Secretariado General
para la Formación

 


La Formación redentorista específica

Muchos formandos Redentoristas – incluyendo los estudiantes clérigos y hermanos – reciben su formación académica e intelectual en Institutos o en Facultades Teológicas que ya no son Redentoristas. Esto plantea un desafío para la Congregación en general, y para los formadores en particular. Debe prestarse la atención consciente y deliberada a la formación Redentorista específica tanto para clérigos como para candidatos a hermanos.

Esta formación Redentorista específica debe empapar todo el proceso de formación. Empieza con una introducción, al menos somera, la Congregación, San Alfonso, y oración durante el período del postulantado. Se profundiza durante el noviciado. Arraiga y se integra en la vida espiritual y pastoral del joven redentorista durante el período de profesión temporal - no sólo a través de su oración diaria y prácticas de espiritualidad, sino también con el estudio de la teología moral, la predicación y la teología pastoral. Empieza a dar fruto durante el período de transición al ministerio.

Los siete elementos enunciados en seguida no se desarrollan en detalle. Sin embargo, proporcionan algunas indicaciones de áreas que deben integrarse a lo largo de todo el proceso de formación por formadores, en colaboración con el Secretariado (V)Provincial de Formación. La espiritualidad redentorista, el estilo de vida y la historia C.Ss.R., deben formar parte de cada fase de formación - y no sólo del noviciado. La Teología moral, la Predicación, la Reconciliación, y la Dirección Espiritual deben integrarse a lo largo del período de estudios teológicos para todos los formandos. El Secretariado General para la Formación debe desarrollar los elementos y contenidos del curso. El compartir estos contenidos beneficiará la formación de nuestros nuevos miembros en la Congregación.

1.  La Espiritualidad redentorista

La Espiritualidad redentorista incluye la Espiritualidad de Alfonsiana pero es más amplia que ella. El Capítulo General de 1997 habló de Espiritualidad como ese particular espíritu redentorista que anima y forma nuestro estilo de vida. Es la lente contemplativa a través de la cual nosotros percibimos el mundo y respondemos al lamento del abandonado.

La espiritualidad de San Alfonso, incluyendo su sentido de la Vita devota, su acercamiento a la oración, especialmente a la oración mental, los 'misterios de la redención' (el pesebre, la cruz, la Eucaristía y María), y la Palabra de Dios, han configurado la espiritualidad del redentorista desde el principio. La espiritualidad redentorista es una espiritualidad misionera; como Redentoristas continuamos la Misión de Jesús para predicar la Buena Nueva a los pobres.

Esta espiritualidad también tomó la forma de las vidas de los primeros Redentoristas, y se formó por ellos (Sarnelli, Gerardo, Clemente). Es una espiritualidad vivida, según se expresa en las Constituciones y Estatutos, en los documentos de los Capítulos Generales, y en las Communicanda de los Superiores Generales.

1.1    La Formación en la Espiritualidad redentorista debe incluir la formación en las obras espirituales y ascéticas de San Alfonso. Todo Redentorista debe familiarizarse con algunas de sus obras: Práctica del amor a Jesucristo, Trato familiar con Dios, la Encarnación, las Meditaciones de la Pasión, Las Glorias de María. La reciente edición de los Clásicos la Espiritualidad Occidental, Alphonsus Liguori que seleccionó las obras de Paulist Press, fáciles de encontrar en inglés. Los estudiantes redentoristas deben leer las obras de Alfonso. No sólo es importante recibir instrucción sobre la espiritualidad de nuestro fundador, sino también leer las propias palabras de Alfonso.

1.2    Esta formación debe acompañarse con el estudio reflexivo de las vidas de Redentoristas, sobre todo los Santos y Beatos.

1.3    También debe incluirse una reflexión sobre el espíritu de la Congregación tal y como se vive en la Comunidad. Esto se acompañará de:

-  El estudio, la reflexión, y la discusión de las Constituciones y Estatutos;

-  El estudio, la reflexión, y la discusión de los documentos de los Capítulos Generales (sobre todo 1991, 1997, 2003) y las Communicanda del Gobierno General (sobre todo la Espiritualidad, nuestro reto más importante);

-  el Carisma, serie 2000;

-  La colección “Espiritualidad Redentorista” es un recurso útil que está extendiéndose en inglés y refleja la gran difusión que ha tenido en español y francés.

2.  La Espiritualidad redentorista en la práctica:
     El estilo de vida

La espiritualidad de los Redentoristas es un estilo de vida particular que se vuelve un 'el estilo de vida' para los Redentoristas (cf. Mensaje del Capítulo General 1997). No es suficiente conocer los escritos de San Alfonso, la espiritualidad y las vidas de los primeros Redentoristas y las Constituciones y Estatutos. Este estilo de vida se consolida con la práctica fiel de oración mental, la forma propia de vida comunitaria vivida en las (V)Provincias redentoristas, la comprensión de los votos a la luz de nuestro carisma y la opción por los abandonados y los pobres.

