La
oración
de
los Redentoristas
para
bendecir la mesa
Por
Serafino Fiore, C.Ss.R.
Roma 2008
Introducción
La mesa ha sido uno de los lugares privilegiados
de la misión de Jesús Redentor: en la mesa
perdonó pecados, se reunió con sus amigos,
instituyó la Eucaristía, manifestó su gloria.
La mesa es un momento fuerte en la vida apostólica
de los Redentoristas. En la mesa se reúnen
como comunidad, acogen a los huéspedes, nutren
el gozo de la vida fraterna, se alimentan
de los recursos necesarios para la misión,
dan gracias a Dios por sus maravillas.
Por otra parte, las Constituciones y Estatutos de
la Congregación siguen siendo una fuente prácticamente
inagotable de espiritualidad al servicio de
todos los aspectos y momentos de nuestra vida
apostólica, incluido el de compartir la mesa.
Las oraciones incluidas en este texto se extraen
de este manantial y del todavía más inagotable
de la Palabra de Dios, en la esperanza de
que sea un recurso útil a las comunidades
Redentoristas de todo el mundo y - con las
debidas adaptaciones – también a las familias
religiosas y a los propios laicos que comparten
nuestra espiritualidad y misión.
El esquema es el siguiente: una oración para la bendición
de la comida de mediodía y otra para la de
la cena para cada uno de los días del mes.
La oración de acción de gracias, al terminar
la comida, sirve tanto para el almuerzo como
para la cena. Cada comunidad puede acomodar
estos textos a sus propias costumbres; por
ejemplo, anteponiendo la oración del Padrenuestro,
leyendo una página bíblica, entonando un breve
canto, etc.
En la primera parte de este folleto se incluyen oraciones
para cada uno de los días del mes. En la segunda
parte se proponen textos alternativos para
los domingos del tiempo ordinario, para los
tiempos litúrgicos fuertes de Adviento, Navidad,
Cuaresma y Pascua, así como para ocasiones
especiales propias de la tradición y del calendario
litúrgico redentorista.

Parte
primera
Oraciones
para cada día del mes
Día 1
Almuerzo
[Sal 27,8; Const. 81]
Tú, Oh Señor, eres fuerza para tu pueblo, refugio de salvación para tus consagrados.
Bendice la comida que estamos a punto de tomar
y haz que, nutridos abundantemente de tu Palabra,
meditemos constantemente el misterio de la
salvación a fin de que los problemas del mundo
encuentren eco en nuestros corazones y respuesta
en nuestra acción. Por Cristo nuestro Señor.
Cena [Sal 27,9; Rm 5,5; Const. 81]
Salva a tu pueblo, Oh Señor, y bendice tu heredad. Tú nos sustentas con la
comida que también hoy pones sobre nuestra
mesa. Alimenta igualmente nuestro espíritu
con tu evangelio a fin de que, alentados por
una esperanza viva y radiante, fundemos nuestra
vida en la caridad que jamás decepciona. Por
Cristo nuestro Señor.
Al final
[Mt 6,25; Const. 83]
Señor Jesús, tú nos has enseñado que
la vida vale más que la comida: haz que toda
nuestra vida se alimente con la sabiduría
de tu Evangelio a fin de que sepamos testimoniarlo
y anunciarlo fielmente a los hombres y a las
mujeres de nuestro tiempo. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.

Día 2
Antes
del almuerzo [Const. 2]
Gracias, Señor, por permitirnos experimentar en esta mesa la alegría de la
comunión fraterna que, fundada en nuestra
profesión religiosa, hace de todos nosotros
un único cuerpo misionero. Bendice estos alimentos
a fin de que, hoy y siempre, busquemos en
ti el verdadero fundamento de nuestra fraternidad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Const. 6]
Alabado sea tu nombre por siempre, Oh Señor. Bendito seas por esta comida
que hoy nos ofreces, y porque nos haces ser
cada día siervos humildes y audaces del Evangelio
de Jesucristo, Redentor y Dios, principio
y modelo de la nueva humanidad. Él vive y
reina contigo y el Espíritu Santo por los
siglos de los siglos.
Al final
[1R 19,8; Const. 27]
Como para tus profetas, que también
la comida sea para nosotros hoy alimento que
nos renueve en el servicio a tu Reino, Oh
Señor. Concédenos caminar según tus huellas
en nuestra vida diaria y buscar en todo los
grandes signos de la salvación a fin de que,
ahora y siempre, cumplamos tu voluntad. Te
lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Día 3
Antes
del almuerzo [Deut 2,7; Const. 20]
Tú bendices, Señor, el trabajo de nuestras manos, y sigues nuestro itinerario
a través del desierto del mundo. Bendice esta
comida a fin de que, fuertes en la fe, alegres
en la esperanza, fervientes en la caridad,
ardientes en el celo, conscientes de nuestra
debilidad y perseverantes en la oración, sigamos
con alegría al Salvador Jesús, y anunciemos
su misterio con sencillez de vida y de palabra.
Él vive y reina por los siglos de los siglos.
Antes
de la cena [Sal 113,26; Const. 19]
Nosotros, los vivientes, te bendecimos, Señor, ahora e siempre. Te damos gracias por el
don de esta mesa. Danos también tu gracia
a fin de que sepamos anunciar a todas las
gentes de buena voluntad que siguiendo a Cristo,
hombre perfecto, también ellas realizan plenamente
su vocación. Por el mismo Cristo nuestro Señor.
Al final
[2Cor. 4,10; Const. 41,1]
Gracias, Oh Padre, por los alimentos
que hemos compartido. Concédenos el don de
la libertad interior que da unidad y armonía
a toda nuestra existencia; así, por amor y
siguiendo el ejemplo de Cristo, también nosotros
daremos la vida por los hermanos. Por el mismo
Cristo nuestro Señor.

Día 4
Antes
del almuerzo [1Jn 4, 10; Ap 21,1; Const. 6]
Gracias, Oh Padre, por la abundancia de tu Redención, por habernos amado el
primero y por haber enviado a tu Hijo al mundo
como víctima de propiciación por nuestros
pecados. Bendice esta comida, y haz que, con
tu ayuda, también nosotros podamos transformar
todos los bienes en Cristo y caminar con él
hacia una nueva tierra y un nuevo cielo. Te
lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Const. 15]
Te tributamos gloria y alabanza a ti, Oh Padre, por esta comida que pones
sobre nuestra mesa. Concédenos ser libres
y estar dispuestos para proclamar tu obra
de salvación en la continua búsqueda de nuevas
iniciativas apostólicas y en el intento de
llevar tu Evangelio a toda criatura. Te lo
pedimos por Cristo nuestro Señor.
Al final
[1Cor 9,22; Const. 49]
Te damos gracias, Dios omnipotente,
por habernos alimentado con los dones de tu
providencia. Continúa acompáñanos con tu gracia
a fin de que, renunciando a nosotros mismos
y a cuanto poseemos, seamos verdaderos discípulos
de Cristo y nos hagamos todo a todos. Por
el mismo Cristo nuestro Señor.

Día 5
Antes
del almuerzo [Const. 1]
Bendito seas, Señor, por esta comida que estamos a punto de compartir. Con
ella sustentas nuestro cuerpo y haces que
sea más generosa nuestra participación en
la misión de la Iglesia, sacramento universal
de salvación. Renuévanos en nuestro fervor
misionero a fin de que podamos anunciar a
los más pobres las maravillas de tu amor.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Sal 135,25; Const. 11]
Eterna, Oh Señor, es tu misericordia; por ella alimentas a todo ser viviente.
Bendice alimentos y afiánzanos como "apóstoles
de la conversión" a fin de que, con fortaleza
y dulzura, ayudemos a los hombres y a las
mujeres de nuestro tiempo a hacer una opción
radical por Cristo, que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos
de los siglos.
Al final
[Const. 2]
Te sean dadas gracias, Señor, por habernos
llamado a ser socios y ministros de Jesucristo
en la gran obra de la Redención. Concédenos
el mismo espíritu de los Apóstoles, haznos
celosos en el apostolado a ejemplo de nuestros
santos y beatos a fin de que - atentos a los
signos de los tiempos - podamos servirte mejor
en nuestros hermanos. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor.

