Secretariado General
para la Formación

 

Criterios para la aceptación
de candidatos a la vida religiosa

INTRODUCCIÓN – NOTAS PRELIMINARES

1.            No se trata de un formulario mágico que pueda proporcionar al promotor vocacional, formador o equipo de formación, una prueba infalible de laboratorio para aceptar o rechazar a un candidato. Somos seres humanos que emiten juicios; esperamos que en la mayor parte de las veces dichos juicios sean buenos y acertados, pero habrá otras veces en las que se verá después que han sido equivocados. En segundo lugar, todas las vocaciones son "obra del Señor". Son su invitación y su gracia las que permiten que el proceso de formación sea eficaz. Tratamos de cooperar con dicha gracia con toda nuestras facultades y limitaciones, y también con nuestro sentido de responsabilidad ante el candidato y la Congregación.

2.            Dicho esto, existen algunos criterios que pueden ser útiles y servir de orientación para el discernimiento. A continuación tratamos de enumerar algunos de dichos criterios para la aceptación. Nuestra lista no pretende ser exhaustiva y nunca sustituirá a la experiencia, a la intuición y al sentido común. La experiencia viene con el tiempo en el que se trabaja con los candidatos, oyendo muchas historias de vida y aprendiendo con los errores. La intuición es aquella percepción interior, ese sexto sentido que nos da la introspección de una personalidad. Aunque no infalible, la intuición es una importante fuente de información a la hora de tomar decisiones, y no debe ser descartada como "no científica". El sentido común es la habilidad de unir nuestra experiencia a la intuición como parte de un discernimiento orante. Finalmente, aceptar o rechazar a un candidato no es algo que deba hacerse aisladamente, sino que, previamente, debe haber una conversación con Dios y con una o más personas.

I.        El proceso de selección

3.            El proceso de selección se realiza generalmente a través de diversos momentos durante el proceso de formación. El primero suele darse antes de la admisión al postulantado; el segundo, antes de la profesión temporal; el tercero, antes de los votos perpetuos y, para los que van a ser ordenados sacerdotes, antes de la ordenación. Aquí sólo hablaremos del proceso de admisión al postulantado.

Normas para la admisión

4.            Cada Unidad de la Congregación debe incluir en su Ratio Formationis normas escritas claras para la admisión de los candidatos al postulantado. Estas normas deben basarse en criterios comportamentales que son fácilmente recordados por el promotor vocacional y/o por el equipo de formación. Si se tienen dudas sobre un determinado candidato, éste no debe ser aceptado. El principio orientador debe ser siempre el impacto potencial que dicho candidato pueda ejercer en la comunidad. Un segundo principio es que la formación no es el momento propio para una terapia de larga duración. Cualquier problema serio debe ser tratado con anterioridad a la admisión.

II.     Contacto inicial y fase de INVESTIGACIÓN

5.            Los contactos iniciales provienen de muchos lugares. Algunos candidatos son propuestos por los cohermanos, por otros/as religiosos/as, o por amigos de los Redentoristas. Algunos vienen debido a una búsqueda en Internet, otros debido a una experiencia con un Redentorista, otros por su participación en obras dirigidas por la Congregación, o bien debido al ministerio de los cohermanos.

6.            Esta búsqueda inicial es generalmente seguida por el contacto con el promotor vocacional. Éste da informaciones generales sobre la Congregación, pero también trata de obtener información sobre el candidato – nombre, edad, e-mail, historia educacional, experiencia laboral, y porqué los Redentoristas lo inducen a pensar que él podría interesarse por entrar en su grupo.

7.            Si a primera vista el sujeto tiene las cualidades básicas de un potencial candidato y lo indagado indica un interés permanente, puede empezar el proceso de discernimiento. Éste puede llevar a una serie de encuentros, retiros o experiencias de vida. El objetivo en esta etapa es desarrollar la relación con el candidato y darle un mayor conocimiento de la vida religiosa y de la vida redentorista. La mayoría de las Unidades de la Congregación están de acuerdo en que esta etapa de contacto inicial debe durar al menos un año.

