Communicanda - 1985-1991   

 

COMMUNICANDA 4

Roma, 30 marzo 1986
Gen. 121/86

EVANGELIZARE PAUPERIBUS
ET
A PAUPERIBUS EVANGELIZARI

Reflexiones sobre el Tema Principal
del Capítulo General

Queridos cohermanos,

Durante las últimas semanas el Gobierno General ha comenzado un proceso de reflexión sobre el Tema Principal del Capítulo General de 1985. Aunque nuestras ideas son todavía imperfectas, queremos presentaros estas reflexiones a cada uno de vosotros, invitándoos a participar en este proceso de discernimiento.

1.    La Palabra de Dios

Hemos comenzado nuestro proceso meditando el texto del Evangelio de San Lucas, que cita la Constitución 1:

"El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor" (Lc 4, 18-19).

Los Redentoristas deben seguir el ejemplo de Jesús. Por esto es importante dar atención a la predicación de Jesús a los pobres.

Otro texto importante para nosotros ha sido el discurso de las Bienaventuranzas de Lucas:

"Alzando los ojos hacia sus discípulos, dijo:

Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.

Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.

Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.

Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Porque de ese modo trataron sus padres a los profetas.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.

¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos! porque tendréis hambre.

¡Ay de los que reís ahora! porque tendréis aflicción y llanto.

¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas" (Lc 6,20-26).

No queremos comentar estos textos, pero os invitamos a rezar y a meditar sobre ellos y sobre otros textos semejantes del Evangelio.

2.    Las fases preliminares a la elección del Tema

2.1.  Dar una forma nueva a las Constituciones y Estatutos, 1963-1979

Durante el Vaticano II y los años siguientes, la Congregación empleó mucha energía en la redacción de las nuevas Constituciones y Estatutos. Esto significa que los cohermanos estuvieron muy ocupados con problemas concretos y con estructuras que había que revisar. Y quizás por esta razón no se reflexionó lo suficiente para concretizar a qué clase de personas debería dirigirse nuestro apostolado. Los Capítulos Generales se esforzaron menos en definir los destinatarios de nuestra predicación, que la evangelización explícita (Const. 7-10) y la dimensión comunitaria de nuestra vida y de nuestro trabajo (Const. 21-22).

Los destinatarios quedaron definidos en la sección, demasiado amplia: "Los hombres a quienes se anuncia el Evangelio" en los Estatutos 09-015, y, de cierta manera, en el apartado sobre las: "Formas de la acción misionera" en los Estatutos 016-024.

2.2   Determinar las prioridades pastorales y preparar los Estatutos (Vice-) provinciales en las (Vice-) Provincias, 1979-1985.

Una vez estudiadas en el Capítulo General de 1979 las constituciones y Estatutos, las Provincias estaban obligadas a determinar sus estructuras y su organización para poder redactar los Estatutos provinciales. Al mismo tiempo debían definir el programa de prioridades pastorales, como había mandado el Capítulo General. Estas dos actividades exigieron una seria evaluación. Dichas deliberaciones fueron una consecuencia del Capítulo General precedente.

La planificación de las prioridades trajo consigo un factor nuevo, a saber: la discusión sobre los destinatarios de nuestro apostolado y sobre las formas de nuestra evangelización no podía continuarse en esta manera amplia y sin compromiso en que son expresadas en los Estatutos Generales. Fue necesario en las Provincias llegar a tomar decisiones a favor o en contra de algunas formas concretas de apostolado.

Sería interesante saber cuáles fueron las razones fundamentales que jugaron un papel decisivo en la selección de las prioridades» Se puede preguntar si en algunos casos no se tuvo demasiado en cuenta las capacidades del personal disponible, las tradiciones y la experiencia de las (Vice-) Provincias, las actividades existentes, el emplazamiento de las casas, las exigencias de los cohermanos y los intereses especiales de la Iglesia local, de modo que la discusión sobre a qué clase de personas debía dirigirse nuestro apostolado fue tratada ciertamente de paso, pero fue dejada de lado.

2.3   Compromiso con el pobre en la práctica

En algunas partes de la Congregación nuestros cohermanos viven un compromiso directo y práctico con situaciones de pobreza física, de opresión, de injusticia y de explotación. Para estos cohermanos los destinatarios de nuestro apostolado son muy claros y las formas que deben adoptar en su evangelización están determinadas por estas situaciones. Estos cohermanos preguntan insistentemente a las otras partes de la Congregación: Cómo pones tú en práctica el Evangelizare pauperibus? Y este fue el tema que trató expresamente el Capítulo General de 1985.