Día 6
Antes
del almuerzo [Const. 3]
Todavía son muchos, Oh Señor, los hombres y mujeres que no han conocido tu
salvación. Son muchos también los que nunca
han escuchado tu mensaje, o no lo acogen como
"buena noticia". Bendice los alimentos
que recibimos de tu bondad a fin de que nuestro
servicio misionero sea cada vez más generoso.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Lc 4,18; Const. 3]
Señor Jesús, muchas veces y de diferentes formas has buscado tú a los pobres,
a los débiles, al oprimido, a ellos les has
anunciado un año de gracia, con ellos has
querido identificarte. Te pedimos que bendigas
esta comida y que nos ayudes también a reconocerte
cada día en nuestros hermanos más abandonados.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Al final
[Const. 38]
Gracias, Padre bueno, por habernos
reunido en esta mesa fraterna. Une también
nuestras voluntades en Cristo y fortalece
nuestro mutuo aprecio para que realicemos
con alegría cuanto nos solicita el bien común
al servicio de la caridad fraterna y del trabajo
misionero. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor.
Día 7
Antes
del almuerzo [Const. 1]
Te damos gracias, Oh Padre, por habernos llamado a compartir la misión de
tu Hijo Jesucristo proclamando a los pobres
tu Palabra de salvación. Bendice la comida
que estamos a punto de tomar, y haz que nos
ayude a prestar un servicio cada vez más generoso
a tu Iglesia. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor.
Antes
de la cena [Mt 18,20; Const. 34]
Señor Jesús, tú has dicho: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre,
allí estoy yo”. Alimenta también con esta
comida la amistad evangélica que anima nuestra
comunidad apostólica, y haznos signo fiel
de tu amor en el mundo. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Al final
[1Jn 4,19; Const. 56]
Oh Señor, tú no permites que a ninguno
de tus hijos falte el pan cotidiano; danos
la fuerza del Espíritu Santo a fin de que
no nos cansemos de procurar el don total de
nosotros mismos para mejor responderte, ya
que tú nos has amado el primero. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.

Día 8
Antes
del almuerzo [Lc 15,2; Const. 12]
Tú, Señor Jesús, te sentaste con frecuencia a la mesa con los pecadores para
anunciarles la misericordia de Dios. Te damos
gracias por compartir con nosotros esta comida
que bendecimos en tu nombre. Haz que a través
de los sacramentos de la reconciliación y
de la eucaristía celebremos tu amor, edificando
así la comunidad cristiana, signo de tu presencia
en el mundo. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos.
Antes
de la cena [Const. 10]
Alabado seas, Oh Padre, por habernos llamado a colaborar en el misterio de
la redención. Danos, junto a esta comida que
bendecimos en tu nombre, tu Espíritu Santo,
él, que dispone todas las cosas y sugiere
las palabras más adecuadas a nuestra misión,
aquéllas que abren el camino del corazón.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Sal 143,2; Const. 60]
Gracias, Señor, nuestro incentivo y
nuestra fortaleza, nuestro refugio y nuestra
liberación. También hoy has alimentado nuestro cuerpo. Colma igualmente nuestro espíritu
con tu presencia a fin de que, amándonos como
verdaderos hermanos, seamos fieles a nuestra
consagración a ti, que vives y reinas por
los siglos de los siglos.

Día 9
Antes
del almuerzo [Rm 8,29; Const. 7]
Señor Jesús, incluso siendo como somos pecadores, tú nos has elegido, salvado
y reunido en Cristo. Grande es la misión a
la que nos has llamado: anunciar la altísima
vocación de toda persona y del propio género
humano. Bendice esta comida que hoy compartimos,
y danos con ella la alegría de buscarte allí
donde te encuentras y actúas de modo misterioso.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Sal 103, 7; Const. 9]
Todos esperan en ti, Señor, y tú das a cada uno, a su tiempo, el alimento
necesario. Te damos gracias por estos dones
que compartimos. Haz que ellos nos lleven
a estar cada vez más cerca de cada uno de
nuestros hermanos. Así, con tu ayuda, con
paciencia, con prudencia y con confianza,
prepararemos el camino a tu Hijo que viene.
Él vive y reina por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 13]
Alabado seas, Oh Señor, por esta comida
que hemos compartido. Haz que ella nos ayude
también a realizar nuestra labor misionera
con serio empeño y valientes iniciativas.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Día 10
Antes
del almuerzo [Const. 5]
Bendito seas, Oh Padre, por la comida que también hoy pones sobre nuestra
mesa. Sustenta con ella nuestra labor evangelizadora
a fin de que no nos cansemos nunca de liberar
y de salvar con tu ayuda a toda persona humana
que se siente oprimida. Haz que solidarizándonos
con los pobres, promovamos sus derechos fundamentales
de justicia y de libertad. Te lo pedimos por
Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Sal 110,5; Const. 10]
Día tras día, Señor, tú eres fiel a tu alianza y das el alimento necesario
a quien te teme. Bendice esta comida que compartimos
a fin de que nos ayude a realizar nuestra
misión en la Iglesia: la proclamación explícita
de tu Palabra para que todos se conviertan
a ti, que vives y reinas por los siglos de
los siglos.
Al final
[1Ped 2,5; Const. 12]
Gracias, Señor, por la comida que nos
has dado. Otórganos también tu gracia para
que sepamos promover y consolidar comunidades
de fieles capaces de vivir dignamente su vocación
de sacerdotes, reyes y profetas junto a tu
Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo
y el Espíritu Santo por los siglos de los
siglos.

Día 11
Antes
del almuerzo [Sal 22,5; Const. 14]
También hoy has preparado para nosotros una mesa, Señor. Bendito seas por
esta comida, y haz que ella nos confirme en
el dinamismo misionero que caracteriza nuestra
vocación haciéndonos cada día más atentos
al clamor de salvación que se eleva del mundo,
sobre todo de los más pobres y abandonados.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Const. 16]
Gracias, Señor, por esta comida que bendecimos en tu nombre. Gracias por habernos
llamado a esta familia religiosa, capaz de
realizar a través de los siglos un inmenso
trabajo misionero. Haznos dignos de tan generosa
herencia a fin de que, hoy y siempre, anunciemos
al mundo tu gran amor. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 62]
Te damos gracias, Señor, por los alimentos
que hemos compartido, don de tu liberalidad
y signo de nuestra vida fraterna. Danos el
mismo espíritu que animó a la primera comunidad
de tus apóstoles para que, poniendo en común
nuestros bienes, testimoniemos al mundo que
tú eres Padre y te cuidas de todos tus hijos.
Por Cristo nuestro Señor.

Día 12
Antes
del almuerzo [Const. 19]
Descienda tu bendición, Oh Padre, sobre esta comida que estamos a punto de
tomar. Haznos solidarios con los problemas
que afligen a los hombres y mujeres de nuestro
tiempo a fin de que, descubriendo en ellos
los verdaderos signos de tu presencia y tu
designio de salvación, podamos así, con nuestro
trabajo, servir mejor a tu Iglesia. Por Cristo
nuestro Señor.
Antes
de la cena [Lc 11,3; Const. 41,1]
Señor Jesús, tú nos has enseñado a pedir cada día el pan necesario para nuestro
sustento. Bendice estos alimentos y ayúdanos
a vencer toda clase de egoísmo; haz también
que abramos nuestro corazón a los hermanos
llevando así a plenitud nuestra vocación apostólica.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Al final
[Sal 110,4-5; Const. 64]
Señor, bueno y misericordioso, también
hoy nos has dado un signo de tu liberalidad
y has manifestado tu munificencia. Al darte
gracias por estos alimentos recibidos, te
rogamos que nos hagas consecuentes con la
ley del trabajo a fin de que cumplamos con
nuestro deber y proveamos con nuestro esfuerzo
a nuestro propio sustento y al de nuestros
hermanos. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor.
Día 13
Antes
del almuerzo [Jn 6,27; Const. 19]
Ensalzado sea tu amor por nosotros, Oh Padre. También hoy nos das una comida
que compartir. Haz que busquemos ante todo
el alimento que no perece, tu Palabra encarnada,
cuyo misterio ilumina la auténtica vocación
de todo hombre y mujer. Por Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu
Santo por los siglos de los siglos.
Antes
de la cena [1Cr. 29,10-11; Est. Gen. 01]
Tuya, Señor,
es la grandeza,
la potencia,
la gloria, el esplendor y la
majestad,
porque todo cuanto existe, en los cielos y
en la tierra, es tuyo. Tuya también es la
comida que hoy nos ofreces; haz que ella nos
ayude a realizar nuestra misión a fin de que,
colocados en el mundo como fermento evangélico,
nos dediquemos con eficacia al anuncio de
la salvación. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor.
Al final
[Sal 118,12-14; Const. 58]
Bendito seas por siempre,
Señor.
En el seguir tus preceptos, más que en cualquier
otro bien, está todo nuestro gozo. Al consagrarnos
a ti hemos compartido tu amor por el mundo.
Llena nuestro corazón de tu presencia a fin
de que, atentos sólo a las cosas que te atañen,
sirvamos mejor y amemos más a nuestro prójimo.
Por Cristo nuestro Señor.

