Communicanda - 1991-1997   

 

Communicanda 3

Roma, 8 de Septiembre de 1994
Prot. N. 0000 0237/94

Leer los Signos de los Tiempos

0.    Introducción

0.1   Con ocasión de nuestras visitas a las (v)provincias, a los miembros del Consejo General se nos pregunta con frecuencia sobre el estado de la Congregación: ¿Qué unidades de los Redentoristas están florecientes?, ¿Qué se hace para ayudar a las (v)provincias que se enfrentan con el problema de que sus miembros son cada vez menos numéricamente y de edad más avanzada? ¿Cómo ve el Gobierno General el futuro de la Congregación en el mundo?

Nosotros acogemos estas preguntas como expresión de la solidaridad que debe unirnos a todos los Redentoristas. Pero pensamos que ha llegado el momento de ir más allá de las respuestas informales que ofrecemos en nuestras visitas, de hacer un análisis más profundo de la situación actual de la Congregación y compartir con nuestros hermanos, mediante una exposición más sistemática, el fruto de nuestras reflexiones.

0.2   El Consejo General ha estudiado con cierto detenimiento la imagen estadística de la Congregación en estos momentos. Hemos intentado situar esta imagen de la Congregación en el contexto más amplio de algunos cambios significativos que se han producido en la Iglesia y en las sociedades en las que viven los Redentoristas. Llevamos a nuestro análisis la experiencia personal de las visitas. Este trabajo ha provocado entre nosotros discusiones muy animadas. En esta Communincanda queremos ofreceros los resultados iniciales de nuestro esfuerzo.

0.3   Pensamos que el estado actual de la Congregación es una invitación a todos los Redentoristas a discernir la voluntad de Dios sobre nosotros en el momento presente. Como congregación misionera, no debiera preocuparnos tanto el punto en que nos encontramos como la dirección en que caminamos. Las preguntas que debiéramos hacernos a nosotros mismos son: ¿Qué vemos en el horizonte? ¿Caminamos en la dirección correcta? ¿Avanzamos verdaderamente? Es éste un tipo de discernimiento que constituye un trabajo muy serio y una tarea que el Gobierno General no puede esperar poder realizarlo él solo. Por ello, queremos suscitar una reflexión más general en toda la Congregación.

De un modo muy especial dirigimos esta Communincanda a los consejos (v)provinciales y regionales de la Congregación. Esperamos que los consejos impliquen a todos los miembros de su unidad en una reflexión sobre su contenido. Aparte de esto, pedimos a todos los consejos (v)provinciales que ellos mismos elaboren una respuesta a esta Communincanda y la envíen al Consejo General antes del 1 de junio de 1995.

Primera parte: La realidad estadística

1.    Breve panorámica de la Evolución
de la Congregación desde 1963 a 1994
y de su Situación Actual

Las diferencias en la evolución de las (v)provincias en los últimos treinta años aconseja su presentación en cuatro grupos: (cfr. Apéndice: Tablas 1-4)

1.1   El primer grupo (Tabla 1) muestra las 22 (v)provincias que han experimentado un crecimiento constante en los últimos treinta años (la lista incluye algunas viceprovincias erigidas después de 1963). Estas unidades representan el 29% (1,688) del total de congregados y tienen el 52,5% (343) de los estudiantes. Por regiones geográficas son:

-    Europa:

Bratislava(1603), Michalovce (1604). Varsovia (1700), Lviv (4200)

-        América del Norte:

Extra Patriam (3401)

-        América Latina:

Asunción (0705), Fortaleza (1304). San Salvador (1506), Resistencia (1701), Bahía (1702). Perú-Sur (2201), São Paulo (2300), Brasília (2302), Bogotá (2800), Porto Alegre (3500)

-    Ásia–Oecanía:

Kagoshima (0802), Weetebula (1003), Bangkok (1204), Ipoh (2103), Bangalore (3800)

-    África:

Luanda (3301), Niamey (0404)

1.2   La situación de las 14 (v)provincias del segundo grupo es más ambigua. Aunque la mayoría de estas unidades ha experimentado un claro descenso en los últimos treinta años, sin embargo, recientemente han experimentado un ligero crecimiento. Representan el 14% (824) de los congregados y tienen el 24% (156) de los estudiantes, Distribuidas por regiones son:

-    América Latina:

Manaus (1202), Caracas (1502), Perú-Norte (1507), Buenos Aires (2200), Rio de Janeiro (2600), Santiago (3000), México (3600), San Juan (3900)

-    Asia–Oceanía:

Cebu (1302), Tokyo (1902), Việt Nam (3400)

-    África:

Matadi (0603), Fada N'Gourma (1402), África del Sur (4000)

1.3   En el tercer grupo (Tabla 3) están representadas las Regiones y Misiones de la Congregación. Aquí cada una es distinta de las demás. La mayoría de ellas son fundaciones recientes. Algunas presentan signos positivos de crecimiento. Tomadas en conjunto representan el 2.8% (163) de los congregados y tienen el 6.7% (44) de los estudiantes.

-    América Latina:

Pilar (0101), Tupiza (1703), Haití (1904), Reyes (2501), Propriá (3201)

-    Ásia–Oceanía:

Corea (0058), Colombo (3801), Alwaye (3802)

-    África:

Zimbabwe (1103), Nigeria (2702)

1.4   El cuarto grupo (Tabla 4) presenta las 35 (v)provincias que no han dejado de disminuir en número durante los pasados 30 años. Estas provincias comprenden actualmente el 54% (3,151) de los congregados, pero tienen sólo el 16.8% (110) de los estudiantes.

-    Europa:

Roma (0100), Nápoles (0200), Palermo (0300), Lyon (0400), Viena (0500), Copenhague (0502), Bélgica Norte (0600), Munich (0800), Ámsterdam (0900), Colonia (1000) Londres (1100), Dublín (1300), París (1400), Madrid (1500), Praga (1600), Estrasburgo (1800), Helvética (2500), Bruselas Sur (3200), Lisboa (3300)

-    América del Norte;

Baltimore (0700), Richmond (0704), San Luís (1200), Nueva Orleáns (1203), Santa Ana de Beaupré (1900) Toronto (2000), Oakland (2700), Edmonton (2900) Yorkton (3100)

-    América Latina:

Recife (0903), La Paz (1801). Quito (2400), Campo Grande (4100)

-    Ásia–Oceanía:

Canberra (2100), Manila (2101), Wellington (3700)

No existe ningún síntoma de que esta tendencia vaya a invertirse en un próximo futuro. Tomando como muestra algunas provincias, el siguiente cuadro nos muestra qué cambio se necesitaría para detener o incluso invertir el constante descenso del personal:

Las cifras de la primera columna presentan la pérdida media anual de cohermanos durante el período 1981-1993; las cifras de la segunda columna indican la media anual de primeras profesiones para el mismo período.

1981 - 1993     Disminución Media Anual            Media Anual de
                           (Muertes y Dispensas)        Primeras Profesiones

Baltimore                         18.6                                     5.61

San Luís                            8.7                                     2.69

Colonia                              7.5                                     1.92

Madrid                               7.4                                     1.92

Santa Ana                         6.3                                     1.76

Canberra                           6.1                                     1.38

Dublín                               5.9                                     2.76

Munich                              5.3                                     1.61

Londres                             4.5                                     1.76

Nápoles                             4.5                                     2.23

Toronto                             3.7                                     1.38

Roma                                3.1                                     0.15

Estrasburgo                      2.9                                     0.23

Una provincia sólo puede mantener su statu quo en cuanto a personal se refiere, si las primeras profesiones igualan en número a las pérdidas. Pero si una provincia quiere recuperarse de su descenso de personal, el número de las primeras profesiones debe ser considerablemente más alto que el número de las pérdidas.

2.    La estructura de edades de la Congregación
al 1 de agosto de 1994

La estructura de edades nos muestra otra perspectiva de la situación de la Congregación en el mundo:

Congregación

80 -    502
70-79 968
60-69 1133
50-59 1046
40-49 706
30-39 869
    -29 602

El 25,2% (1,470) de los congregados tienen 70 años o más; otro 19,4% (1,133) están entre los 60 y los 70 años. Esto hace que el 44%; de los congregados (2,603) tenga más de 60 años, Y la situación no va a cambiar, al menos en los próximos diez años, pues otro grupo numeroso de congregados se va a incorporar a los niveles de más edad de la Congregación.

Nunca hasta ahora había tenido la Congregación un número tan alto de cohermanos ancianos. Esto se explica por una doble razón: por el gran número de personas que entraron en las provincias de

Europa y de América del Norte en el período 1930-1950, y por la mayor esperanza de vida en casi todas las regiones del mundo.