8.            Generalmente hablando, los candidatos deben demostrar un equilibrio emocional sano, salud física, buen carácter moral, sólida formación en la fe y motivación apropiada. También debe poseer el dominio de la lengua en la que la formación se va a llevar a cabo. Es importante que los candidatos provenientes de otras culturas reciban oportuna ayuda para entrar en el contexto cultural y en la lengua en la que la formación va a llevarse a cabo.

Evaluación psicológica

9.            En general, se hace una evaluación psicológica antes de la aceptación a un programa de formación. Dicha evaluación debe hacerse por un profesional competente y debe tener en cuenta el contexto lingüístico y cultural del candidato. Para una información más completa sobre la evaluación psicológica, véase el apartado sobre "Evaluación psicológica de los candidatos a la vida religiosa".

Proceso de admisión

10.        Los candidatos al postulantado deben pasar por un atento y completo proceso de admisión. Esto incluye un franco análisis de las experiencias de vida. ¿Qué aptitud tiene para expresarse? ¿Cuál es su nivel de percepción interior y de autoconocimiento? ¿Cómo se comporta ante la autoridad?

11.        Entre las áreas que interesan en la entrevista están: historia familiar, experiencias de estudio y de trabajo, experiencias espirituales, historia sexual, historia de sus relaciones, cuáles son sus mejores amigos y qué hace con ellos, con qué frecuencia mantiene contacto con ellos, si su estilo de vida actual es propio de alguien que trata de entrar en la vida religiosa. El candidato debe dar pruebas de haber vivido en el celibato por lo menos desde hace dos años antes de empezar el programa de formación. Si el candidato hubiera sido víctima de algún abuso sexual durante la minoría de edad o de joven adolescente, debe investigarse el dato por un profesional para constatar que el problema se ha resuelto satisfactoriamente.

Evaluar la motivación

12.        Evaluar la motivación es un requisito esencial. Algunos candidatos vienen buscando una educación y saben hacer sagazmente el juego. Otros están convencidos de que tienen vocación y se oponen a todos cuantos le dicen lo contrario. Otros ven la vida religiosa incluso como una protección ante el desempleo, o no quieren enfrentarse a la homosexualidad y tratan de evitar las dificultades de las relaciones sexuales, o ven en la vida religiosa como una promoción social. Otro grupo estará entre los que aparecen mucho menos seguros que el resto de candidatos. Muchas veces dichos candidatos parecen ser mucho más conscientes de su interior y perciben la ambigüedad y complejidad de la toma de decisiones sobre la vida. Por tanto, este grupo está frecuentemente más abierto al discernimiento y a la ayuda de los demás a la hora del descubrimiento de la voluntad de Dios.

Referencias y documentos

13.        Otra información necesaria antes de la admisión al postulantado es la que da un examen médico completo y actualizado, cartas de recomendación – o, al menos, una del sacerdote cuya parroquia frecuenta, documentos de estudio y de los sacramentos recibidos, así como los resultados de la evaluación psicológica (ver la sección sobre la Evaluación psicológica de los Candidatos a la Vida Religiosa). Si el candidato hubiera estado casado, debe presentar certificado de su estado de libre para entrar en la vida religiosa. Muchas Unidades de la Congregación exigen también el certificado de buena conducta (certificado de que no se ha participado en crímenes).

III.   TEMAS específicOs

Hay cierto número de temas específicos que aparecen en la aceptación de los candidatos. Haremos algunas sugerencias al tratarlos.

Límite de edad para la admisión

14.        Generalmente, el mejor límite de edad para los candidatos es el de 18 a 35 años. La edad inferior a los 18 años significa generalmente que dicho candidato no terminó aún la enseñanza secundaria. A menos que la Unidad posea un seminario menor, el candidato debe haber concluido la enseñanza secundaria antes de empezar los estudios filosóficos. En algunas Unidades, en las que los estudios secundarios son muy deficientes, puede ser necesario un año (o más) de propedéutica para afianzar la capacidad básica para los estudios superiores. En muchas Unidades de la Congregación, los candidatos deben haber terminado el primer nivel universitario o grado post secundaria antes de ser admitidos.

15.        Los candidatos de mayor edad poseen muchas veces una espiritualidad consolidada y significativas experiencias, pero pueden ser menos susceptibles al proceso de formación. Generalmente, después de los 35 años la personalidad del candidato tiene menos posibilidades de cambiar. Sería especialmente importante examinar a dichos candidatos en orden a la flexibilidad, apertura a la dirección y prontitud para recibir correcciones o consejos de la autoridad.