Los formandos redentoristas deben ser iniciados progresivamente en la práctica de la oración diaria tal como la proponen nuestras Constituciones. Esto lleva consigo la práctica de la oración común y es vivida en las comunidades locales de la (V)Provincia. La oración mental en común brinda una valiosa ayuda para desarrollar el hábito de oración mental, tan importante para San Alfonso y para la vida del Redentorista. El desarrollo de esta práctica y hábito de oración requiere un proceso gradual de instrucción, práctica y dirección espiritual. Los talleres regulares y retiros pueden ser ayudas útiles.

Igualmente, las prácticas redentoristas tradicionales de devoción, generadas en la comunidad de formación, sobre todo las Visitas al Santísimo Sacramento, el Vía crucis, el Rosario y la devoción a María (sobre todo a Nuestra Madre del Perpetuo Socorro) empiezan a forjar una identidad de auténtico miembro de la Congregación que apoya e integra lo que el nuevo Redentorista está aprendiendo en las conferencias, en las lecturas, los talleres y cursos sobre espiritualidad redentorista.

Los formandos son iniciados en los votos como una realidad vivida en la comunidad de la formación. El presentar los votos como una expresión de nuestra identidad misionera lleva consigo integrarlos en la manera en que la comunidad vive la pobreza, la castidad y la obediencia (cf. Constituciones, capítulo III). Esta integración es ayudada por la discusión y conversación de la comunidad sobre las maneras reales en que estos votos son practicados – y sus implicaciones en la cultura en que los nuevos Redentoristas están viviendo. La preparación para el voto y juramento de perseverancia también debe tener en cuenta los retos que se experimentan en la experiencia permanente.

Como una comunidad de hermanos, es importante reflexionar en las maneras en que nuestra Vida Apostólica se enriquece en las diversas unidades por la presencia y ministerio de Hermanos. Aunque las Constituciones se refieren a nosotros como una Congregación clerical en la Iglesia, los Hermanos han sido y continúan siendo una dimensión importante de la Vida Apostólica Redentorista.

Enviados a los más abandonados, y sobre todo a los pobres, (cf. Constituciones 3–5), los formandos deben ser introducidos gradual y progresivamente en un estilo de vida que sea cercano de los hombres y mujeres ordinarios a cuyo servicio están destinados. Esta introducción debe integrarse con la oración, la vida de comunidad y las dimensiones pastorales de la comunidad de formación. También se reflejará en las opciones que ellos hacen sobre el uso de los bienes.

3.  La historia de la Congregación

La historia de la Congregación no sólo narra la historia de nuestra fundación y expansión. También sitúa la Congregación dentro de un contexto histórico que nos ayuda a entender mejor nuestra Misión y razón de ser. El Instituto Histórico ha publicado el primer volumen de una serie de historia de la Congregación. El Instituto Histórico también ha producido otros volúmenes que complementan esta historia.

Las vidas de nuestro fundador, en particular la obra de Rey-Mermet y Jones, también cuentan la historia de nuestra fundación. Las vidas de nuestros Santos continúan esa historia. Es útil estudiar y presentar el contexto del período particular al leer la vida de Gerardo o Clemente o Juan Neumann o los mártires ucranianos - o cualquiera de nuestros santos.

Muchas unidades han estudiado y han publicado obras sobre su historia. Otros tienen la posibilidad de presentar la historia oral de su fundación - sobre todo entre las más recientes fundaciones.

Es posible con frecuencia ofrecer un curso de historia de la Congregación avalado por las facultades teológicas, incluso donde nuestros estudiantes estudian en una facultad teológica. Los instrumentos para tal curso se han hecho más accesibles en los recientes años, y a veces un cohermano puede recibir el reconocimiento necesario para ofrecer tal curso a nuestros estudiantes.

4.  La Teología moral en la tradición redentorista

La Teología moral siempre ha sido una área de atención particular para los Redentoristas. San Alfonso, en su tiempo, fue un gigante en este campo. Más recientemente, Redentoristas como Häring, Capone, Vidal, y muchos otros han hecho  enormes aportes. La Academia Alfonsiana sigue haciendo de la moral un campo de atención especial en la Congregación.

En lo posible, la moral debe ser un área de investigación particular y de estudio para cada Redentorista. Esto lleva consigo la exploración de las siguientes áreas:

-  a teología moral de San Alfonso

-  el contexto histórico del Jansenismo, el rigorismo, el probabilismo, etc.,

-  a teología de la conciencia

-  la teología moral contemporánea como requerido para el ministerio pastoral

5.  La Predicación en la tradición redentorista

La Predicación redentorista debe entenderse como una proclamación de la Palabra de Dios. Es un sello de nuestro ministerio. Como tal, exige mucho más que los requisitos mínimos de la mayoría de las facultades teológicas.