Más de las dos terceras partes de los ancianos (68.7%) están en el llamado Primer Mundo, es decir, en América del Norte, Australia y Nueva Zelanda, y en la Europa occidental y del sur: 1.114 (de un total de 1,470) con una edad superior a los 70 años, y 674 (de un total de 1,133) entre los 60 y los 70.

Al mismo tiempo, estas provincias son las mismas que comparativamente tienen menos miembros jóvenes: 558 tienen 50 años o menos:

Europa del Sur: 129
Europa Occidental y del Norte: 157
América del Norte: 253
Australia y Nueva Zelanda: 19

3.    Algunas características de la historia
de los Redentoristas de los últimos 30 años

Para poder entender las implicaciones de estos datos estadísticos y ser capaces de valorar la calidad de nuestra respuesta a esa situación, parece necesario situar estas cifras en un contexto más amplio que permita integrar simultáneamente factores propios de la Congregación, de la Iglesia y del mundo en los últimos años. Señalamos algunos rasgos de nuestra historia reciente que a nosotros nos parecen especialmente significativos.

3.1   Democratización y Descentralización (1969)

La influencia del Gobierno General se ha visto considerablemente reducida durante el período que abarcan los datos estadísticos que comentamos. En 1969, por primera vez en nuestra historia, las (v)provincias mismas eligieron sus propios superiores mayores y consejos. A su vez, estos gobiernos (v)provinciales eligieron los superiores locales, lo cual constituyó otra novedad en la historia Redentorista.

Esto condujo a una mayor autonomía provincial en la Congregación y contribuyó, en parte, al pluralismo en la Congregación, pluralismo al que nos referimos en la Communincanda 2, n. 14, con los riesgos y posibilidades descritos en los nn. 22ss. de dicho documento.

3.2   Las Constituciones y los Estatutos renovados

En el momento más álgido de la crisis postconciliar de la Iglesia, nosotros renovamos nuestra Regla. Como la vieja Regla fue abandonada y las nuevas Constituciones todavía no • se habían asimilado, toda una generación de Redentoristas puede haber crecido sin ningún punto de referencia fundamental para su identidad religiosa. Una queja muy compartida en el anterior Capítulo General fue que la mayoría de los cohermanos no conoce todavía las Constituciones y Estatutos.

3.3   Nuevas provincias, viceprovincias y misiones

-        Algunas viceprovincias se convirtieron en provincias: Việt Nam (1964), Porto Alegre (1964), México (1966), Wellington (1970), Bangalore (1972), San Juan (1984), África del Sur (1989), Campo Grande (1989), Lviv (1989), Brasília (1994)

-        Comenzaron nuevas misiones o viceprovincias: Propriá (1963), Reyes (1970), Extra Patriam (1984), Tupiza (1984), Nigeria (1987), Kenya (1990), Hong Kong (1989), Corea (1991), Costa de Marfil (1993), Ghana (1994).

3.4   La crisis de la predicación de misiones al final de los 60

Como consecuencia del Concilio Vaticano II, nuestra tradición de misioneros populares experimentó una fuerte crisis. Posteriormente, algunas provincias lograron renovar el contenido y la forma de la misión; otras abandonaron del todo la predicación de misiones. Para algunas provincias cuyo trabajo estaba casi exclusivamente identificado con la predicación de misiones, esta crisis supuso la pérdida de su forma de entenderse como Redentoristas.

3.5   El cierre de la mayoría de las casas de formación

En los últimos treinta años se cerraron los siguientes seminarios mayores (estudiantados):

Cortona (Roma)                                        Sousceyrac (Lyon)

Mautern (Viena)                                        Lovaina (Bélgica Norte)

Esopus, Suffield (Baltimore)                      Gars (Munich)

Wittem (Ámsterdam)                                  Hawkstone (Londres)

Oconomowoc (San Luís)                           Galway (Dublín)

Waterford (San Luís)                                 Windsor (Toronto)

Beauplateau (Bruselas Sur)                      Vallado-lid (Madrid)

Echternach, Ostwald (Estrasburgo)          Aylmer (Santa Ana)

Floresta (Río de Janeiro)                          Ballarat (Canberra)

Villa Allende (Buenos Aires)                      Dreux (París)

Durante este tiempo se cerraron también casi todos los seminarios menores (Jovenados).