La familia del candidato

16.        Es también importante para el promotor vocacional poder visitar durante ese tiempo a la familia del candidato, conocer la relación del candidato con sus padres y hermanos, ver si se trata de una familia sana, y fijarse en las actitudes de la familia en relación con la vida religiosa y el sacerdocio. Siendo el caso hoy día de que muchos candidatos provienen de familias separadas, es importante conocer la relación del candidato con su padre natural y con su madre biológica. Una relación hostil con el padre o una relación confusa con la madre necesitarían de un posterior examen por parte de un profesional. La pregunta importante a la que hay que responder mediante la visita a la familia es: ¿De quién es la vocación? ¿Están los padres apoyando una elección libre? ¿Se están oponiendo a la elección del hijo o están, por el contrario, deseosos en demasía de que el joven sea aceptado?

Temas económicos

17.       Durante el proceso de entrevistas, debe hacerse una evaluación para sondear si el candidato ha contraído deudas, ver su actitud en el manejo del dinero, su nivel de consumo, el uso de su tarjeta de crédito. ¿Cuál es su situación económica y la de su familia y cómo puede influir esto en sus decisiones? ¿Qué esperanzas tiene puestas su familia en él en orden a una ayuda económica? ¿Demuestra aptitudes para una buena administración, para vivir un estilo de vida sencillo y que no tiende a la megalomanía?

Informe médico (incluida la prueba del SIDA y otros temas de salud)

18.        En los exámenes médicos debe incluirse una prueba del HIV y del uso de drogas. Cualquier indicio de contaminación con el HIV o de presencia de sustancias ilegales descalifica al candidato para su admisión. Asimismo, cualquier otro problema de salud que perjudicara el adecuado ejercicio del ministerio o acarreara irrazonables gastos sanitarios debe ser un factor que excluya la aceptación.

Alcoholismo, dependencia de drogas y otras adicciones

19.        ¿Qué decir si el candidato es alcohólico o drogodependiente? Algunos estudios indican que, aproximadamente, uno de entre 12 adultos abusa del alcohol o es alcohólico. Otros dicen que el problema de la bebida es más común entre los jóvenes de 18 a 25 años. Debido a que ésta es la edad de la mayoría de nuestros candidatos, es un punto importante a tener en cuenta, el valorar el hábito de la bebida, la embriaguez, los grupos que frecuenta, la cantidad de alcohol consumido durante un mes.

20.        El alcoholismo es una enfermedad seria y no puede ser ignorado. Si un candidato admite que tuvo problemas con la bebida, debe dar pruebas de que ha estado sobrio y estable por lo menos durante dos años.

21.        El hecho de haber probado las llamadas "drogas blandas" (marihuana o hachís) no elimina automáticamente al candidato. Una cuidadosa investigación de las circunstancias y de la frecuencia es importante para determinar si se trata de reincidencia social o de curiosidad de adolescente. Generalmente, el uso de "drogas duras” (cualquier droga a excepción de las arriba mencionadas) impide la admisión del candidato.

22.        En la actualidad están apareciendo otras adicciones que conforman parte del mundo de los jóvenes. Es el caso particular de la adicción a Internet donde el mundo impersonal de los ordenadores distancia a la persona del mundo real. Es importante investigar cómo usa el candidato Internet, cuánto tiempo está conectado y en que tipo de sitios navega. Las demás adicciones a las que debe prestarse atención es a la pornografía y al juego.

La sexualidad y el celibato (incluidos temas de orientación)

23.        Los candidatos que entran en la vida religiosa y en el sacerdocio deben tener un sano conocimiento de la sexualidad y del celibato. Es necesario tener el cuidado de obtener una completa historia sexual del candidato. ¿Existen sospechas de haber sido víctima de abusos sexuales? ¿Ha sido activo sexualmente o totalmente indiferente al sexo? Todo esto necesita una ulterior investigación especialmente en relación a la vida célibe en una sana integración de la sexualidad. Si alguno fue víctima de abusos, importa saber el impacto que ello tuvo en él. Si alguno fue demasiado activo o indiferente y asexual, en ambos casos puede haber problemas para una fiel vivencia de la sexualidad en el celibato.