2.4   Conclusiones

Cuando se consideran todos estos factores en conjunto, aparece claro que con la selección del Tema Principal para 1985-1991 hemos comenzado a tratar con mayor precisión un tema fundamental que hasta ahora en cierta manera había sido descuidado en la reflexión de nuestra Congregación. Una comunidad que se ha fijado a si misma la meta de evangelizar a los pobres, no puede evitar por mucho tiempo que surja la pregunta: ¿Quiénes son esos pobres? Por esto, nuestro compromiso con el Tema Principal quiere llevarnos a una reflexión fundamental sobre el conocimiento de nosotros mismos.

3.    Posibles dificultades y temores
en relación al Tema

3.1   La vida de nuestra Congregación no se justifica tanto por una mera observancia de normas, como por el dinamismo que nos lleva a una búsqueda continua y creativa en vistas a la redención de los hombres. El Tema del Capítulo debe promover este dinamismo.

Pero en ocasiones dicho dinamismo queda impedido e incluso bloqueado por nuestro miedo al cambio. Y esto podría suceder también con el Tema del Capítulo.

Podría afirmarse que en los grandes y antiguos Institutos religiosos existe una tendencia natural al orden y a la estabilidad, que ofrece a sus miembros una cierta seguridad física, sicológica y espiritual. Y se comprende que existe el temor de que todo esto pueda ser destruido por el cambio* En consecuencia existe el peligro de considerarnos ya como convertidos y salvados, queriendo de esta manera librarnos de la necesidad de conversión y de cambio.

3.2   Otra dificultad en el proceso continuo de renovación, podría ser nuestro activismo pastoral. En efecto, un trabajo excesivo puede impedirnos el sentir la necesidad de reflexionar y de rezar sobre aquello con lo que verdaderamente nos hemos comprometido y que nos está pidiendo actualmente la Congregación. Quizás tenemos miedo a enfrentarnos con cuestiones fundamentales que pueden referirse a la validez de lo que estamos haciendo.

3.3   También se puede objetar que el Tema no toca a nuestra Provincia a causa de la falta de vocaciones que nos impide mirar con esperanza hacia el futuro. Sin embargo, una reflexión profunda sobre este Tema podría ser un momento de gracia para nosotros y una ocasión para renovar nuestra fe en un futuro que el Señor nos concede,

3.4   Porque el Tema se centra en los pobres y en la pobreza, podrían también surgir dificultades en relación a nuestro estilo de vida personal y comunitario. Estas dificultades son especialmente peligrosas porque suelen permanecer ocultas y no se suelen tratar. Una reflexión particular sobre este punto, podría llevarnos a una verdadera conversión personal y comunitaria,

4.    Nuestra reflexión sobre el Tema
como un proceso de conversión
continua personal y comunitaria

4.1   Toda reflexión sobre un tema que es central para nuestra vida y para nuestro trabajo nos llevará a verificar que estamos reflexionando sobre nuestro propio ser como Congregación y sobre nuestra conciencia personal y comunitaria del sentido de nuestra llamada hoy. No es siempre fácil aceptar las consecuencias e implicaciones de una reflexión tan profunda y desafiante. A veces podemos ser perfectamente conscientes de todos los obstáculos que existen para poder realizar lo que nos sentimos llamados a realizar. Podemos también sentir miedo cuando nos preguntamos hasta dónde nos llevará esta reflexión.

4.2   Sin embargo, al mismo tiempo que no debemos subestimar las dificultades, debemos también escuchar la llamada de Dios o, usando una frase de San Alfonso, debemos obedecer a la voluntad de Dios. El Espíritu se hará presente en medio de nosotros y nos acompañará cuando nos esforzamos en buscar decididamente qué es lo que creemos que Dios está pidiendo hoy a nuestra Congregación. Esta invitación de Dios quiere decir sencillamente que estemos abiertos al desafío de la conversión personal y comunitaria, que exige nuestro Tema.

4.3   Nuestras Constituciones nos invitan continuamente a la conversión de actitudes, modo de vida y de respuesta en nuestro servicio apostólico:

-      si nuestro apostolado se caracteriza más "por el dinamismo misionero que por determinadas formas de actividad" será necesario revisar constante mente la calidad de nuestro servicio y ministerio entre los pobres y abandonados del pueblo de Dios (Const. 14);

-      se nos exigirá también una conversión continua de corazón si queremos ser verdaderamente "libres y disponibles" en las opciones que hacemos en relación a los grupos humanos con los que trabajamos y en relación a los métodos para realizar nuestra misión (Const. 15);

-      la conversión no es solamente algo personal, sino algo que toca a la comunidad como tal, cuando nos esforzamos por conseguir una "constante renovación interior", con el fin de ser más fieles a nuestra llamada apostólica (Const. 40; 41.1).

