde
de las estructuras en marcha, cada Unidad
debe ver entonces cómo hacer todo lo
posible por abrirse a los jóvenes. A
su vez, esta Pastoral Juvenil debe proponerse
como objetivo principal el educar para
la vida como vocación en su sentido más
amplio, centrándose en el bautismo, fuente
de todos los ministerios de los que es
rica la Iglesia. A lo largo de este itinerario propuesto a los jóvenes debemos
programar el anuncio de la vocación redentorista,
la llamada a quienes vemos más idóneos
y el acompañamiento de quienes esperamos
digan sí: ¡y cuantos más sean, mayor
nuestro gozo!
Esta manera de entender la pjvr es un reto que deseamos asumir puesto
que nos impulsa a ser interiormente libres
en nuestro trabajo, venciendo la siempre
emergente tentación del reclutamiento,
y proyectándonos, en cambio, hacia una
verdadera cultura vocacional. Ésta rompe
los esquemas mentales y la rutina que
a menudo marca nuestra misión. Pide la
conversión de la comunidad y no carga
sobre el cohermano individualmente un
compromiso que concierne a todos, haciéndonos
a cada uno, por tanto, animador vocacional
(Const. 79). Exige que cada comunidad
haga una opción concreta en favor de
la PJVR. Exige un trabajo de equipo (Líneas
de PJVR n. 20) y, en todo caso, una
estrecha colaboración entre pastoral
juvenil y pastoral vocacional allí donde
estas estructuras están separadas.
Como redentoristas y en nombre del
dinamismo misionero que nos caracteriza
(Const. 14),
no tenemos, por tanto, ni siquiera el
derecho de limitarnos exclusivamente
a los jóvenes que "naturalmente" ya
habitan junto a nuestras comunidades;
debemos buscar, más bien, a los lejanos,
a los que viven en situación de marginalidad
y abandono, a aquellos para los que el
Evangelio no es "buena nueva" (Const.
3). Y si nos fijamos en el camino recorrido
tras el Capítulo General de 1985, tenemos
que reconocer que éstos precisamente
son los que han llegado a ser siempre
los más numerosos, los más necesitados
del anuncio de la Redención.
Sería verdaderamente bello que esta
carta lograra transmitirles al menos
una mínima parte de la urgencia y del
entusiasmo con que nosotros contemplamos
la PJVR. Querríamos que este compromiso
interpelara a todos, incluidos aquellos
jóvenes adultos que ya siguen el itinerario
de la PJVR a fin de que pudieran asumir
un compromiso de protagonismo como asesores
de este ministerio en favor de otros
animadores.
En todo caso, esperamos
que esta carta no les deje indiferentes,
o en la apatía
que es signo de resignación si no ya
de muerte. Nos gustaría saber si están
de acuerdo con nuestro modo de ver la
PJVR. Y si no fuese así, querríamos,
en todo caso, que pudieran compartir
con nosotros inquietudes o dudas; nos
importa la reacción y el contraste de
ideas de ustedes. Tienen nuestras direcciones
de correo electrónico en el sitio web de
la Congregación: http://www.cssr.com ; también pueden escribir
directamente al Secretariado General
de PJVR – C.P. 2458 – 00100 Roma, Italia.
Que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
y nuestro fundador san Alfonso así como
todos los Santos y Beatos Redentoristas,
en particular el Beato Gaspar Stanggassinger,
intercedan por nosotros y nos ayuden
a hacer cada vez más firme la bella vocación
a la que hemos sido llamados (2 Ped 1,10).
Secretariado General
de PJVR
Schönenberg, 24
de noviembre de 2006