24.        Debe cuidarse también la investigación sobre el patrón de atracción sexual del candidato y cómo se comporta ante dichas atracciones. ¿Qué indicios da de poder vivir el celibato? ¿Ha hecho intentos de vivir el celibato? Si es así, ¿por cuánto tiempo? Generalmente hablando, el candidato debe haber estado viviendo un estilo de vida celibataria al menos durante dos años antes de entrar en el postulantado.

25.        ¿Quiénes son sus amigos y qué hace con ellos? ¿Quién es su mejor amigo o amiga y qué comparte con él o con ella? ¿Cuál es su modo de comportarse ante las mujeres?

26.        Es importante dejar abierta la puerta a la discusión sobre los modelos de función sexual, estereotipo sexual y expectativas en cuanto a la sexualidad. ¿A qué miembro de la familia se encuentra más allegado? ¿De cuál de ellos aprendió las cosas de la vida y de las relaciones sexuales? ¿Qué aprendió de su familia sobre la sexualidad?

27.        ¿Tuvo el candidato intimidad sexual con otros hombres? ¿Con qué frecuencia? ¿Qué ha significado esto en cuanto a su identidad sexual? ¿Cómo define el candidato su patrón de atracción sexual? Para los candidatos que se ven como homosexuales o gays – ¿cómo se ven a sí mismos viviendo en una comunidad masculina y viviendo el celibato?

28.        Para profundizar más en el tema de crear normas para la aceptación de candidatos homosexuales, puede servir de ayuda el apéndice de abajo.

Recién-convertidos, experiencias recientes de conversión, retornos recientes a la fe

29.        La selección debe ser cuidadosa y especial en el caso de candidatos que se han convertido recientemente al catolicismo. Algunos autores sugieren que deben pasar, al menos dos años, antes de que sean aceptados al programa de formación. Lo mismo vale para un candidato que pasó por una conversión repentina que parece precipitar una vocación, o tuvo experiencias místicas poco comunes. Es necesario ser sumamente cautelosos con los candidatos que hablan de experiencias religiosas raras, en cuanto que pueden ser leves signos de esquizofrenia o de personalidad esquizoide. Finalmente, los que se apartaron de la práctica regular de su fe no deben comenzar un programa antes de que su fe se integre con una conveniente dirección espiritual y con una frecuencia regular de la eucaristía.

Candidatos procedentes de otros programas

30.        Si el candidato estuvo antes en un seminario o en un programa de formación, debe tenerse el cuidado de pedir información a dichas instituciones. Si en los informes constan problemas, debe haber garantías de que fueron resueltos. En general, estos candidatos no son una buena apuesta, especialmente si el candidato salió de otro Instituto. Es importante proceder con cautela y tomarse bastante tiempo para evaluar cuidadosamente la situación e investigar el contexto.

Otras preocupaciones legales y canónicas

31.        En muchas jurisdicciones debe recabarse de todo candidato un certificado de buena conducta. Cualquier evidencia de actividad delictiva con un menor excluye automáticamente de la admisión. Entre otros temas canónicos contemplados en el Derecho Canónico, y que deben investigarse antes de la admisión, están: si el candidato ostenta un puesto prohibido a los clérigos; si no cometió apostasía, herejía o cisma; si no cometió homicidio, si no cooperó en algún aborto, si se mutiló a sí mismo o a otra persona, si no intentó el suicidio; si no simuló algún acto reservado a sacerdotes u obispos.

Apéndice

Dar normas para la admisión de personas
con tendencias homosexuales

32.        Es importante que cada (V)Provincia defina una política clara sobre la admisión de personas con tendencias homosexuales. Esta política servirá de gran ayuda a los Directores vocacionales, Formadores en todos los niveles y a los candidatos a nuestra vida apostólica individualmente. Debe ser definida por el Secretariado de Formación de cada (V)Provincia, con asesoría de especialistas, y debe ser aprobada por el Consejo Provincial Extraordinario.