Día 14
Antes
del almuerzo [Gen. 24,27; Const. 18]
Bendito seas, Oh Señor, Dios de nuestro padre Abraham, porque no cesas de
usar tu benevolencia y tu fidelidad para con
nosotros. Bendice la comida que estamos a
punto de tomar, y ayúdanos a servir a Cristo
en los hermanos a fin de que, colaborando
con la Iglesia local y universal, edifiquemos
un mundo como a ti te agrada. Te lo pedimos
por Cristo nuestro Señor.
Antes
de la cena [Const. 43]
Descienda tu bendición, Señor, sobre esta comida. Y haz que nuestra comunidad
se abra al mundo para que, a través de los
contactos humanos, descubramos los signos
de los tiempos y de los lugares y estemos
más disponibles a las exigencias de la evangelización.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Al final
[2Cor 8,9; Const. 61]
Al darte gracias por estos alimentos
recibidos, te rogamos, Señor, que nos conserves
fieles al espíritu y al voto de pobreza, a
imitación de Jesús que, “de rico se hizo pobre
por nosotros, para que nosotros nos hiciéramos
ricos con su pobreza”. Él es Dios, y vive
y reina contigo y el Espíritu Santo por los
siglos de los siglos.

Día 15
Almuerzo
[Sal 144,16; Est. Gen. 09]
Abres tú la mano, Señor, y sacias de bienes a todo viviente. Gracias por el
alimento que hoy nos ofreces. Haz que no desoigamos
el clamor de los pobres y de los oprimidos,
sino que busquemos por todos los medios ir
a su encuentro y tratar de ayudarlos para
que puedan superar los males que los afligen.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Cena [Const. 43]
Señor, que nutres y das alimento a todo ser viviente, bendice la comida que
estamos a punto de consumir. Y danos tu gracia
para que logremos comunicar a los demás la
alegría del Evangelio y seamos fermento tuyo
en el mundo y testigos vivientes de la esperanza.
Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Tito 2,12-13; Const. 42]
Al darte gracias por los dones que
nos has prodigado, concédenos, Señor, vivir
con sobriedad, justicia y piedad en este mundo,
convirtiendo continuamente nuestros corazones
a tu Palabra de salvación. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.
Día 16
Almuerzo
[Sal 103, 15; Est. Gen 015]
Gracias, Señor, por el vino que alegra el corazón
del hombre, el aceite que hace brillar su
rostro, y el pan que sostiene sus fuerzas. Con
estos alimentos nos das fuerza para formar
a tu pueblo en la fe; ayúdanos a superar las
dificultades que nos presentan las realidades
de la vida actual. Haz que nunca nos desanimemos,
incluso cuando nuestros esfuerzos nos parecen
ser inútiles. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor.
Cena [Mc 3,14; Hech 2, 42-45. 4, 22; Const. 22]
Ven, Señor Jesús, y comparte esta comida con nosotros como hiciste muchas
veces con tus discípulos. Alimenta una relación
de sincera amistad entre nosotros para que,
uniendo nuestras oraciones y propósitos, nuestros
trabajos y sufrimientos, nuestros éxitos y
fracasos, y nuestros bienes materiales, sirvamos
mejor a tu Evangelio. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 71]
Te damos gracias, Oh Padre, por tu
generosidad. Haz que pongamos a disposición
de los hermanos las energías de nuestra mente
y de nuestra voluntad, los dones recibidos
de la naturaleza y de tu gracia, para que
cumplamos con fidelidad las tareas que se
nos han confiado. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor.

Día 17
Almuerzo
[Const. 23]
Bendice, Señor, la comida que estamos a punto de compartir. Que ella nos dé
la fuerza necesaria para continuar la misión
redentora de Cristo en el mundo, haciendo
de su persona el centro de nuestra vida y
esforzándonos por adherirnos a él cada vez
más firmemente. Te lo pedimos por el mismo
Cristo nuestro Señor.
Cena [Mt 6,26-28; Const. 55]
Oh Señor, con tu sabiduría nutres a los pájaros del cielo y vistes de belleza
los lirios del campo. Bendice nuestra comida
y nuestra comunidad a fin de que no cesemos
nunca de sentirnos verdaderos misioneros en
cualquier edad que nos encontremos, en todo
momento y ocasión, cuando nos sintamos bien
y cuando estemos enfermos, en compañía y en
soledad. Que tu Espíritu haga fecundo cada
uno de nuestros gestos y cada una de nuestras
palabras en pro de la salvación del mundo.
Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Tob 8,5; Const. 59]
Bendito seas tú, Dios de
nuestros padres, y bendito sea tu nombre por
todas las generaciones. Que los cielos y todas
las criaturas te bendigan por los siglos.
Nosotros te bendecimos ahora por los dones
que nos has prodigado. Y te damos gracias
por habernos llamado a la castidad perfecta.
Haz que te pidamos cada día este don y lo
custodiemos fielmente a fin de responder mejor
a tu amor. Te lo pedimos por Cristo nuestro
Señor.

Día 18
Almuerzo
[Tob 13,18; Const. 24]
Bendito seas tú, Dios de Israel, y benditos sean quienes alaban tu santo nombre.
Con estos alimentos, tú sustentas nuestro
cuerpo. Aviva también en nosotros el espíritu
de contemplación a fin de que sepamos comprender
con luz verdadera tu designio de salvación,
distinguiendo la realidad de la ilusión. Te
lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Cena [Mt 4,4; Const. 24]
Que te sean rendidas alabanza y acción de gracias a ti, Señor, por la comida
que sustenta nuestro cuerpo. Danos también
vivir de toda Palabra que sale de tu boca
a fin de que, con la ayuda de tu Espíritu,
te reconozcamos presente en las personas y
en los acontecimientos de cada día. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 41,1]
Gracias, Señor, por habernos manifestado
tu bondad dándonos esta comida. Concédenos
también los dones de la fidelidad y de la
vigilancia a fin de que, purificando continuamente
nuestro modo de juzgar y de actuar, busquemos
en todo tu voluntad. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor.
Día 19
Almuerzo
[Sal 27,8; Fil. 2,5ss; Const. 25]
Te bendecimos, Señor, fuerza de tu pueblo y refugio de salvación de tus consagrados.
Alabado seas por los alimentos que alegran
nuestra mesa. Y te damos gracias porque con
la ayuda de tu Espíritu Santo no cesas de
actuar en nosotros para que nos asemejemos
a Cristo mientras suscitas también en nosotros
sus propios sentimientos. Él vive y reina
por los siglos de los siglos.
Cena [Rom 14,17; Est. Gen. 021]
Tú reino, Oh Padre, no consiste ni en comida ni en bebida, sino que
es justicia, paz y alegría en el Espíritu
Santo. Al darte gracias por estos alimentos,
haz que ellos nos ayuden a trabajar por la
salvación integral de la persona, promoviendo
aquellas obras que ayudan a la promoción humana
y social, especialmente de los más pobres.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Jn 6,38; Mt 20,28; Const. 71]
Señor Dios, creador del universo, por
tu gracia cada estación produce sus frutos.
Te bendecimos por la comida que hemos compartido.
Concédenos también tu ayuda a fin de que,
siguiendo el ejemplo de Cristo, cumplamos
tu voluntad y demos nuestra vida por la redención
de todos. Él vive y reina por los siglos de
los siglos.

