Criterios
para la aceptación
de candidatos a la vida religiosa
INTRODUCCIÓN – NOTAS PRELIMINARES
1.
No se trata de un formulario mágico que pueda proporcionar
al promotor vocacional, formador o equipo de
formación, una prueba infalible de laboratorio
para aceptar o rechazar a un candidato. Somos
seres humanos que emiten juicios; esperamos
que en la mayor parte de las veces dichos juicios
sean buenos y acertados, pero habrá otras veces
en las que se verá después que han sido equivocados.
En segundo lugar, todas las vocaciones son "obra
del Señor". Son su invitación y su gracia
las que permiten que el proceso de formación
sea eficaz. Tratamos de cooperar con dicha gracia
con toda nuestras facultades y limitaciones,
y también con nuestro sentido de responsabilidad
ante el candidato y la Congregación.
2.
Dicho esto, existen algunos criterios que pueden ser útiles
y servir de orientación para el discernimiento.
A continuación tratamos de enumerar algunos
de dichos criterios para la aceptación. Nuestra
lista no pretende ser exhaustiva y nunca sustituirá
a la experiencia, a la intuición y al sentido
común. La experiencia viene con el tiempo en
el que se trabaja con los candidatos, oyendo
muchas historias de vida y aprendiendo con los
errores. La intuición es aquella percepción
interior, ese sexto sentido que nos da la introspección
de una personalidad. Aunque no infalible, la
intuición es una importante fuente de información
a la hora de tomar decisiones, y no debe ser
descartada como "no científica". El
sentido común es la habilidad de unir nuestra
experiencia a la intuición como parte de un
discernimiento orante. Finalmente, aceptar o
rechazar a un candidato no es algo que deba
hacerse aisladamente, sino que, previamente,
debe haber una conversación con Dios y con una
o más personas.
I.
El proceso de selección
3.
El proceso de selección se realiza generalmente a través de
diversos momentos durante el proceso de formación.
El primero suele darse antes de la admisión
al postulantado; el segundo, antes de la profesión
temporal; el tercero, antes de los votos perpetuos
y, para los que van a ser ordenados sacerdotes,
antes de la ordenación. Aquí sólo hablaremos
del proceso de admisión al postulantado.
Normas para la admisión
4.
Cada Unidad de la Congregación debe incluir en su Ratio
Formationis normas escritas claras para
la admisión de los candidatos al postulantado.
Estas normas deben basarse en criterios comportamentales
que son fácilmente recordados por el promotor
vocacional y/o por el equipo de formación. Si
se tienen dudas sobre un determinado candidato,
éste no debe ser aceptado. El principio orientador
debe ser siempre el impacto potencial que dicho
candidato pueda ejercer en la comunidad. Un
segundo principio es que la formación no es
el momento propio para una terapia de larga
duración. Cualquier problema serio debe ser
tratado con anterioridad a la admisión.
II.
Contacto inicial y fase de INVESTIGACIÓN
5.
Los contactos iniciales provienen de muchos lugares. Algunos
candidatos son propuestos por los cohermanos,
por otros/as religiosos/as, o por amigos de
los Redentoristas. Algunos vienen debido a una
búsqueda en Internet, otros debido a una experiencia
con un Redentorista, otros por su participación
en obras dirigidas por la Congregación, o bien
debido al ministerio de los cohermanos.
6.
Esta búsqueda inicial es generalmente seguida por el contacto
con el promotor vocacional. Éste da informaciones
generales sobre la Congregación, pero también
trata de obtener información sobre el candidato
– nombre, edad, e-mail, historia educacional,
experiencia laboral, y porqué los Redentoristas
lo inducen a pensar que él podría interesarse
por entrar en su grupo.
7.
Si a primera vista el sujeto tiene las cualidades básicas de
un potencial candidato y lo indagado indica
un interés permanente, puede empezar el proceso
de discernimiento. Éste puede llevar a una serie
de encuentros, retiros o experiencias de vida.
El objetivo en esta etapa es desarrollar la
relación con el candidato y darle un mayor conocimiento
de la vida religiosa y de la vida redentorista.
La mayoría de las Unidades de la Congregación
están de acuerdo en que esta etapa de contacto
inicial debe durar al menos un año.
8.
Generalmente hablando, los candidatos deben demostrar un equilibrio
emocional sano, salud física, buen carácter
moral, sólida formación en la fe y motivación
apropiada. También debe poseer el dominio de
la lengua en la que la formación se va a llevar
a cabo. Es importante que los candidatos provenientes
de otras culturas reciban oportuna ayuda para
entrar en el contexto cultural y en la lengua
en la que la formación va a llevarse a cabo.