33.        Durante los últimos veinte años se han mantenido debates como nunca antes se habían tenido en el terreno político, jurídico y teológico sobre el fenómeno de la homosexualidad. Es importante para los Secretariados de Formación y para los equipos de formación no sacar conclusiones prematuras. Los temas sobre orientación sexual suscitan muchas veces prejuicios y miedos. Estas discusiones deben realizarse en un clima de compasión, respeto, integridad e imparcialidad.

34.        Los Directores vocacionales y los que acompañan a los candidatos deben tener claridad de ideas sobre lo que significa la orientación homosexual, y si determinado candidato es realmente homosexual. Algunos candidatos jóvenes pueden tener dudas sobre su identidad sexual; otros pueden haber sido víctimas de abusos sexuales por parte de un adulto o seducidos a comportamientos homosexuales; otros pueden haber tenido relaciones íntimas con mujeres; otros, incluso podrían haber tenido algunas experiencias homosexuales por curiosidad, por la compañía de hombres, por el influjo del alcohol o de las drogas; y otros también podrían haber tenido fantasías ocasionales de carácter homosexual, o tuvieron curiosidad y estuvieron sexualmente excitados por sitios homosexuales de Internet, o sintieron una respuesta por otras fuentes de excitaciones homosexuales eróticas. Nada de esto significa necesariamente que se trate de un homosexual. Muchas veces será necesario el asesoramiento de un profesional para evaluar la naturaleza de las preocupaciones homosexuales o para ayudar a un candidato a reconocer su verdadera orientación sexual.

35.        A diferencia de lo que buena parte de la gente piensa, las investigaciones indican que, en general, la preponderancia real de la orientación exclusivamente homosexual en la población (atracción exclusiva por los individuos del mismo sexo) está en torno al 2 o 3 %; en tanto que del 7 al 8 % tienen una tendencia predominantemente homosexual. Hay otro grupo de personas que piensan que son homosexuales, pero que en realidad se trata de una falsa identidad influida por el contexto social, por la duda personal o por problemas de desarrollo. Este último grupo probablemente necesita ayuda profesional para desbloquear su desarrollo interrumpido y crecer en dirección a una identidad sexual segura.

36.        Los niveles hormonales de testosterona están asociados al deseo sexual y a la respuesta sexual. Personas con altos niveles de testosterona se excitan fácilmente y tienen frecuentes deseos de sexo. Las personas con niveles medios y bajos tienen menos fantasías, deseos y excitaciones sexuales. Se da el caso de individuos que no tienen ningún pensamiento ni fantasía e incluso ningún deseo sexual, a los que se llama "asexuados". Los individuos con alto nivel de testosterona probablemente serán menos capaces de vivir un celibato sano, sin una gran tensión y frustración. Las personas "asexuadas" son también problemáticas debido a su incapacidad para acceder a cualquier nivel de intimidad con hombres y mujeres. Las personas con niveles medios y bajos tienen más probabilidad de vivir un estilo de vida casto y celibatario para el Reino con un buen acompañamiento espiritual y psicológico, con la gracia de Dios y con una intensa vida de oración. Esto vale para ambos tipos de candidatos, heterosexuales y homosexuales.

37.        Una orientación exclusiva o predominante homosexual, en cuanto tal, no necesariamente excluye automáticamente a una persona de la admisión a nuestros programas de formación y a nuestra vida apostólica. Esta postura se apoya en el documento "Nuevas vocaciones para una nueva Europa" publicado tras un congreso sobre vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa tenido en Roma en 1997 y confirmado por la Congregación para la Educación Católica, por la Congregación para las Iglesias Orientales y por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica. El documento fue publicado en 1998 por la Pontificia Obra para las Vocaciones Eclesiásticas. Dice el documento que deben estar presentes tres condiciones antes de la aceptación: 1. El candidato debe ser consciente de la dinámica de su orientación sexual, 2. Disposición para luchar contra dichas tendencias, y 3. Debe conseguir controlar las mencionadas tendencias.

38.        En un reciente documento del Vaticano, "Potissimum Institutionis" (2 de febrero de 1990) (Directrices sobre la formación de los miembros de Institutos religiosos), al referirse a la aceptación de candidatos homosexuales, se afirma: " No son los que tienen esas tendencias, sino sí aquello que no consiguen dominar dichas tendencias" (# 39) los que deben ser excluidos.