Día 20
Almuerzo
[Tob 3,11; Const. 21]
Bendito seas tú, Señor, Dios misericordioso; y bendito sea tu santo nombre
por los siglos. Que todas tus criaturas te
alaben por siempre. Te bendecimos cuando nos
disponemos a consumir estos alimentos en virtud
de la ley fundamental de nuestra vocación,
que es la comunidad. Concédenos buscar en
ella no sólo la unión material, sino también
la comunión fraterna en el espíritu. Por Cristo
nuestro Señor.
Cena [Const. 53]
Oh Señor, que haces que no falte a tus hijos el alimento que los nutre, bendice
nuestra mesa y consérvanos unidos a ti a fin
de que busquemos siempre y únicamente tu gloria
en la caridad misionera. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 23]
Honor y gloria a ti, Señor, por la
comida que has puesto hoy también sobre nuestra
mesa. Haz presente en el corazón de nuestra
comunidad al mismo Redentor a fin de que,
con su Espíritu de amor, él la forme y la
sustente puesto que cuanto más estrecha sea
nuestra unión con Él, mucho mayor será también
nuestra mutua unión fraterna. Él vive y reina
por los siglos de los siglos.

Día 21
Almuerzo
[Sab 17,26; Const. 28]
Grande es el don de la comida que también hoy nos permites compartir, Señor.
Pero mayor es el don de tu Palabra con el
que ofreces a tu Iglesia un valioso sustento
y, a todos nosotros, el alimento del alma,
un manantial puro y perenne de vida espiritual.
Haz que asimilemos tu Palabra a fin de que,
para todos nosotros, sea principio de vida
nueva. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Cena [Const. 47]
Bendito seas, Señor, que en el único pan partido haces
más sólida la unidad de tus hijos. Confírmanos
en el gozo de la consagración bautismal y
de la profesión religiosa a fin de que, como
ministros del Evangelio, hagamos más eficaz
la propia misión de Cristo, que vive y reina
por los siglos de los siglos.
Al final
[Sal 67,36; Const. 26]
Te damos gracias, Señor, Dios de Israel, que das fuerza y valor a tu pueblo.
Otórganos junto a esta comida también el don
de la oración incesante, la misma que alentó
a nuestro fundador san Alfonso, a fin de que,
siguiendo su ejemplo, pongamos todas nuestras
energías al servicio de tu Reino. Te lo pedimos
por Cristo nuestro Señor.
Día 22
Almuerzo
[Jn 6,27; Const. 29]
Bendice, Oh Señor, los alimentos que también hoy recibimos de tu generosidad.
Aumenta nuestra fe y nuestro amor a la eucaristía,
comida que perdura para la vida eterna. Haz
que en ella, manantial y cumbre de toda la
vida apostólica, y signo de solidaridad misionera,
encontremos y reavivemos el misterio de Cristo,
Salvador de los hombres. Él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Cena [Jn 4,34; Const. 31]
Derrama, Señor, tu bendición sobre estos alimentos. Nutre también nuestra
vida con tu Espíritu para que, a través de
la oración mental y de la contemplación de
los misterios de nuestra Redención, hagamos
de tu voluntad nuestro alimento diario, a
imitación de Cristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo y el Espíritu Santo por los siglos
de los siglos.
Al final
[Mt 10,38; Const. 51]
Te sean dadas gracias a ti, Oh Señor,
dispensador de todo bien. Confírmanos en la
total dedicación a la misión de Cristo a fin
de que, haciendo nuestra su cruz en la virginal
libertad del corazón, nos hallemos dispuestos
para la salvación del mundo. Por Cristo nuestro
Señor.

Día 23
Almuerzo
[Const. 46]
Bendícenos a nosotros, Oh Dios de bondad, y bendice estos dones de ti recibidos.
Haznos cada vez más fieles a la opción definitiva
a la que hemos consagrado toda nuestra vida:
el anuncio del Evangelio y el ejercicio de
una más perfecta caridad apostólica. Por Cristo
nuestro Señor.
Cena [Sab 16,20; Const. 41,1]
Bendito seas, Oh Dios de nuestros Padres, que saciaste a tu pueblo en el desierto
con el maná, comida de elegidos. Bendito seas
también por estos alimentos que ahora recibimos
y haz que no nos falte nunca tu ayuda a fin
de que nos esforcemos cada día más por revestirnos
del hombre nuevo, hecho a imagen de Cristo,
crucificado y resucitado de entre los muertos.
Él vive y reina por los siglos de los siglos.
Al final
[Lc 1,68; Const. 73,1]
Bendito seas tú, Señor Dios
de Israel,
porque has visitado y redimido a tu pueblo;
y bendito seas igualmente porque también hoy
has saciado nuestro cuerpo. Te suplicamos
nos otorgues el don del Espíritu Santo a fin
de que, a través del diálogo fraterno, indaguemos
tu voluntad que habla por la voz de los hombres
y los signos de los tiempos, y nos esforcemos
igualmente en cumplirla. Por Cristo nuestro
Señor.

Día 24
Almuerzo
[Sab 11,26; Const. 52]
Todas las cosas son tuyas, Señor, amante de la vida. Te bendecimos por la
comida que también hoy nos ofreces. Haz que
cada vez sea más sólida nuestra caridad apostólica,
principio unificador de toda nuestra vida,
a fin de que siguiendo a Cristo Redentor cumplamos
tu voluntad en pro de la salvación del mundo.
Él vive y reina por los siglos de los siglos.
Cena [Jn 3,27; Const. 11]
Nadie puede tomar por sí algo que no le haya sido dado del cielo. Por tanto,
te damos gracias, Padre, por estos dones,
signo de tu bondad. Danos con ellos celo misionero
para que, con nuestra predicación, sepamos,
con fuerza y dulzura, impulsar a los hombres
y mujeres a ponerse de parte de Cristo a través
de una opción de vida radical y decisiva.
Por el mismo Cristo nuestro Señor.
Al final
[Dan 3, 26; Const. 65]
Bendito seas tú, Señor, Dios de nuestros padres. Digno de alabanza y
glorioso es tu nombre por siempre. Gracias
por esta comida que hemos consumido. Confírmanos
en la caridad misionera y en un tenor de vida
pobre a fin de que, haciéndonos solidarios
con los necesitados, nos convirtamos para
ellos en signo de esperanza. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
Día 25
Almuerzo
[Col 4, 3; 1Ped 3,15; Const. 10]
Bendice, Oh Señor, estos alimentos y danos tu sabiduría a fin de que sepamos
discernir el momento en que tú nos abres la
puerta de la predicación y estemos siempre
dispuestos a testimoniar la esperanza que
tenemos dentro de nosotros mismos, Cristo,
tu Hijo que contigo y el Espíritu Santo vive
y reina por los siglos de los siglos.
Cena [Jn 1,3; Est. Gen. 035]
Todo lo que existe es don de tu providencia, Señor. Bendice esta comida, y
recompensa con tu gracia a todos los que nos
han hecho el bien y continúan haciéndonoslo:
padres, familiares, colaboradores, amigos
y bienhechores de la Congregación. Te lo pedimos
por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Sir 32,13; Const. 83]
Te bendecimos, Señor, porque
nos has creado y nos colmas de tus beneficios.
Haz que nuestra fe, nutrida por tu Palabra,
nos ayude a buscarte siempre, a reconocer
los signos de los tiempos, a ver a Cristo
en todos los hombres y a juzgar rectamente
los valores del mundo. Te lo pedimos por el
mismo Cristo nuestro Señor.