Evaluación
psicológica
9.
En general, se hace una evaluación psicológica antes de la
aceptación a un programa de formación. Dicha
evaluación debe hacerse por un profesional competente
y debe tener en cuenta el contexto lingüístico
y cultural del candidato. Para una información
más completa sobre la evaluación psicológica,
véase el apartado sobre "Evaluación psicológica
de los candidatos a la vida religiosa".
Proceso
de admisión
10.
Los candidatos al postulantado deben pasar por un atento y
completo proceso de admisión. Esto incluye un
franco análisis de las experiencias de vida.
¿Qué aptitud tiene para expresarse? ¿Cuál es
su nivel de percepción interior y de autoconocimiento?
¿Cómo se comporta ante la autoridad?
11.
Entre las áreas que interesan en la entrevista están: historia
familiar, experiencias de estudio y de trabajo,
experiencias espirituales, historia sexual,
historia de sus relaciones, cuáles son sus mejores
amigos y qué hace con ellos, con qué frecuencia
mantiene contacto con ellos, si su estilo de
vida actual es propio de alguien que trata de
entrar en la vida religiosa. El candidato debe
dar pruebas de haber vivido en el celibato por
lo menos desde hace dos años antes de empezar
el programa de formación. Si el candidato hubiera
sido víctima de algún abuso sexual durante la
minoría de edad o de joven adolescente, debe
investigarse el dato por un profesional para
constatar que el problema se ha resuelto satisfactoriamente.
Evaluar
la motivación
12.
Evaluar la motivación es un requisito esencial. Algunos candidatos
vienen buscando una educación y saben hacer
sagazmente el juego. Otros están convencidos
de que tienen vocación y se oponen a todos cuantos
le dicen lo contrario. Otros ven la vida religiosa
incluso como una protección ante el desempleo,
o no quieren enfrentarse a la homosexualidad
y tratan de evitar las dificultades de las relaciones
sexuales, o ven en la vida religiosa como una
promoción social. Otro grupo estará entre los
que aparecen mucho menos seguros que el resto
de candidatos. Muchas veces dichos candidatos
parecen ser mucho más conscientes de su interior
y perciben la ambigüedad y complejidad de la
toma de decisiones sobre la vida. Por tanto,
este grupo está frecuentemente más abierto al
discernimiento y a la ayuda de los demás a la
hora del descubrimiento de la voluntad de Dios.
Referencias
y documentos
13.
Otra información necesaria antes de la admisión al postulantado
es la que da un examen médico completo y actualizado,
cartas de recomendación – o, al menos, una del
sacerdote cuya parroquia frecuenta, documentos
de estudio y de los sacramentos recibidos, así
como los resultados de la evaluación psicológica
(ver la sección sobre la Evaluación psicológica
de los Candidatos a la Vida Religiosa). Si el
candidato hubiera estado casado, debe presentar
certificado de su estado de libre para entrar
en la vida religiosa. Muchas Unidades de la
Congregación exigen también el certificado de
buena conducta (certificado de que no se ha
participado en crímenes).
III.
TEMAS específicOs
Hay cierto número de temas
específicos que aparecen en la aceptación de
los candidatos. Haremos algunas sugerencias
al tratarlos.
Límite
de edad para la admisión
14.
Generalmente, el mejor límite de edad para los candidatos es
el de 18 a 35 años. La edad inferior a los 18
años significa generalmente que dicho candidato
no terminó aún la enseñanza secundaria. A menos
que la Unidad posea un seminario menor, el candidato
debe haber concluido la enseñanza secundaria
antes de empezar los estudios filosóficos. En
algunas Unidades, en las que los estudios secundarios
son muy deficientes, puede ser necesario un
año (o más) de propedéutica para afianzar la
capacidad básica para los estudios superiores.
En muchas Unidades de la Congregación, los candidatos
deben haber terminado el primer nivel universitario
o grado post secundaria antes de ser admitidos.
15.
Los candidatos de mayor edad poseen muchas veces una espiritualidad
consolidada y significativas experiencias, pero
pueden ser menos susceptibles al proceso de
formación. Generalmente, después de los 35 años
la personalidad del candidato tiene menos posibilidades
de cambiar. Sería especialmente importante examinar
a dichos candidatos en orden a la flexibilidad,
apertura a la dirección y prontitud para recibir
correcciones o consejos de la autoridad.