39.        En noviembre de 2005, el Vaticano publicó un documento titulado "Sobre los criterios de discernimiento vocacional con relación a las personas con tendencias homosexuales en orden a su admisión a los seminarios y a las sagradas órdenes". El párrafo clave del documento establece: "Este Dicasterio considera necesario afirmar claramente que la Iglesia, aunque respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al seminario o a las sagradas órdenes a los que son activamente homosexuales, tienen tendencias homosexuales profundamente arraigadas, o apoyan la así llamada cultura gay".

40.        Está claro que la política que debe ser trazada por cada Unidad debe rehusar a la admisión al programa de formación a cualquier candidato activamente homosexual. Lo mismo vale para cualquier candidato heterosexualmente activo. Antes de la admisión a un programa de formación, el candidato debe demostrar que es capaz de asumir una vida y un estilo de vida célibes. Esto generalmente significa llevar una vida célibe durante, al menos, dos años antes de la aceptación.

41.        Lo mismo vale para los que apoyan la llamada "cultura gay". Esto designa a aquellas personas que no se sienten a gusto en ningún otro lugar fuera de un ambiente gay y que sienten una fuerte necesidad de frecuentar dichos ambientes para encontrarse con otros gays. Este comportamiento podría indicar una sexualidad no integrada y una falta de madurez afectiva. Apoyar la "cultura gay" no se refiere a aquellos que sirven a las personas involucradas en la llamada "cultura gay" o a los que se manifiestan contra la discriminación sexual. No obstante, tales actividades necesitan un cuidadoso examen por parte de quienes aceptan a los candidatos en nuestros programas de formación. El mismo cuidadoso discernimiento debe hacerse para con los candidatos heterosexuales que están involucrados en una cultura heterosexual nada sana, lo que puede aparecer en una excesiva preocupación por las mujeres y vida social en barras, clubes o lugares similares.

42.        Está menos claro qué quiere decirse con la expresión "tendencias homosexuales profundamente arraigadas". Algunos entienden que esto sólo significa "orientación homosexual", mientras otros piensan que se refiere a una centralidad de la orientación homosexual en la vida de la persona en cuestión, y a la incapacidad de ejercer el control apropiado sobre sus sentimientos y movimientos sexuales. El propio documento del Vaticano es sumamente minucioso. Es significativo, por tanto, que no use la expresión comúnmente aceptada de "orientación homosexual".

43.        Timothy Radcliffe, OP, Superior General emérito de los Dominicos escribe: "Tal vez ("tendencias homosexuales profundamente arraigadas") se entienda mejor con el significado de que la orientación sexual de la persona es tan profunda que no se auto percibe, convirtiéndose en obsesivo, dominando su imaginación". William Barry, SJ, (sacerdote y psiquiatra) está de acuerdo en lo mismo: "Interpreto las palabras del párrafo al respecto, " tendencias homosexuales profundamente arraigadas", como queriendo hacer referencia a las personas cuya vida parece estar focalizada en la sexualidad, que parecen tener obsesión por ella, que están sobre aviso ante cualquier insinuación sexual en las conversaciones, y que no se refiere a los hombres y mujeres que se sienten cómodos con su sexualidad y son capaces de amar sin egoísmo y de trabajar efectivamente solos y con los demás".

44.        Una persona con semejante obsesión por la sexualidad (bien homosexuales bien heterosexuales) a punto de no poder controlar sus impulsos, llegar a integrarse y alcanzar la madurez afectiva, no debe ser admitida al sacerdocio ni a la vida religiosa. Tales "tendencias profundamente arraigadas" excluyen al individuo de la admisión a nuestros programas de formación.

45.        Los conceptos clave expresados en el documento de 2005 son: el nivel de madurez afectiva, moral y espiritual, la capacidad para relacionarse con hombres y mujeres, un sentido de integración personal, y la capacidad de llevar una vida y un estilo de vida célibes sanos. Si alguien posee dichas cualidades, no hay razón para recusar a tal candidato a la admisión al programa de formación.

46.        En la elaboración de una clara política sobre la admisión de personas con tendencias homosexuales, se alienta a las Unidades a tomar en serio las declaraciones del Vaticano, las interpretaciones de los peritos, y la experiencia de nuestra Vida Apostólica.