Las áreas de la predicación  redentorista incluyen:

-  la enseñanza de San Alfonso sobre 'la Predicación Apostólica';

-  la comunicación eficaz: habilidades oratorias, la capacidad narrativa y el aprendizaje del adulto;

-  la predicación extraordinaria de 'la misión parroquial': sus objetivos, método, historia, evaluación como herramienta para nuestra misión;

-  la predicación y el ministerio de retiros;

-  la predicación 'ordinaria' y el ministerio pastoral: el año litúrgico, el leccionario, el mensaje de Redención.

6.  El sacramento de Reconciliación
     en la tradición redentorista

El Sacramento de la Reconciliación también ha sido un sello del ministerio pastoral redentorista - en casa, en las misiones parroquiales, en nuestros santuarios. Este Sacramento tiene necesidad de renovación en la Iglesia hoy. ¿Cuál es la contribución redentorista específica que podemos hacer a esta renovación?

Este entrenamiento debe tener en cuenta la formación teológica y práctica de quienes van a ejercerlo. Puede enriquecerse por el estudio en las siguientes áreas de interés redentorista:

-  la enseñanza de San Alfonso sobre el sacramento y el papel del confesor, sobre todo como aparece en la Praxis Confessarii;

-  La reflexión y estudio de la conversión fundamental, desde la doble perspectiva tanto espiritual como psicológica;

-  La preparación eficaz para la práctica del sacramento en las misiones parroquiales y en los santuarios;

-  La participación en las celebraciones comunitarias del sacramento en el contexto de una predicación extraordinaria;

-  El estudio y discusión de casos.

7.  La Dirección espiritual y el Discernimiento
     en la tradición redentorista

La Dirección espiritual y el Discernimiento han jugado un papel enorme en la historia de nuestra Congregación. San Alfonso fue uno de los grandes directores espirituales de su tiempo. Su experiencia en esta área es evidente en relación a sus dirigidos. También es evidente en sus escritos y pensamiento – por ejemplo, en la Praxis Confessarii, y sus obras sobre oración mental. Éste también ha sido tema de recientes estudios y publicaciones.

San Alfonso se introdujo en la vida devota e hizo los 'ejercicios espirituales' con los Vicentinos, Oratorianos, y Jesuitas. Sin embargo, él hace un cambio significativo en su propia manera de entender la vida espiritual al pasar en la meditación y la oración mental, de lo discursivo a lo afectivo. Este cambio se refleja en la dirección espiritual que ofrece a otros, como es evidente en su correspondencia y obras.

Hay diferencia entre la consejería pastoral y la dirección espiritual. Las habilidades profesionales de ambas son el campo de gran número de instituciones y programas, talleres y cursos. La asimilación de los escritos, la espiritualidad, y la oración de Alfonso ayudará a que el estudiante integre estas habilidades profesionales con el carisma e identidad redentorista.

8.  Participación en la misión y
     la colaboración de los laicos

La colaboración con laicos, hombres y mujeres ha desempeñado siempre un papel altamente significativo en la vida apostólica de los Redentoristas. Desde el comienzo, Alfonso colaboró con otras personas en el desarrollo de las capillas del atardecer en Nápoles, en la predicación de misiones, y en la publicación de sus obras espirituales. Clemente organizó y formó un grupo de Oblatos para acompañar el trabajo del evangelización, particularmente aunque no de manera exclusiva, a través de publicaciones, de medios, y de las universidades.

En el XXI Capítulo General (1991 – Itaici), la Congregación aprobó la designación oficial de Misionarios Laicos del Santísimo Redentor. Durante el siguiente sexenio, el gobierno general promulgó la Communicanda 4, que desarrolló las pautas y las normas para la colaboración de los laicos con los Redentoristas.

La Secretariado General para la Colaboración con los Laicos nos ha recordado que de la misma manera como los misioneros laicos y otros asociados necesitan formación en el ministerio, en la espiritualidad Redentorista y en evangelización, también los Redentoristas necesitan formación para compartir la misión.

La formación inicial de nuestros candidatos debe tratar esta cuestión en el contexto de las pautas, las normas y la práctica de cada (Vice)Provincia y de toda la Congregación.

9.  Formación para el trabajo apostólico
     en comunidad

El programa específico de la formación Redentorista para cada (v) provincia debe preparar a nuestros candidatos para participar en la comunidad apostólica. Esto implica desarrollar las habilidades para la colaboración, la construcción de comunidad, y la corresponsabilidad.

Las prioridades pastorales y el plan de cada unidad se deben reflejar en el programa de la formación y, especialmente, en las experiencias en el ministerio durante la formación inicial.