La
familia del candidato
16.
Es también importante para el promotor vocacional poder visitar
durante ese tiempo a la familia del candidato,
conocer la relación del candidato con sus padres
y hermanos, ver si se trata de una familia sana,
y fijarse en las actitudes de la familia en
relación con la vida religiosa y el sacerdocio.
Siendo el caso hoy día de que muchos candidatos
provienen de familias separadas, es importante
conocer la relación del candidato con su padre
natural y con su madre biológica. Una relación
hostil con el padre o una relación confusa con
la madre necesitarían de un posterior examen
por parte de un profesional. La pregunta importante
a la que hay que responder mediante la visita
a la familia es: ¿De quién es la vocación? ¿Están
los padres apoyando una elección libre? ¿Se
están oponiendo a la elección del hijo o están,
por el contrario, deseosos en demasía de que
el joven sea aceptado?
Temas
económicos
17.
Durante el proceso de entrevistas, debe hacerse una evaluación
para sondear si el candidato ha contraído deudas,
ver su actitud en el manejo del dinero, su nivel
de consumo, el uso de su tarjeta de crédito.
¿Cuál es su situación económica y la de su familia
y cómo puede influir esto en sus decisiones?
¿Qué esperanzas tiene puestas su familia en
él en orden a una ayuda económica? ¿Demuestra
aptitudes para una buena administración, para
vivir un estilo de vida sencillo y que no tiende
a la megalomanía?
Informe
médico (incluida la prueba del SIDA y otros
temas de salud)
18.
En los exámenes médicos debe incluirse una prueba del HIV y
del uso de drogas. Cualquier indicio de contaminación
con el HIV o de presencia de sustancias ilegales
descalifica al candidato para su admisión. Asimismo,
cualquier otro problema de salud que perjudicara
el adecuado ejercicio del ministerio o acarreara
irrazonables gastos sanitarios debe ser un factor
que excluya la aceptación.
Alcoholismo,
dependencia de drogas y otras adicciones
19.
¿Qué decir si el candidato es alcohólico o drogodependiente?
Algunos estudios indican que, aproximadamente,
uno de entre 12 adultos abusa del alcohol o
es alcohólico. Otros dicen que el problema de
la bebida es más común entre los jóvenes de
18 a 25 años. Debido a que ésta es la edad de
la mayoría de nuestros candidatos, es un punto
importante a tener en cuenta, el valorar el
hábito de la bebida, la embriaguez, los grupos
que frecuenta, la cantidad de alcohol consumido
durante un mes.
20.
El alcoholismo es una enfermedad seria y no puede ser ignorado.
Si un candidato admite que tuvo problemas con
la bebida, debe dar pruebas de que ha estado
sobrio y estable por lo menos durante dos años.
21.
El hecho de haber probado las llamadas "drogas blandas"
(marihuana o hachís) no elimina automáticamente
al candidato. Una cuidadosa investigación de
las circunstancias y de la frecuencia es importante
para determinar si se trata de reincidencia
social o de curiosidad de adolescente. Generalmente,
el uso de "drogas duras” (cualquier droga
a excepción de las arriba mencionadas) impide
la admisión del candidato.
22.
En la actualidad están apareciendo otras adicciones que conforman
parte del mundo de los jóvenes. Es el caso particular
de la adicción a Internet donde el mundo impersonal
de los ordenadores distancia a la persona del
mundo real. Es importante investigar cómo usa
el candidato Internet, cuánto tiempo está conectado
y en que tipo de sitios navega. Las demás adicciones
a las que debe prestarse atención es a la pornografía
y al juego.
La
sexualidad y el celibato (incluidos temas de
orientación)
23.
Los candidatos que entran en la vida religiosa y en el sacerdocio
deben tener un sano conocimiento de la sexualidad
y del celibato. Es necesario tener el cuidado
de obtener una completa historia sexual del
candidato. ¿Existen sospechas de haber sido
víctima de abusos sexuales? ¿Ha sido activo
sexualmente o totalmente indiferente al sexo?
Todo esto necesita una ulterior investigación
especialmente en relación a la vida célibe en
una sana integración de la sexualidad. Si alguno
fue víctima de abusos, importa saber el impacto
que ello tuvo en él. Si alguno fue demasiado
activo o indiferente y asexual, en ambos casos
puede haber problemas para una fiel vivencia
de la sexualidad en el celibato.