3.6   Pérdidas de personal entre 1964 y 1973:

-    Las primeras profesiones cayeron desde 325 en 1964 a 88 en 1973. Ya no han vuelto a alcanzar los niveles inmediatamente anteriores al Vaticano II.

-    Abandonaron la Congregación 2332 profesos, de ellos más de 500 sacerdotes. (¡En los 10 años inmediatamente anteriores la habían abandonado 565, 6.0 de los cuales eran sacerdotes!)

3.7   Como muestra el cuadro siguiente, no somos la única congregación religiosa que ha sufrido una drástica reducción numérica en las últimas décadas:

                                                    1966             1992

Jesuitas (S.J.)                             35.919          23.570          -34%

Franciscanos (OFM)                   25.272          18.558          -26%

Salesianos (SDB)                       22.726          17.497          -23%

Capuchinos (OFM Cap.)             15.710          11.676          -26%

Benedictinos (OSB)                    11.963            8.738          -27%

Dominicos (OP)                             9.946            6.561          -34%

Redentoristas                                9.052            6.052          -33%

Oblatos (OMI)                               7.890            5.273          -33%

Lazaristas (CM)                             6.230            3.668          -41%

Espirítanos (CSSp)                       5.137            3.280          -36%

(Fuente: Annuario Pontificio, Città del Vaticano, 1968, 1994; las cifras incluyen a los novicios)

4.    El contexto eclesial de esta evolución

4.1   El pensamiento del Concilio Vaticano II provocó enormes cambios en toda la Iglesia y este proceso marcó indeleblemente las últimas décadas de la historia de nuestra Congregación. La nueva eclesiología del Concilio, especialmente su forma de entender la llamada universal a la santidad de vida, sirvió para potenciar el laicado en la Iglesia y, en cierto sentido, cuestionó la vida consagrada como el camino "mejor" y "más perfecto". Con todo derecho, el Concilio reconoció la posición del laico y le concedió un papel más amplio en la misión de la Iglesia. Pero, al mismo tiempo, esta renacida autocomprensión eclesial contribuyó a la crisis de identidad de los religiosos y de los sacerdotes.

4.2   El Concilio amplió igualmente el modo de entender la Iglesia la obra de la redención, afirmando que el poder salvador de Dios actúa también en otras tradiciones religiosas, e incluso en personas que no han oído nunca hablar de Jesucristo. El estrecho concepto de extra Ecclesiam nulla salus ha sido abandonado. La noción más amplia de economía de salvación, junto con el menor énfasis en la obligación individual de "salvar la propia alma", ha afectado profundamente al impulso misionero de la Congregación, tanto en relación con las misiones parroquiales como en relación con la misión ad gentes.

4.3   La renovación conciliar ha estado acompañada de hechos como la creciente secularización, sobre todo en el llamado primer mundo, donde la iglesia institucional continúa perdiendo influencia en la esfera política y significado en la vida de los individuos y de las familias.

5.    Características de la Historia Secular
de los últimos 30 años

5.1   La situación actual de la Congregación está condicionada por circunstancias que van más allá de nosotros mismos y de la Iglesia. No existen factores que puedan presentarse como comunes a todas las culturas en las cuales está ubicada la Congregación, y cada unidad Redentorista debe tener en-cuenta la historia reciente de su propia sociedad. La comprensión de los cambios socio-culturales es condición necesaria para entender la actual situación.

5.2   Aunque la historia social de cada unidad debería ser estudiada en sí misma, muchas de las (v)provincias que han sufrido un descenso constante en el número de sus miembros se han visto influidas por fenómenos como la revolución estudiantil en Europa (1968), la guerra del Vietnam (1963-75), el movimiento feminista, la revolución sexual y el hundimiento de la natalidad. En la mayor parte del mundo, el aumento de la educación para todos, con la consecuencia del incremento de la movilidad social, ha abierto a los jóvenes posibilidades hasta ahora desconocidas. La realización de uno mismo y el crecimiento personal se han convertido en ideales. Cada vez más, todo compromiso de por vida se ve como simple utopía. Las tensiones de la vida moderna han producido en muchos jóvenes una especie de fragilidad.

