Secretariado General para los Hermanos

 

 

VIVIR COMO HERMANOS
(Carta abierta a los Redentoristas)

2 de marzo de 2007

Queridos cohermanos:

1.  Reciban un saludo de parte de los miembros del Secretariado General para los Hermanos. Nos hemos reunido en la casa de formación “San Alfonso” en Nueva York, del 26 febrero al 2 de marzo de 2007.

2.  En estos cuatro días, los miembros del Secretariado hemos compartido los informes, las experiencias, la vida y el apostolado de los Hermanos en las diferentes regiones de nuestra Congregación. Hemos leído y estudiado algunos artículos sobre la vida religiosa. Varios de esos enfatizaban los temas de la identidad vocacional y la visibilidad pastoral de los Hermanos en la sociedad contemporánea.

3.  Esta fue nuestra tercera reunión en el sexenio. En la primera reunión establecimos el directorio, los objetivos principales y las tareas específicas de este Secretariado. La segunda reunión fue en enero de 2006. En ella evaluamos las actividades proyectadas y realizadas para celebrar el año dedicado a San Gerardo. Quedamos gratamente impresionados por el éxito de los programas en las diferentes unidades, que han renovado la devoción a San Gerardo en el mundo y han ayudado a crear una mayor conciencia de la vida y significado de nuestro querido hermano Santo. También preparamos una propuesta, ya presentada al Gobierno General, que esperamos ofrezca un rico material de reflexión sobre nuestra vida religiosa como misioneros redentoristas y nos ayude a crecer en fidelidad a nuestra vocación.

4.  Los informes de las diferentes regiones han despertado en nosotros gran preocupación por los temas de identidad vocacional, visibilidad pastoral, realidad de los Hermanos mayores, disminución del número de Hermanos, promoción vocacional y formación de los hermanos. Estas preocupaciones son desafíos para cada uno de nosotros y para todos los redentoristas.

5.  Pensamos que la vida de los Hermanos en la Congregación ofrece una respuesta práctica a esos desafíos. La vida del Hermano se halla en el corazón mismo de aquello que la vida religiosa fue llamada a ser desde el comienzo. Somos hermanos del Señor, llamados a percibir la presencia de Dios en todo y a hacer todo en Dios. Así, proclamamos y vivimos la intimidad profunda con Dios, aún cuando en este mundo los acontecimientos globales no ayudan a percibir esa intimidad. Somos hermanos uno para el otro en la medida en que vivamos auténticamente el espíritu de acogida y apoyo mutuo. Somos hermanos para el pueblo, especialmente para los más pobres y abandonados. El mismo nombre de “hermano” excluye las diferencias que existen entre nosotros, y esa característica marca nuestro estilo de ejercer el apostolado. Somos hermanos para la Iglesia, libres de las inútiles diferencias que existen actualmente, como aquéllas entre hombres y mujeres, consagrados y no consagrados, laicos y sacerdotes etc. Nuestra presencia y misión en la Iglesia pueden tener el poder de comunicar esta perspectiva libre de toda clase de diferencias que algunas veces han degenerado en auténticas divisiones. Ser hermano para la Iglesia significa reafirmar el mensaje de San Pablo que en Cristo Jesús ya no hay judío ni griego, hombre ni mujer, esclavo ni libre. Parte de la misión del hermano en la Iglesia de hoy es dar testimonio de este mensaje, asumiendo las consecuencias.

6.  Estamos convencidos que los Hermanos necesitan recuperar su identidad: ¿quiénes somos y para qué somos llamados? Somos hombres de Iglesia, comprometidos por los votos a vivir una vida de pobreza, castidad y obediencia. Nos comprometemos a una vida de oración, fraternidad y misión en comunidad. Dada la situación actual de la sociedad y la cultura, la vivencia de estos valores hacen que nuestra vida sea contracultural. Los desafíos de hoy nos invitan a profundizar la esencia de nuestros votos y a tomar conciencia del misterio de gracia que es nuestra consagración.

7.  Animamos a todos los cohermanos, dentro del espíritu de renovación, a abandonar todas las diferencias dentro de la comunidad y a recuperar la visión original de la vida religiosa, que es aquélla de ser hermano uno para el otro, para los más pobres y abandonados, para la Iglesia y hermanos del Señor Jesús.

En Cristo Redentor,

P. Enrique López CSs.R., Consultor general
Hno. João Batista de Viveiros, C.Ss.R.
Hno. Joel de Guzman, C.Ss.R.
Hno. Benjamin Posvo, C.Ss.R.
Hno. Michael Duxbuy, C.Ss.R.
P. José Samuel Torres, C.Ss.R
Hno. Jeffrey Rolle, C.Ss.R.,
Presidente del Secretariado

(Original en Inglés)