24.
Debe cuidarse también la investigación sobre el patrón de atracción
sexual del candidato y cómo se comporta ante
dichas atracciones. ¿Qué indicios da de poder
vivir el celibato? ¿Ha hecho intentos de vivir
el celibato? Si es así, ¿por cuánto tiempo?
Generalmente hablando, el candidato debe haber
estado viviendo un estilo de vida celibataria
al menos durante dos años antes de entrar en
el postulantado.
25.
¿Quiénes son sus amigos y qué hace con ellos? ¿Quién es su
mejor amigo o amiga y qué comparte con él o
con ella? ¿Cuál es su modo de comportarse ante
las mujeres?
26.
Es importante dejar abierta la puerta a la discusión sobre
los modelos de función sexual, estereotipo sexual
y expectativas en cuanto a la sexualidad. ¿A
qué miembro de la familia se encuentra más allegado?
¿De cuál de ellos aprendió las cosas de la vida
y de las relaciones sexuales? ¿Qué aprendió
de su familia sobre la sexualidad?
27.
¿Tuvo el candidato intimidad sexual con otros hombres? ¿Con
qué frecuencia? ¿Qué ha significado esto en
cuanto a su identidad sexual? ¿Cómo define el
candidato su patrón de atracción sexual? Para
los candidatos que se ven como homosexuales
o gays – ¿cómo se ven a sí mismos viviendo en
una comunidad masculina y viviendo el celibato?
28.
Para profundizar más en el tema de crear normas para la aceptación
de candidatos homosexuales, puede servir de
ayuda el apéndice de abajo.
Recién-convertidos,
experiencias recientes de conversión, retornos
recientes a la fe
29.
La selección debe ser cuidadosa y especial en el caso de candidatos
que se han convertido recientemente al catolicismo.
Algunos autores sugieren que deben pasar, al
menos dos años, antes de que sean aceptados
al programa de formación. Lo mismo vale para
un candidato que pasó por una conversión repentina
que parece precipitar una vocación, o tuvo experiencias
místicas poco comunes. Es necesario ser sumamente
cautelosos con los candidatos que hablan de
experiencias religiosas raras, en cuanto que
pueden ser leves signos de esquizofrenia o de
personalidad esquizoide. Finalmente, los que
se apartaron de la práctica regular de su fe
no deben comenzar un programa antes de que su
fe se integre con una conveniente dirección
espiritual y con una frecuencia regular de la
eucaristía.
Candidatos
procedentes de otros programas
30.
Si el candidato estuvo antes en un seminario o en un programa
de formación, debe tenerse el cuidado de pedir
información a dichas instituciones. Si en los
informes constan problemas, debe haber garantías
de que fueron resueltos. En general, estos candidatos
no son una buena apuesta, especialmente si el
candidato salió de otro Instituto. Es importante
proceder con cautela y tomarse bastante tiempo
para evaluar cuidadosamente la situación e investigar
el contexto.
Otras
preocupaciones legales y canónicas
31.
En muchas jurisdicciones debe recabarse de todo candidato un
certificado de buena conducta. Cualquier evidencia
de actividad delictiva con un menor excluye
automáticamente de la admisión. Entre otros
temas canónicos contemplados en el Derecho Canónico,
y que deben investigarse antes de la admisión,
están: si el candidato ostenta un puesto prohibido
a los clérigos; si no cometió apostasía, herejía
o cisma; si no cometió homicidio, si no cooperó
en algún aborto, si se mutiló a sí mismo o a
otra persona, si no intentó el suicidio; si
no simuló algún acto reservado a sacerdotes
u obispos.
Apéndice
Dar normas para la admisión
de personas
con
tendencias homosexuales
32.
Es importante que cada (V)Provincia defina una política clara
sobre la admisión de personas con tendencias
homosexuales. Esta política servirá de gran
ayuda a los Directores vocacionales, Formadores
en todos los niveles y a los candidatos a nuestra
vida apostólica individualmente. Debe ser definida
por el Secretariado de Formación de cada (V)Provincia,
con asesoría de especialistas, y debe ser aprobada
por el Consejo Provincial Extraordinario.
33.
Durante los últimos veinte años se han mantenido debates como
nunca antes se habían tenido en el terreno político,
jurídico y teológico sobre el fenómeno de la
homosexualidad. Es importante para los Secretariados
de Formación y para los equipos de formación
no sacar conclusiones prematuras. Los temas
sobre orientación sexual suscitan muchas veces
prejuicios y miedos. Estas discusiones deben
realizarse en un clima de compasión, respeto,
integridad e imparcialidad.
