Los Hermanos Redentoristas
La formación de los Redentoristas
se basa en “el seguimiento de Jesús tal como
se propone en los evangelios” y esto se realiza
de acuerdo a nuestro particular carisma y
según nuestras Constituciones y Estatutos.
Somos conscientes
de que el objetivo de la formación es vivir
una vocación concreta en la Congregación.
Reconocemos que la vocación de Hermano es
un camino especial de vivir la vida Redentorista.
A este camino especial corresponde una respuesta
especial y un programa propio de formación.
Lo ideal es organizar un programa que no separe
ni aísle al candidato a Hermano ni lo someta
al mismo programa de quienes se preparan al
sacerdocio. Teniendo esto en cuenta se dan
las siguientes orientaciones.
Discernimiento vocacional
Quienes han sido llamados a seguir
al Redentor en la Congregación como Hermanos,
deben clarificar la motivación que tienen
para hacer tal elección. Es necesario examinar,
entre otras cuestiones, la actitud hacia los
sacerdotes, la autoestima, la idea de apostolado
y la capacidad para tener por sí mismos sentido
de la realidad. Se requiere que, al hacer
esta elección, quienes piden ser Hermanos
tengan claro quiénes son ellos. Se deben examinar
otros campos como la evasión, el escapismo
y la falsa comprensión de la imagen del Hermano.
Lo ideal
es que en esta etapa, el acompañamiento lo
haga el Director de Vocaciones y, si el Director
es sacerdote, lo haga un Hermano de la Unidad.
Se debe insistir en que, cuando un candidato
llega a la Congregación como aspirante tanto
para sacerdote como para hermano, la elección
no es tan definida en las primeras etapas.
Postulantado
En general, lo que determina la Ratio de la Unidad, el equipo formador
debe aplicarlo a los candidatos, tanto para
hermanos como para sacerdotes.
Sin embargo,
en las Unidades en que el Postulantado se
prolonga tres o cuatro años e incluye el estudio
de filosofía para los candidatos clérigos,
se debe sopesar con mucho cuidado la conveniencia
de la determinación. Se debe considerar qué
tan aconsejable es separar a los compañeros,
lo que, por una parte, puede llevar al aislamiento
o, por otra, a un trato preferencial. De hecho,
esta observación se aplica a toda la formación.
Es frecuente el caso de Unidades en las que
sólo se presenta un candidato a hermano. Por
eso, es necesario tener un programa para formación
de hermanos y, al mismo tiempo, lograr un
tratamiento personal.
Noviciado
El Noviciado
debe ser igual para todos los candidatos.
Desde luego, el Maestro de Novicios y su equipo
deben atender las entrevistas de los candidatos
a hermanos, teniendo en cuenta su vocación
específica.
Formación después del Noviciado
Con mucha frecuencia en esta etapa
se presenta divergencia en la formación de
los hermanos después de la primera profesión.
Es importante tener en cuenta que el tiempo
de profesión temporal es un período especial
de formación para todo Redentorista, sea clérigo
o hermano. Algunas Unidades pueden decidir
que un candidato estudie Teología mientras
que a los demás conviene ofrecerle una formación
teológica abreviada. A otros puede suceder
que no se les ofrezcan cursos especiales de
Teología. Después del Noviciado es normalmente
el tiempo para la capacitación profesional
del hermano. Las áreas de posible apostolado
en el futuro han debido discutirse durante
el Postulantado, de manera que se tengan los
cursos de especialización y se vayan obteniendo
las capacitaciones requeridas que hagan posible
el desarrollo concreto de la llamada vocacional.
Donde los
cursos presenciales sean la mejor opción para
un apostolado particular, es importantísimo
que se tenga un acompañamiento especial con
frecuentes visitas a la comunidad. La integración
en la comunidad es especialmente importante
en esta etapa.
Vinculación al Ministerio
Al igual
que los sacerdotes jóvenes, este es un tiempo
especialmente delicado y difícil, en el que
la Congregación pierde muchos de sus miembros.
También aquí es esencial que se tenga un acompañamiento
adecuado. Es importante que cuando un hermano
se vincula a un apostolado, su trabajo tenga
la mayor vinculación posible a la corriente
general de vida de la Unidad. Es aconsejable
animar al hermano a que participe de vez en
cuando en encuentros con hermanos de Unidades
vecinas, incluso a nivel internacional.
Diversos Programas de formación
Es importante tener claro que en algunas Unidades de
la Congregación hay un programa específico
de formación de hermanos. En otras, se requiere
una casa de formación separada para los Hermanos.
El Secretariado reconoce que esto sucede en
algunas Unidades. Lo esencial es que, cualquiera
que sea el programa, se respete el carácter
diverso y único de la vocación del Hermano,
y que nunca se lo aísle de sus compañeros
y cohermanos Redentoristas.