Día 26
Almuerzo
[Tob 4,19; Const. 10]
En toda circunstancia te bendecimos, Señor, y te pedimos que seas tú nuestro
guía en los caminos que debemos transitar.
Bendito seas ahora también, Señor,
por el don de estos alimentos. Asístenos con
tu gracia a fin de que sepamos anunciar con
confianza y constancia el misterio de Cristo,
que vive y reina por los siglos de los siglos.
Cena [Jn 3,17; Const. 19]
Padre, tu has mandado a tu Hijo entre nosotros no para juzgar al mundo, sino
para salvarlo por medio suyo. Danos, junto
a estos alimentos que bendecimos en tu nombre,
la sabiduría de conocer y dialogar con el
mundo, y así colaboremos con tu ministerio
de redención. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos.
Al final
[Sal 27,7; Const. 82]
En ti, Señor, nuestra fuerza y nuestro
escudo, ponemos nuestra confianza. Te damos
gracias por esta mesa. Y danos vivir nuestra
parte de responsabilidad en la Congregación,
que toda ella se forma y se desarrolla constantemente
como respuesta a las exigencias de la humanidad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Día 27
Almuerzo
[Tob 4,19; Const. 17]
Eres tú, Señor, quien
prodigas todo bien y permites que nuestros
deseos alcancen su buen fin. Derramas tu bendición
sobre esta comida y danos el arrojo necesario
para renovar nuestros métodos apostólicos,
manteniendo aquellos que todavía son válidos,
corrigiendo los defectuosos, y eliminando
los inútiles a fin de que podamos responder
mejor a las esperanzas de la Iglesia y del
mundo. Por Cristo nuestro Señor.
Cena [Jn 15,11; 2Tm 3,16; Const. 28]
Señor Jesús, todo lo tuyo se lo comunicaste a tus discípulos a fin de que
tu alegría estuviera en ellos y su gozo fuera
colmado. Tú, estás también hoy presente en
nuestra mesa; aviva nuestra fe a fin de que,
como los apóstoles, estemos dispuestos a toda
obra buena. Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos.
Al final
[Lc 10,2; Const. 80]
Gracias te sean dadas por esta mesa,
Señor, manantial de todo don perfecto. Danos
tu Espíritu para que sepamos discernir el
don de la vocación con que tú sigues llamando
a tantos jóvenes. Tú, que eres el dueño de
la mies, envía obreros a tu Iglesia haciendo
que sean muchos los que elijan seguir las
huellas de Cristo Redentor. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.
Día 28
Almuerzo
[Tob 8,16; Const. 144b]
Bendito seas tú, Señor, porque nos alegras y nos tratas según tu gran misericordia.
Derrama tu bendición sobre esta mesa y concédenos
que, mientras procuramos los medios necesarios
por el sustento y para nuestra actividad diaria,
estemos lejos de toda excesiva preocupación
humana, confiándonos en tu providencia de
Padre. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Cena [Lc 20,38; Est. Gen. 036]
Tú, Oh Señor, no eres un Dios de muertos, sino de vivos, ya que todos
viven por ti. Bendice estos alimentos que
sustentan nuestro cuerpo, y da la vida eterna
a los cohermanos difuntos que nos han precedido
en el camino de la fe y han dado la vida por
la abundante Redención. Por Cristo nuestro
Señor.
Al final
[Sal 23,6; Const. 142]
He aquí la generación que busca tu
rostro, Dios de Jacob. Te damos gracias por
esta comida. Infunde en nosotros tu sabiduría
para que sepamos abordar en fraterna unión
de mente y corazón los problemas de nuestra
vida y encontremos una solución común, aquélla
que sea la de mayor utilidad para la Iglesia.
Por Cristo nuestro Dios.

Día 29
Almuerzo
[Dt 8,3; Const. 139]
Tú, Oh Señor, has hecho que tu pueblo experimentara hambre y luego lo alimentaste
con el maná para hacerle comprender que el
hombre no vive solo de pan, sino de toda palabra
que sale de tu boca. Bendice esta comida y
suscita en nuestros Superiores la sabiduría
y la mansedumbre del Buen Pastor. Aviva en
todos nosotros el espíritu de servicio a fin
de que unamos todas nuestras fuerzas en pro
de la difusión del Evangelio. Por el mismo
Cristo nuestro Señor.
Cena [Fil. 2,7; Const. 48]
Descienda, Señor, tu bendición sobre estos alimentos. Y confírmanos en la
caridad pastoral a imitación de Cristo que
se "despojó de sí mismo asumiendo la
condición de sirvo" y, sometiéndose a
tu voluntad, llevó a plenitud en toda su vida
la obra de la redención. Él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Al final
[Est. Gen. 011]
Gracias, Oh Señor, que sustentas nuestra
vida con los frutos de la tierra y de nuestro
trabajo. Danos también tu gracia para que
sintamos que nuestro primer y más grande deber
es el de predicar el Evangelio a cuantos no
conocen todavía el mensaje de Cristo ni su
misericordia salvadora. Por el mismo Cristo
nuestro Señor.

Día 30
Almuerzo
[Sal 71,12; Est. Gen. 044]
Tú, Oh Señor, libras al pobre que clama y al mísero que no encuentra
ayuda. Te bendecimos por esta mesa, y te rogamos
que nos concedas seguir siendo sensibles a
la pobreza y a los graves problemas sociales
que hoy afligen a la humanidad, y que hagamos
nuestras las legítimas aspiraciones de los
pobres. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Cena [Est. Gen. 046,1]
Nunca te damos suficientes gracias, Oh Señor, por la comunidad que nos ofrece
lo necesario para vivir. Bendice esta comida,
y aviva en nosotros la comunión fraterna con
todos los Redentoristas del mundo a fin de
que, en todas partes, te den gloria a ti que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
Al final
[1Ts 5, 19; 1Cor 12, 31; Est. Gen. 049a]
Grandes y maravillosas son tus obras,
Oh Señor. También hoy has hecho que no nos
falte lo necesario para vivir. Danos tu sabiduría
a fin de que, examinándolo todo, nos quedemos
con lo mejor y recordemos que los dones más
grandes son los que se orientan a la caridad,
el "camino mejor entre todos”, tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
Día 31
Almuerzo
[Lc 12,42; Const. 90]
En tu bondad, Oh Señor, distribuyes a su tiempo el alimento necesario. Bendice
esta mesa, y haz que mejoremos cada día nuestra
actividad misionera, acompañándola de una
constante renovación de nuestra vida espiritual,
científica y pastoral. Tú, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Cena [Lc 22,30; 1Cor 12, 7; Const. 92]
Señor Jesús, tú prometiste a tus discípulos que se sentarían a tu mesa en
tu reino. Quédate hoy y siempre con nosotros,
ayúdanos a tomar parte activa y responsable
en la vida de la Congregación, y haz que estemos
disponibles al servicio común y a la manifestación
particular del Espíritu que se nos ha confiado.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Al final
[Jn 4,34; Const. 103]
Señor Jesús, tu dijiste: “Mi comida
es hacer la voluntad del Padre, que me ha
enviado, y llevar a cumplimiento su obra”.
Infunde en nosotros tu Espíritu a fin de que
nos examinemos en la concepción exacta que
tenemos de nuestro puesto en el seno de la
comunidad y sobre el modo adecuado de cumplirlo
al servicio de la misión. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Parte
segunda
Textos
alternativos
Para tiempos y
solemnidades particulares
En Adviento
Almuerzo
[Tt 2,12-13; Const. 40]
Otórganos, Oh Padre, junto a estos alimentos que bendecimos en tu nombre,
vivir con sobriedad, justicia y piedad a fin
de que nuestra comunidad se renueve continuamente
en la feliz espera y en el dichoso advenimiento
de tu Hijo Jesús. Él es Dios y vive y reina
por los siglos de los siglos.
Cena [Const. 68]
Bendice, Oh Señor, estos alimentos. Asístenos con tu gracia para que nos preparemos
a la venida de tu Hijo en la pobreza de espíritu,
con un género de vida sobrio, laborioso y
desapegado de la riqueza y que, por encima
de todo y sobre todo, busquemos y experimentemos
tu amor de Padre. Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos.
Al final
[Sal 26,8; Const. 45,2]
Toda nuestra vida es una continua espera
de ti, Oh Señor. Al darte gracias por estos
alimentos, te pedimos que todo en nuestra
vida: los diversos momentos del día, el trabajo
y la oración, el silencio y el diálogo fraterno,
el estudio, el descanso y las celebraciones
nos ayuden a buscar siempre tu rostro. Por
Cristo nuestro Señor.

En el tiempo de Navidad
Almuerzo
[Const. 74]
Alabanzas sean dadas a ti, Señor Jesús, que al nacer has querido hacerte nuestro
hermano. Bendice esta comida que estamos a
punto de tomar, y confírmanos en la fidelidad
a la suprema norma de nuestra Congregación,
que es seguirte a ti, Verbo de Dios encarnado,
y Redentor del hombre. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Cena [Const. 10]
Señor, Dios omnipotente, que en tu Verbo encarnado has hecho resplandecer
sobre el mundo tu luz de salvación, bendice
la comida que estamos a punto de tomar, y
haznos audaces proclamadores del misterio
de Cristo. Él vive y reina por los siglos
de los siglos.
Al final
[Const. 74; Jn 6,38]
Te damos gracias, Oh Padre, por habernos
demostrado también hoy tu providencia. Te
alabamos y te bendecimos por haber enviado
a tu Hijo a nuestra tierra para redimir al
mundo. Haz que cumplamos su misma misión por
la que descendió del cielo, y que no fue la
de hacer su voluntad, sino la tuya que lo
envió. Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.