5.3   Un fenómeno global que continúa afectando a los redentoristas es la distancia cada vez mayor entre los pobres y los ricos del mundo. Este hecho no sólo ha condicionado las opciones pastorales de gran parte de la Congregación, sino que también ha provocado algunas tensiones entre (v)provincias y entre regiones. (Cfr. Documento Final, n. 9)

Debiera estar claro que la Congregación nunca se ha desarrollado en una especie de vacío, aislada de las condiciones de las culturas en las cuales ha vivido y trabajado. Para comprender la situación actual de los Redentoristas es indispensable intentar captar el contexto más amplio. Pero el reconocimiento del efecto profundo de estas fuerzas, de ninguna manera debe dispensar a la Congregación de la responsabilidad de sus actuaciones.

Segunda parte: Intentando leer
                        los signos de los tiempos

6.    ¿Qué nos está diciendo Dios?

La Palabra de Dios habla a su pueblo a través de los acontecimientos de su historia particular. El pueblo hebreo descubrió a Dios automanifestándosele en las circunstancias de su éxodo de Egipto y de su entrada en Canaán (e.g. todo el Libro del Deuteronomio), lo mismo que en la tragedia del exilio de Babilonia (e.g. Jer. 13,18-19) y del posterior retorno (Is. 40,1ss). La predicación de Jesús, lo mismo que la mayoría de sus parábolas, invita a los discípulos a tener una actitud vigilante y sensible a las circunstancias que los rodean (cfr Mt. 24; 25, 1-13, 14-30, 31-41; Mc. 13, 28-29). Jesús les reprocha su habilidad para interpretar los signos de la naturaleza, mientras que son insensibles al mensaje divino inherente a los acontecimientos de sus propias vidas (Lc. 12,54-56). Nuestras Constituciones invitan insistentemente a todos los Redentoristas a descubrir el plan de Dios en la historia (Const. 2, 43, 73-1°, 83). En efecto, Dios habla por ¡a voz de los hombres y por los signos de los tiempos (Const. 73-1°).

La pregunta que nosotros debemos formularnos valientemente es la siguiente: ¿Qué nos está diciendo Dios en las circunstancias actuales de la Congregación?

6.1   Muchos cohermanos interpretan los datos estadísticos sobre la Congregación como una profunda crisis. Sin embargo, una crisis no es necesariamente un desastre, pues Dios nos habla precisamente a través de esa crisis. Pero para escuchar a Dios, debemos comenzar por aceptar la situación, mas no con la resignación de pobres víctimas, ni con la esperanza, como último recurso, en alguna intervención mágica o solución simplista. El primer paso en el proceso de discernimiento es aceptar la situación tal cual es. Solamente entonces podremos escuchar a Dios y oír la llamada a una reflexión sincera y la invitación a una respuesta fiel.

6.2   ¿Nos está diciendo Dios que nuestro carisma particular ya no es un don para la Iglesia y que, por lo tanto, vamos a desaparecer? ¿La crisis experimentada por tantas Congregaciones religiosas es el presagio de la muerte definitiva de la vida consagrada? No debemos dar una respuesta demasiado apresurada a estas preguntas fundamentales. Precisamente por que son preguntas tan importantes exigen una más profunda reflexión sobre nuestra propia responsabilidad en el momento actual.

6.3   ¿Nos está indicando Dios que no hemos sido fieles al carisma original de la Congregación, ese don particular que El mismo dio a su Iglesia? ¿Es posible que no sepamos cómo adaptar nuestro carisma a las circunstancias del mundo de hoy? ¿No puede suceder también que comencemos a vislumbrar lo que Dios nos pide, pero que no aceptemos el sacrificio que tal adaptación implicaría?

6.4   ¿Nos está invitando Dios a evaluar honestamente el testimonio de nuestra vida misionera? ¿Habremos olvidado la naturaleza radical de nuestra consagración y abandonado nuestro auténtico sitio en la vanguardia de la Iglesia? ¿No ha podido suceder que al tratar de inculturar nuestras vidas nos hayamos olvidado de que, como Redentoristas, necesariamente deberíamos ser también un signo de contra-cultura?

6.5   ¿No nos estará diciendo Dios que hemos estado más preocupados de nosotros mismos, de nuestro poder y prestigio que de construir el Reino? ¿No habremos estado más preocupados de levantar una Torré de Babel (Gen. 11,4) que de edificar el Reino de Dios?