34.
Los Directores vocacionales y los que acompañan a los candidatos
deben tener claridad de ideas sobre lo que significa
la orientación homosexual, y si determinado
candidato es realmente homosexual. Algunos candidatos
jóvenes pueden tener dudas sobre su identidad
sexual; otros pueden haber sido víctimas de
abusos sexuales por parte de un adulto o seducidos
a comportamientos homosexuales; otros pueden
haber tenido relaciones íntimas con mujeres;
otros, incluso podrían haber tenido algunas
experiencias homosexuales por curiosidad, por
la compañía de hombres, por el influjo del alcohol
o de las drogas; y otros también podrían haber
tenido fantasías ocasionales de carácter homosexual,
o tuvieron curiosidad y estuvieron sexualmente
excitados por sitios homosexuales de Internet,
o sintieron una respuesta por otras fuentes
de excitaciones homosexuales eróticas. Nada
de esto significa necesariamente que se trate
de un homosexual. Muchas veces será necesario
el asesoramiento de un profesional para evaluar
la naturaleza de las preocupaciones homosexuales
o para ayudar a un candidato a reconocer su
verdadera orientación sexual.
35.
A diferencia de lo que buena parte de la gente piensa, las
investigaciones indican que, en general, la
preponderancia real de la orientación exclusivamente
homosexual en la población (atracción exclusiva
por los individuos del mismo sexo) está en torno
al 2 o 3 %; en tanto que del 7 al 8 % tienen
una tendencia predominantemente homosexual.
Hay otro grupo de personas que piensan que son
homosexuales, pero que en realidad se trata
de una falsa identidad influida por el contexto
social, por la duda personal o por problemas
de desarrollo. Este último grupo probablemente
necesita ayuda profesional para desbloquear
su desarrollo interrumpido y crecer en dirección
a una identidad sexual segura.
36.
Los niveles hormonales de testosterona están asociados al deseo
sexual y a la respuesta sexual. Personas con
altos niveles de testosterona se excitan fácilmente
y tienen frecuentes deseos de sexo. Las personas
con niveles medios y bajos tienen menos fantasías,
deseos y excitaciones sexuales. Se da el caso
de individuos que no tienen ningún pensamiento
ni fantasía e incluso ningún deseo sexual, a
los que se llama "asexuados". Los
individuos con alto nivel de testosterona probablemente
serán menos capaces de vivir un celibato sano,
sin una gran tensión y frustración. Las personas
"asexuadas" son también problemáticas
debido a su incapacidad para acceder a cualquier
nivel de intimidad con hombres y mujeres. Las
personas con niveles medios y bajos tienen más
probabilidad de vivir un estilo de vida casto
y celibatario para el Reino con un buen acompañamiento
espiritual y psicológico, con la gracia de Dios
y con una intensa vida de oración. Esto vale
para ambos tipos de candidatos, heterosexuales
y homosexuales.
37.
Una orientación exclusiva o predominante homosexual, en cuanto
tal, no necesariamente excluye automáticamente
a una persona de la admisión a nuestros programas
de formación y a nuestra vida apostólica. Esta
postura se apoya en el documento "Nuevas
vocaciones para una nueva Europa" publicado
tras un congreso sobre vocaciones al sacerdocio
y a la vida religiosa tenido en Roma en 1997
y confirmado por la Congregación para la Educación
Católica, por la Congregación para las Iglesias
Orientales y por la Congregación para los Institutos
de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.
El documento fue publicado en 1998 por la Pontificia
Obra para las Vocaciones Eclesiásticas.
Dice el documento que deben estar presentes
tres condiciones antes de la aceptación: 1.
El candidato debe ser consciente de la dinámica
de su orientación sexual, 2. Disposición para
luchar contra dichas tendencias, y 3. Debe conseguir
controlar las mencionadas tendencias.
38.
En un reciente documento del Vaticano, "Potissimum
Institutionis" (2 de febrero de 1990)
(Directrices sobre la formación de los miembros
de Institutos religiosos), al referirse a la
aceptación de candidatos homosexuales, se afirma:
" No son los que tienen esas tendencias,
sino sí aquello que no consiguen dominar dichas
tendencias" (# 39) los que deben ser excluidos.
39.