En el tiempo de Cuaresma
Almuerzo
[Const. 42]
Danos, Oh Señor, vivir esta Cuaresma como tiempo de penitencia y de conversión.
Que descienda tu bendición sobre esta mesa,
y haz que cada vez sea más generosa nuestra
respuesta a tu Palabra. Tú vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Cena [Const. 3]
Que tu presencia, Oh Padre, guíe nuestro itinerario cuaresmal. Bendito seas
por esta mesa que compartimos en tu nombre.
Y danos a nosotros y a los destinatarios de
nuestra misión el vigor de la fe y la alegría
de la conversión a fin de que testimoniemos
en la vida de cada día tu amor de Padre. Tú
que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 37]
Te damos gracias, Oh Padre, por esta
comida. Nutre también la vida y el fervor
de nuestra comunidad a fin de que este tiempo
cuaresmal nos prepare a celebrar dignamente
la Pascua de tu Hijo, que vive y reina por
los siglos de los siglos.
En el tiempo de Pascua
Almuerzo
[1 Ped 1,3; Const. 73,1]
A ti gloria y alabanza, Señor, que en tu gran misericordia nos has regenerado,
a través de la resurrección de Jesucristo
de entre los muertos, a una esperanza viva.
Bendice esta comida que compartimos, y haznos
cada vez más corresponsables y solidarios
en el cumplimiento de la misión apostólica
de la Congregación. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor.
Cena [Const. 71]
Bendice, Señor, esta mesa. Y concédenos participar íntimamente en el misterio
pascual de Cristo, que es misterio de obediencia,
para que, unidos de esta forma a tu voluntad,
sepamos buscar ante todo tu Reino. Te lo pedimos
por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Const. 50]
Gracias te sean dadas a ti, Oh Señor,
por habernos llamado a seguir el mismo camino
recorrido por Cristo, camino de virginidad,
de pobreza y de obediencia, camino de servicio
e inmolación hasta la muerte. Haznos participar
en su misterio pascual a fin de que no dudemos
en desgastar nuestras energías por la edificación
de tu Reino. Por el mismo Cristo nuestro Señor.

Para los domingos del tiempo ordinario
– I
Almuerzo
[Const. 4]
Oh Señor, que por medio de la eucaristía dominical convocas a tu mesa a todos
los pueblos de la tierra, bendice estos alimentos
que vamos a tomar y haz que especialmente
a los pobres y oprimidos no les falte lo necesario
para una vida digna. Por Cristo nuestro Señor.
Cena [Est. Gen. 028]
Oh Señor, tú has elegido el pan y el vino, frutos de nuestro trabajo, para
convertirlos en signo de la eucaristía, misterio
de la fe. Bendice la comida que estamos a
punto de tomar, y danos que, siguiendo el
ejemplo de nuestro fundador y de nuestros
santos y beatos, una profunda y amorosa devoción
al Santísimo Sacramento. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Al final
[Est. Gen. 017]
Bendito seas, Oh Padre, en este día
en que celebramos la victoria de Cristo sobre
el pecado y sobre la muerte. Al darte gracias
por esta mesa, te rogamos que nos des la gracia
de colaborar generosamente con la Redención
que tu Hijo Jesús, a través de tus ministros,
sigue realizando ininterrumpidamente en el
mundo. Él vive y reina por los siglos de los
siglos.

Para los domingos del tiempo ordinario
– II
Almuerzo
[Const. 12]
Bendice, Oh Padre, estos alimentos que consumimos este domingo a ti consagrado.
Tú, que a través de la eucaristía construyes
tu Iglesia, concédenos ser entre tu pueblo
signo de tu presencia y anunciadores valientes
y humildes de la Palabra que salva. Por Cristo
nuestro Señor.
Cena [Const. 27]
Alabado seas, Oh Padre, que, resucitando de entre los muertos a tu Hijo Jesús,
has dado al mundo una esperanza que no se
marchita. Bendice esta comida en el día memorial
de su muerte y resurrección, y alimenta nuestra
vida comunitaria con la doctrina evangélica,
con la sagrada liturgia y, en modo especial,
con la eucaristía. Por el mismo Cristo nuestro
Señor.
Al final
[Mt 5,13-14; Const. 54]
Gracias te sean dadas, Oh Señor, por
el don del domingo, en el que tu pueblo celebra
solemnemente la obra de la salvación realizada
por ti en Cristo. Alimenta la caridad pastoral
que da unidad y conforma nuestra vida. Suscita
continuamente nuevos ministros entre tu Pueblo
a fin de que la Iglesia siga siendo sal de
la tierra y luz del mundo. Por Cristo nuestro
Señor.
Para los domingos del tiempo ordinario
– III
Almuerzo
[Const. 36]
En este día, memorial de tu Pascua de Resurrección, Oh Señor, tú nos invitas
al gozo y al descanso. Alegra con tu presencia
nuestra mesa a fin de que, acogiéndonos y
respetándonos mutuamente, sepamos vivir nuestras
recíprocas relaciones de forma verdaderamente
fraterna. Te lo pedimos a ti que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Cena [Const. 87]
En la liturgia tú ofreces a tu pueblo, Oh Señor, el manantial y la cumbre
de la vida cristiana. Bendito seas por esta
comida que tomamos en este día memorial de
tu pascua. Haznos cada vez más conformes a
la imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote.
Él vive y reina por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 12]
Bendito seas, Señor Jesús, por haber confirmado la fe
de tus apóstoles partiéndoles el pan después
de tu resurrección. Y bendito seas por esta
comida y por tu presencia entre nosotros.
Nútrenos con tu Palabra a fin de que demos
testimonio de ti con la misma generosidad
de los apóstoles. Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos.

Para los domingos del tiempo ordinario
– IV
Almuerzo
[Const. 51]
También hoy, Oh Señor, has convocado a tu Iglesia para celebrar el memorial
de la Pascua de Cristo. Bendice estos alimentos
y haz que mientras anunciamos la vida nueva
y eterna, seamos signos y testigos de la potencia
de la resurrección de Cristo. Él vive y reina
por los siglos de los siglos.
Cena [Const. 81]
Gracias, Oh Señor, por haber partido también hoy el pan de la eucaristía para
tu pueblo que conmemora la Pascua de tu hijo
Jesús. Bendice esta comida y haz que nuestra
fe sea inquebrantable a fin de que, previendo
las tentaciones de la soledad y de las incertidumbres
del ministerio apostólico, hagamos más sólida
nuestra unión fraterna en la espera de la
venida de tu Reino. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[St Gen. 028,1]
Reconocemos tu amor por nosotros, Señor,
que también hoy ha hecho que no nos falte
tu providencia. Que el misterio de tu muerte
y resurrección, que tu Iglesia ha celebrado
también hoy en la liturgia dominical, exprese
y construya a través de la eucaristía diaria
nuestra comunidad. Tú vives y reinas por los
siglos de los siglos.