7.    Reflexiones del Consejo General

Ciertamente, no pretendemos responder a todas las preguntas que suscita la descripción de la crisis de la Congregación. Lo que debemos hacer es discernir juntos lo que Dios quiere de nosotros, reflexionar sobre "los signos de los tiempos y de los lugares" para poder así presentar nuestra propia reflexión e invitar a todos los hermanos de la Congregación a unirse al Gobierno General en su búsqueda del mensaje de Dios en la actual situación.

El sentido de la solidaridad debiera llevar a todas las unidades a participar activamente en esta reflexión. Es posible que no pueda hacerse nada para garantizar en el futuro la presencia de los Redentoristas en algunas partes de la Europa occidental y de América del Norte, al menos con las actuales estructuras provinciales. Pero los cohermanos cuyas provincias no se ven todavía tan dramáticamente afectadas por el descenso numérico, cometerían un trágico error si ignorasen la experiencia de estas unidades que están envejeciendo y disminuyendo.

7.1   Tal como hemos sugerido más arriba (nn. 4 y 5), los dramáticos cambios sociales y eclesiales de los últimos treinta años no han dejado de afectar a la Congregación. Hemos sufrido una violenta ruptura con nuestro pasado, y no siempre hemos sabido adaptar los valores fundamentales de la Congregación a las circunstancias cambiantes del mundo moderno. Parecería que las Constituciones y Estatutos renovados y el conocimiento de la historia de nuestra Congregación no afectaran normal mente a las vidas y decisiones de los cohermanos tomados individualmente o de las unidades. Tememos, incluso, que en muchas zonas del mundo resulta imposible a los cohermanos ponerse de acuerdo sobre lo que significa ser Redentorista. Y lo que es más preocupante, es esa aparente negativa a intentar descubrir juntos la identidad del Redentorista hoy.

7.2   Si nuestros valores más fundamentales no están claros o no afectan realmente a nuestras vidas y decisiones, no podemos responder con seguridad a un mundo en cambio. Es comprensible, entonces, que esa inseguridad provoque con frecuencias miedos y actitudes defensivas. Como consecuencia de ello corremos el riesgo de asumir actitudes absolutamente inflexibles respecto a nuestros métodos pastorales. Podremos coincidir en unos pocos apostolados comunes, pero sin una visión y sin unos objetivos comunes.

7.3   Si dudamos profundamente de nuestra común misión hoy, no debe, pues, extrañarnos que encontremos dificultades a la hora de realizarla como comunidad (Const. 21). Con frecuencia, nuestra oración común, nuestro estilo de vida, nuestra consagración religiosa y nuestra forma de tomar decisiones, no dice nada al mundo, ni a nuestra Iglesia, ni, siendo sinceros, a nosotros mismos. Nuestra espiritualidad corre el peligro de convertirse en un asunto muy privado y personal.

7.4   El fracaso a la hora de descubrir nuestra identidad misionera en el momento presente, no solamente distorsiona nuestra comunidad de vida. Tiene también consecuencias deletéreas sobre el reclutamiento y formación inicial de nuestros candidatos y estudiantes. ¿Para qué tipo de vida misionera podemos prepararlos realmente si nuestra comprensión de la misión redentorista no está clara? ¿Cómo podemos apelar al idealismo del joven si la situación actual de nuestra vida comunitaria ofrece un testimonio tan débil de las aspiraciones proféticas de Alfonso?

7.5   Tal vez en la base de esta generalizada inseguridad en la Congregación esté presente una radical desconfianza respecto a nuestro futuro y, por supuesto, respecto al futuro de la vida consagrada. Percibimos que muchos cohermanos, e incluso comunidades enteras, no hacen nada para promocionar las vocaciones. Esto podría indicar que se duda de que nuestro modo de vida siga siendo un ideal por el que merece la pena sacrificarse. Incluso hay cohermanos que, físicamente, no abandonarán nunca la Congregación, pero se dispensan a sí mismos de toda responsabilidad personal respecto a la vida y futuro de su comunidad local y de su (v)provincia. Tales cohermanos, inevitablemente, ejercen sobre sus hermanos un efecto enormemente negativo.

7.6   Nos preocupa la frustración de algunos jóvenes que han ingresado en (v)provincias en proceso de envejecimiento y disminución numérica. El reducido número de jóvenes y, frecuentemente, la rigidez de sus cohermanos, bloquean de ordinario las iniciativas pastorales o las experiencias en la vida comunitaria. Estos jóvenes Redentoristas son tan pocos y están tan dispersos que ni tienen apenas voz efectiva respecto al futuro de su unidad ni encuentran apoyo en otros Redentoristas de su misma edad.