En noviembre de 2005, el Vaticano publicó un documento titulado
"Sobre los criterios de discernimiento
vocacional con relación a las personas con tendencias
homosexuales en orden a su admisión a los seminarios
y a las sagradas órdenes". El párrafo clave
del documento establece: "Este Dicasterio
considera necesario afirmar claramente que la
Iglesia, aunque respetando profundamente a las
personas en cuestión, no puede admitir al seminario
o a las sagradas órdenes a los que son activamente
homosexuales, tienen tendencias homosexuales
profundamente arraigadas, o apoyan la así llamada
cultura gay".
40.
Está claro que la política que debe ser trazada por cada Unidad
debe rehusar a la admisión al programa de formación
a cualquier candidato activamente homosexual.
Lo mismo vale para cualquier candidato heterosexualmente
activo. Antes de la admisión a un programa de
formación, el candidato debe demostrar que es
capaz de asumir una vida y un estilo de vida
célibes. Esto generalmente significa llevar
una vida célibe durante, al menos, dos años
antes de la aceptación.
41.
Lo mismo vale para los que apoyan la llamada "cultura
gay". Esto designa a aquellas personas
que no se sienten a gusto en ningún otro lugar
fuera de un ambiente gay y que sienten una fuerte
necesidad de frecuentar dichos ambientes para
encontrarse con otros gays. Este comportamiento
podría indicar una sexualidad no integrada y
una falta de madurez afectiva. Apoyar la "cultura
gay" no se refiere a aquellos que sirven
a las personas involucradas en la llamada "cultura
gay" o a los que se manifiestan contra
la discriminación sexual. No obstante, tales
actividades necesitan un cuidadoso examen por
parte de quienes aceptan a los candidatos en
nuestros programas de formación. El mismo cuidadoso
discernimiento debe hacerse para con los candidatos
heterosexuales que están involucrados en una
cultura heterosexual nada sana, lo que puede
aparecer en una excesiva preocupación por las
mujeres y vida social en barras, clubes o lugares
similares.
42.
Está menos claro qué quiere decirse con la expresión "tendencias
homosexuales profundamente arraigadas".
Algunos entienden que esto sólo significa "orientación
homosexual", mientras otros piensan que
se refiere a una centralidad de la orientación
homosexual en la vida de la persona en cuestión,
y a la incapacidad de ejercer el control apropiado
sobre sus sentimientos y movimientos sexuales.
El propio documento del Vaticano es sumamente
minucioso. Es significativo, por tanto, que
no use la expresión comúnmente aceptada de "orientación
homosexual".
43.
Timothy Radcliffe, OP, Superior General emérito de los Dominicos
escribe: "Tal vez ("tendencias homosexuales
profundamente arraigadas") se entienda
mejor con el significado de que la orientación
sexual de la persona es tan profunda que no
se auto percibe, convirtiéndose en obsesivo,
dominando su imaginación". William Barry,
SJ, (sacerdote y psiquiatra) está de acuerdo
en lo mismo: "Interpreto las palabras del
párrafo al respecto, " tendencias homosexuales
profundamente arraigadas", como queriendo
hacer referencia a las personas cuya vida parece
estar focalizada en la sexualidad, que parecen
tener obsesión por ella, que están sobre aviso
ante cualquier insinuación sexual en las conversaciones,
y que no se refiere a los hombres y mujeres
que se sienten cómodos con su sexualidad y son
capaces de amar sin egoísmo y de trabajar efectivamente
solos y con los demás".
44.
Una persona con semejante obsesión por la sexualidad (bien
homosexuales bien heterosexuales) a punto de
no poder controlar sus impulsos, llegar a integrarse
y alcanzar la madurez afectiva, no debe ser
admitida al sacerdocio ni a la vida religiosa.
Tales "tendencias profundamente arraigadas"
excluyen al individuo de la admisión a nuestros
programas de formación.
45.
Los conceptos clave expresados en el documento de 2005 son:
el nivel de madurez afectiva, moral y espiritual,
la capacidad para relacionarse con hombres y
mujeres, un sentido de integración personal,
y la capacidad de llevar una vida y un estilo
de vida célibes sanos. Si alguien posee dichas
cualidades, no hay razón para recusar a tal
candidato a la admisión al programa de formación.
46.
En la elaboración de una clara política sobre la admisión de
personas con tendencias homosexuales, se alienta
a las Unidades a tomar en serio las declaraciones
del Vaticano, las interpretaciones de los peritos,
y la experiencia de nuestra Vida Apostólica.