Con ocasión de la visita de algún huésped
Almuerzo
[Est. Gen. 031]
Gloria y alabanza a Ti, Oh Cristo, que para realizar
la salvación te hiciste huésped y peregrino
entre nosotros. Bendice esta comida que estamos
a punto de compartir; haznos amables para
con todos y mutuamente atentos los unos con
los otros, sobre todo con quienes se encuentran
en dificultad. Al darte gracias por la visita
de este(os) nuestro(s) hermano(s) N.N.,
ayúdanos a construir todos los días una comunidad
fraterna y solidaria. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Cena [Lc 10,38]
Te damos gracias, Señor Jesús, por estar hoy entre nosotros como lo estuviste
un día compartiendo la mesa con tus amigos
de Betania. Gracias por el don del pan y de
la fraternidad. Gracias por la visita que
nos hace(n) hoy este(os) nuestro(s) hermano(s)
N.N. Hazte
presente en él (ellos) y en nosotros, hoy
y siempre. Tú que vives con el Padre y el
Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Al final
[Ef 1,3; Est. Gen. 032]
Bendito seas tú, Oh Dios, Padre de
nuestro Señor Jesucristo, que en él nos has
bendecido con toda clase de bienes espirituales
en el cielo. Te rendimos gracias y alabanzas
por esta comida y por el(los) huésped(es)
con quien(es) la hemos compartido. Confírmanos
a todos en las relaciones personales de amistad
evangélica con las que edificar la comunidad
y la Iglesia. Por Cristo nuestro Señor.
En las fiestas en honor de la
Santísima Virgen María
Almuerzo
[Lc 1,46; Const. 32]
Ensalzado sea tu amor hacia nosotros, Oh Señor, en este día dedicado a la
Santísima Virgen María. Bendice la comida
que estamos a punto de tomar, y concédenos
proceder como ella en el camino de la fe,
y abrazar con toda el alma tu designio de
salvación. Por Cristo nuestro Señor.
Cena [Const. 32]
Señor Jesús que, naciendo de María Virgen, te has hecho nuestro hermano, quédate
con nosotros mientras consumimos estos alimentos.
A ejemplo de María, tu madre, concédenos consagrarnos
totalmente a tu obra de salvación. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
Al final
[Const. 32]
Te damos gracias, Señor, por esta comida
que hemos consumido en la fiesta de tu madre
María. Concédenos que experimentando su tierno
amor de madre, podamos colaborar con eficacia
en el misterio de la Redención. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.

5 de enero – San Juan Nepomuceno Neumann
Almuerzo
[Const. 5]
Bendice, Oh Señor, esta comida en la fiesta del santo obispo Juan Nepomuceno
Neumann. Concédenos que, siguiendo su ejemplo,
respondamos a las necesidades pastorales más
urgentes y encontremos en la evangelización
de los pobres nuestra razón de ser en la Iglesia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Cena [Est. Gen. 05]
Te damos gracias, Señor, por haber suscitado en la Iglesia a san Juan Nepomuceno
Neumann, modelo de celo pastoral. Bendice
esta comida y haz que, siguiendo su ejemplo
y por su intercesión, tengamos el valor necesario
de dar también nosotros la vida por los hermanos.
Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Const. 5]
Gracias, Señor, por la comida que hemos
consumido en este día dedicado a la memoria
de san Juan Nepomuceno Neumann. Concédenos
ser capaces, como él, de desarrollar nuestro
dinamismo misionero, signo distintivo de nuestra
fidelidad a la vocación recibida. Por Cristo
Nuestro Señor.

14 de enero – Beato Pedro Donders
Almuerzo
[Sal 74,2]
Invocamos tu nombre y proclamamos tus maravillas, Oh Señor. Te damos gracias
por la comida que consumimos hoy en la memoria
del beato Pedro Donders que consagró su vida
al servicio de los esclavos, de los leprosos
y de los marginados. Concédenos, como a él,
energías siempre nuevas en pro de una misión
generosa. Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Cena [Const. 4]
Alabado seas, Oh Señor, por la comida que hoy pones sobre nuestra mesa. Danos,
como al beato Pedro Donders, buscar siempre
con creciente diligencia a los pobres, a los
débiles, a los oprimidos, con los que Cristo
ha querido identificarse, a fin de que les
anunciemos tu Evangelio. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Al final
Gracias, Señor, por la comida que también
hoy nos has permitido compartir. Por intercesión
del beato Pedro Donders haznos no sólo atender
las necesidades espirituales, sino también
las necesidades materiales, de nuestros hermanos.
Por Cristo nuestro Señor.
15 de marzo – San Clemente María Hofbauer
Almuerzo
[Sal 131,15; Est. Gen. 05]
Tú bendices, Señor, las cosechas y sacias de pan a tus pobres. Bendice también
esta mesa en el día en que hacemos memoria
de san Clemente María Hofbauer, propagador
insigne de la Congregación. Haznos, como a
él, atentos a las exigencias de nuestros hermanos
más abandonados. Por Cristo nuestro Señor.
Cena [Est. Gen. 09]
Gracias, Oh Padre, por haber llamado a nuestra Congregación a san Clemente.
Bendice esta comida y danos que, siguiendo
su ejemplo, sepamos buscar con diligencia
a quienes se encuentran más necesitados de
ayuda espiritual, especialmente si son pobres,
débiles y oprimidos, y que lleguemos a servirlos
con caridad pastoral. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Est. Gen. 010]
Oh Dios, creador y providente, que también hoy has alimentado
nuestro cuerpo con los alimentos que hemos
recibido, haz que, siguiendo el ejemplo de
san Clemente, sepamos escuchar el clamor de
salvación que se eleva desde el mundo, también
desde las ciudades en forma de soledad, en
forma de nuevas formas de pobreza y de abandono.
Por Cristo nuestro Señor.

27 de junio – Virgen del Perpetuo Socorro
Almuerzo
[Lc 1,46; Jn 2,1ss]
Nuestra alma glorifica tu nombre, Señor, en este día de fiesta en honor de
María, nuestra Madre del Perpetuo Socorro.
Bendice la comida que estamos a punto de tomar
y concédenos también que, al igual que los
invitados de Caná, gocemos de su materna intercesión.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Cena [Hech 1,14; Est. Gen. 056]
Descienda tu bendición, Oh Padre, sobre esta mesa en el día en que veneramos
a María bajo el título de Madre del Perpetuo
Socorro. Y concédenos tu gracia como a María
y a los apóstoles en el cenáculo, a fin de
que sirvamos a tu Iglesia con todas nuestras
fuerzas. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Est. Gen. 05]
Te damos gracias, Señor, por esta comida
que también hoy hemos compartido. Te alabamos
especialmente por haber dado a nuestra Congregación
el privilegio de propagar a los pueblos de
toda la tierra la devoción a María, Madre
del Perpetuo Socorro. Haz que en los momentos
de necesidad y en las adversidades experimentemos
el poder de su intercesión. Por Cristo nuestro
Señor.

28 Junio – Beato Nicolás Charnetsky
y compañeros
Almuerzo
[2Ts. 1,4]
Tú has hecho fecunda tu Iglesia, Oh Señor, con la sangre de los mártires.
Bendice esta comida en el día en que hacemos
memoria de los beatos Nicolás, obispo, y compañeros
mártires Basilio, Zenón e Iván. Concédenos,
por su intercesión, firmeza en la fe y en
las tribulaciones de la vida. Por Cristo nuestro
Señor.
Cena [Ap 12,11]
Bendice, Señor, esta comida que consumimos en tu nombre en el día en que hacemos
memoria del beato Nicolás Charnetsky y compañeros
mártires. Que ellos, que a través de la sangre
del cordero han participado en su victoria
sobre el pecado y sobre la muerte, intercedan
por nosotros y nos consigan una misión fecunda.
Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Est. Gen. 034]
Te damos gracias, Señor, por esta comida en el día en
que recordamos el martirio del beato Nicolás
Charnetsky y compañeros. Con su ayuda, haznos
cada vez más atentos con nuestros cohermanos
ancianos y enfermos, y con cuantos buscan
en nosotros el testimonio de tu amor. Tú que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
30 de junio – Beato Jenaro María Sarnelli
Almuerzo
[Est. Gen. 05]
Alabanza y gloria a ti, Oh Señor, en este día de fiesta por el beato Jenaro
María Sarnelli, fiel compañero de san Alfonso.
Danos, junto a esta comida que bendecimos
en tu nombre, el gozo de la amistad evangélica
al servicio de una misma misión. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
Cena
Sea para nosotros motivo de fiesta y de alegría esta comida que bendecimos
en tu nombre, Oh Padre, en la memoria del
beato Jenaro María Sarnelli. Haznos, como
a él, siempre atentos a las nuevas urgencias
pastorales que solicitan nuestra dedicación
misionera. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
También hoy tu providencia, Oh Dios
omnipotente y misericordioso, ha hecho que
no nos falte el alimento necesario. Danos,
como al beato Jenaro María Sarnelli, experimentar
tu ayuda al servirte en nuestros hermanos.
Por Cristo nuestro Señor.