7.7   Mientras que la mayoría de las (v)provincias dedican personal y recursos económicos a la formación inicial de sus miembros, son pocas las que se preocupan de los jóvenes Redentoristas durante los primeros años de su ministerio. ¿Influirá esta falta de preocupación en el elevado número de Redentoristas jóvenes que abandonan la Congregación?

7.8   Muchas (v)provincias han afrontado el creciente número de cohermanos mayores poniendo en acción políticas verdaderamente encomiables de jubilación y atención médica. Pero por muy dignas de alabanza que sean tales políticas, pensamos que no pueden constituirla única palabra. El hecho de envejecer no dispensa a ningún Redentorista de vivir algunas de las exigencias de nuestra consagración misionera. En muchas unidades, ¿se presenta realmente a los ancianos el desafío de continuar proclamando el Evangelio con su contribución a la vida comunitaria?

7.9   Constatamos diversidad de respuestas a la crisis de la Congregación, y esta diversidad de respuestas puede verse en los individuos y en los gobiernos, incluido nuestro propio Consejo. Algunos experimentan miedo ante las estadísticas. Otros niegan la crudeza de la crisis y sus más profundas implicaciones. Los hay que piensan que la crisis es algo exclusivo de la Europa Occidental y de América del Norte. Pero la actitud más peligrosa y menos evangélica es la resignación serena a la desaparición de la Congregación en muchas zonas del mundo. La verdadera crisis no está en las estadísticas sino en la pasividad. Los Capítulos provinciales y consejos caen frecuentemente en la tentación de ocuparse de los problemas cotidianos de sus unidades sin entrar nunca en el análisis, mucho más difícil, de su identidad Redentorista. Quizá sea mucho más fácil preocuparse de los temas económicos y personales que intentar leer los "signos de los tiempos" y, honestamente, preguntarse por la calidad de nuestra respuesta.

7.10 Algunos verían la situación actual como el resultado de un injustificado experimento hecho en nombre de la "renovación" y, como consecuencia de ello, abogarían por una vuelta a las anteriores estructuras de la Congregación. Se apela al aparente crecimiento de determinados movimientos tradicionales dentro de la vida religiosa. Nosotros no creemos que Dios nos llame a recuperar acríticamente todas las estructuras, tradiciones y prácticas de nuestro pasado. Por el contrario, la crisis actual de tantas unidades, con su capacidad para afectar (v)provincias todavía inmunes a ella, puede significar que Dios está insistiendo en que reconsideremos el sentido de nuestra consagración religiosa en las circunstancias actuales del mundo.

7.11 Esta insistencia de Dios no es otra cosa que una llamada a la conversión. Esta invitación no es una llamada dirigida a los Redentoristas en general, sino una propuesta personal dirigida al corazón de cada cohermano. Su contenido no es una serie de proposiciones, metas y objetivos, sino una única Palabra. La situación actual de la Congregación es el Señor que nos lleva a cada uno de nosotros al desierto donde El pueda hablar a nuestros corazones" (Os. 2,16). A un desierto en el que la Congregación se despoje de la dudosa segundad de una ideología y de la trampa del crecimiento permanente, a un desierto en el que no haya otra opción que apoyarse en Dios y en los demás y donde el Señor pueda fácilmente "hablar a nuestros corazones" urgiéndonos a cada uno de nosotros a convertirnos a la persona del Redentor.

7.12 En las actuales circunstancias, limitarnos a escuchar la voz del Redentor no basta. Debemos responder. Podremos decir que lo que el Señor exige es duro de soportar y difícil de tomar en serio (Jn. 6,60). Podremos ignorar su invitación alegando que ya tenemos demasiadas cosas que hacer (Mt. 22,25). Podremos "alejarnos tristes" porque el sacrificio es sencillamente demasiado grande (Lc. 18,23). Pero también podremos concluir que no tenemos "otro donde quien ir (Jn. 6, 68) y permanecer con Aquél que es el único que tiene palabras de vida eterna. Esta última conclusión sólo puede ser descubierta en la oración, y nunca vivida en la teoría sino solamente como una praxis amandi, como una vida de amor desinteresado.

En nombre del Consejo General

Juan Manuel Lasso de la Vega, C.Ss.R.
Superior General

El texto original es la versión inglesa.