III domingo de julio – Santísimo Redentor
Almuerzo
[2Ts 1,3]
Siempre tenemos que darte gracias, Oh Padre, porque nos haces crecer en la
fe y que abundemos en la caridad. Pero hoy,
sobre todo, te damos gracias por habernos
dado a Jesús Redentor, luz de las gentes y
Redentor del pecado y de la muerte. Haz que
esta comida que consumimos en tu nombre sea
motivo de fraterna alegría y de gratitud hacia
ti que nos has llamado a esta Congregación.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Cena [Est. Gen. 05]
Bendice, Oh Señor, esta comida en el día en que celebramos la fiesta del Santísimo
Redentor, titular de nuestra Congregación.
Danos que comprendamos cada vez más profundamente
el misterio de nuestra salvación a fin de
que sepamos anunciarlo con todas nuestras
fuerzas a nuestros hermanos. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
Al final
[Est. Gen. 023]
Alabado seas, Oh Padre, por esta comida
que hoy hemos compartido en la fiesta del
Santísimo Redentor. Te pedimos que nos otorgues
pasión por el estudio de las ciencias divinas
y humanas a fin de que sepamos dar a tu pueblo
en la vida diaria el alimento necesario para
la salvación. Por Cristo nuestro Señor.

1 de agosto – San Alfonso María de
Liguori
Almuerzo
[Const. 79]
Gracias, Señor, por haber llamado a tu servicio a nuestro fundador san Alfonso,
cuya fiesta litúrgica hoy celebramos. Bendice
la comida que estamos a punto de tomar, y
afiánzanos en la estima y en el amor a nuestra
misión a fin de que sintamos el deber de promover
las vocaciones a nuestra familia religiosa.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Cena [Const. 1]
A ti, Oh Señor, te sean dadas gloria y alabanza por la comida que estamos
a punto de compartir en este día de fiesta
por nuestro fundador. Haz que comprendamos
la riqueza de nuestra vida apostólica a fin
de que, por intercesión de san Alfonso, vivamos
en plenitud nuestra dedicación a ti y a nuestra
labor misionera. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor.
Al final
[Const. 33]
Bendito seas, Oh Dios, por esta comida
que también hoy has puesto sobre nuestra mesa.
Y haz que, frente a las necesidades de nuestro
tiempo, imitemos el celo apostólico de nuestro
Fundador al servicio de la Iglesia. Te lo
pedimos por Cristo nuestro Señor.
25 de agosto
Beato Metodio Domenico Trčka
Almuerzo
[1Ped 5,1]
Bendito seas, Oh Señor, por la comida que nos disponemos a consumir en este día en que celebramos al beato Metodio
Domenico Trčka. Tú, que con tu gracia
lo has convertido en testigo de los sufrimientos
de Cristo, haznos a todos nosotros partícipes
de su misma gloria. Por Cristo nuestro Señor.
Cena [Est. Gen. 015]
Sea alabado tu amor por
nosotros, Oh Padre, que haces que con estos
alimentos no nos falte lo necesario para vivir.
Tú, que sostuviste al beato Metodio Domenico
Trčka en medio de los indecibles sufrimientos
del martirio, danos también a nosotros fortaleza
y perseverancia en las dificultades. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
Gracias, Oh Señor, por la comida que
hemos consumido como hermanos. Haz que por
intercesión y a imitación del beato Metodio
Domenico Trčka,
experimentemos tu amor paterno, sobre todo
en los momentos
difíciles de nuestro ministerio. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.

26 de septiembre
Beato Gaspare Stanggassinger
Almuerzo
[Sal 112,3; Est. Gen. 05]
De la salida del sol hasta su ocaso
alabado sea tu nombre, Oh Señor. Gracias
por esta comida que consumimos en el recuerdo
del beato Gaspar Stanggassinger, y haz que,
siguiendo su ejemplo, nos dediquemos incansablemente
al fomento de las vocaciones religiosas y
sacerdotales. Por Cristo nuestro Señor.
Cena
Gracias, Oh Padre, porque con esta comida nos permites
servirte con generosidad siempre renovada.
A ejemplo del beato Gaspar Stanggassinger,
haz que anunciemos a todos, comenzando por
los jóvenes, tu amor que sustenta todo ser
viviente. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[1Cor. 29,13]
Te damos gracias y alabamos tu nombre glorioso, Señor, Dios nuestro. Que los
alimentos que hoy también has puesto sobre
nuestra mesa nos permitan, a ejemplo del beato
Gaspar Stanggassinger, servirte con sencillez
de vida y con celo incesante. Tú que vives
y reinas por los siglos de los siglos.

5 de octubre – Beato Francisco Javier
Seelos
Almuerzo
[Const. 1]
Grande es, Oh Padre, la providencia con que tú acompañas nuestra vida. Te
bendecimos por esta comida, y te rendimos
gracias por habernos dado en el beato Francisco
Javier Seelos un ejemplo y un mediador. Haz
que siguiendo a Cristo nuestro Redentor, como
él, sepamos también como él, dar nuestra vida
por los hermanos. Él que vive y reina por
los siglos de los siglos.
Cena [Sal 64,10; Est. Gen. 013]
Creador del universo, que visitas la tierra y la colmas con tus riquezas,
bendice estos alimentos en este día en que
recordamos al beato Francisco Javier Seelos.
Por su intercesión, danos espíritu de servicio,
abnegación sincera, humildad y mansedumbre,
a fin de que cooperemos a una redención cada
vez más abundante. Por Cristo nuestro Señor.
Al final
[Mt 9,36; Est. Gen. 011]
Seas alabado, Oh Señor, por la comida
que hemos consumido en la memoria del beato
Francisco Javier Seelos. Por su intercesión,
y a imitación de nuestros Santos y Beatos,
haznos sentir compasión por las muchedumbres
hambrientas de tu Palabra. Que seamos generosos
ante el abundante trabajo que queda todavía
por hacer en el campo misionero. Por Cristo
nuestro Señor.
16 de octubre – San Gerardo Maiella
Almuerzo
[Const. 89]
En este día de fiesta dedicado a san Gerardo Maiella, derrama tu bendición,
Oh Señor, sobre estos alimentos que vamos
a tomar como don de tu liberalidad. Haz que,
como él, vivamos íntimamente el misterio de
Cristo a fin de que sepamos anunciarlo a nuestros
hermanos y a hermanas, cada vez mejor, con
las obras y con el testimonio de la vida.
Por el mismo Cristo nuestro Señor.
Cena [Ef 4,7; 1Cor 12,4; Const. 25]
Bendice, Oh Padre, estos alimentos. Y haz que, guiados por el único Espíritu,
vivamos, a ejemplo de san Gerardo, al servicio
de la comunidad haciendo fructificar los talentos
que nos has confiado según la medida del don
de Cristo. Él vive y reina por los siglos
de los siglos.
Al final
[Est. Gen. 05]
Te damos gracias, Señor, por la mesa
que hemos compartido, y también por habernos
dado en san Gerardo, en el pasado y en el
presente, un modelo para los Hermanos coadjutores
Redentoristas. Llama también hoy a jóvenes
generosos que respondan a la vocación de Hermano
en nuestra Congregación, y danos también que
seamos mutuamente hermanos los unos de los
otros. Por Cristo nuestro Señor.

8 de diciembre
Inmaculada Concepción de María
Almuerzo
[Sal 144,10; Est. Gen. 05]
Que todas tus criaturas te alaben, Oh Señor, que todas tus obras y tus fieles
bendigan tu nombre en este día glorioso y
solemne en que celebramos la Inmaculada Concepción
de María. Te damos gracias por haber puesto
nuestro Instituto bajo su materna protección.
Bendice la comida que estamos a punto de tomar,
y danos con ella tu amor. Por Cristo nuestro
Señor.
Cena [Est. Gen. 05]
Bendito seas, Oh Padre, por habernos dado en María Inmaculada la patrona oficial
de nuestra familia religiosa. Concédenos consumir
esta comida en alegría fraterna y glorificarte
en todo momento, Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos.
Al final
[Est. Gen. 011]
Gracias, Oh Señor, por estos alimentos.
Tú, que por singular privilegio, has eximido
de pecado a la Virgen María, concédenos por
su intercesión luchar contra toda clase de males
y anunciar al mundo tu misericordia salvadora.
Por Cristo nuestro Señor.