4.4   La conversión de corazón, sobre la que nos insisten nuestras Constituciones, es ciertamente esencial, si queremos acercarnos al Tema del Capítulo con la mente de Cristo. Solamente así podremos ser sensibles a todas las consecuencias que deberemos afrontar, a las fuerzas positivas y negativas presentes en nuestras diferentes situaciones y a la inspiración del Espíritu, cuando tratemos de llevar el Tema del Capítulo a la realidad concreta de nuestra vida y de nuestro ministerio apostólico.

5.    El pobre en la tradición redentorista

5.1   Alfonso de Ligorio

"Que habiéndose dedicado el suplicante por muchos años a las misiones como hermano de la Congregación de las Misiones Apostólicas, erigida en la catedral de Nápoles, y habiendo palpado el gran abandono en que se encuentran los pobres, especialmente los de las comarcas rurales, en extensas regiones del Reino, desde el año 1732 se unió con dichos sacerdotes, compañeros suyos, bajo la dirección de Monseñor Falcoia, obispo de Castellamare, a fin de consagrarse a ayudar con misiones, instrucciones y otros ejercicios ministeriales a los pobres del campo, que son los más necesitados de auxilios espirituales, al faltarles con frecuencia quien les administre los santos sacramentos y la palabra divina; tanto que muchos de ellos, por falta de operarios sagrados, llegan a la muerte sin saber ni siquiera las verdades necesarias de la Fe. Tan pocos son los sacerdotes que se dediquen de propósito al cultivo de los pobres campesinos" (Supplex Libellus del 30/03/1748, Lettere di S. Alfonso, Roma 1887, I, 149-151).

5.2   En la Congregación no existe una tradición uniforme con respecto a aquellos a quienes se debe dirigir nuestra actividad pastoral. Los pobres a quienes debemos predicar el Evangelio, se han entendido de manera diversa según las diversas situaciones.

Existen, sin embargo, algunos rasgos especiales que atañen a toda la Congregación:

-      Tenemos una tradición de preferencia por "la gente pequeña"* Entre nosotros no se ha cultiva do de manera especial las relaciones con la llamada clase alta, de gente educada, rica e influyente, excepto en algunos casos.

-      En este contexto sí existe una sencillez especial y un estilo popular en nuestras predicaciones, como lo quería San Alfonso desde el principio y que se ha conservado a lo largo de toda nuestra tradición. Esta sencillez abarca tanto el estilo de la predicación como los ejercicios de piedad.

-      Es también tradición nuestra el ir a la gente y no esperar a que la gente venga a nosotros., Ningún lugar es demasiado grande o demasiado pequeño para nuestro apostolado» El fundamento de esta característica nuestra, está en la antigua fórmula "las almas más abandonadas del campo" y en el sistema de la predicación itinerante» Esta característica nos muestra también nuestra prontitud para aceptar misiones en regiones difíciles.

Más recientemente hemos comenzado a experimentar un interés siempre mayor en ciertas regiones hacia los socialmente pobres y marginalizados.

6.    La misión especial de la Congregación
en la Iglesia de hoy

Como Redentoristas participamos en la misión de la Iglesia "que por ser sacramento universal de salvación, es esencialmente misionera" (Const. 1). Dentro de esta misión de toda la Iglesia, la Congregación tiene su misión especial que se concretiza en tres aspectos diferentes:

-    la evangelización en sentido estricto: el anuncio explícito, profético y liberador del Evangelio;

-    la preferencia por las situaciones donde existe una necesidad pastoral;

-    y dentro de esto, una preferencia especial por los pobres, los desfavorecidos y los oprimidos» Estos tres aspectos juntos "constituyen para la Congregación su misma razón de ser en la Iglesia y el sello de su fidelidad a la vocación recibida" (Const. 5).

6.1     El anuncio explícito del Evangelio

"Pues los Redentoristas tienen como misión primordial en la Iglesia, la proclamación explícita de la Palabra de Dios para la conversión fundamental" (Const. 10).

El Capítulo General de 1979 se fijó en este aspecto y lo presentó como el Tema Principal de la Congregación para el sexenio 1979-1985: "La proclamación explícita de la Palabra de Dios, especialmente en sus formas extraordinarias" (Comm. 41, 1979).

Juntamente con este tema el Capítulo dio un mandato especial a la Congregación para seleccionar las prioridades pastorales.

6.2.  La preferencia por las situaciones donde existe una necesidad pastoral

Los Redentoristas concentran sus actividades "esforzándose por evangelizar a los hombres más abandonados" (Const. 1); la Congregación es enviada "a la gente más necesitada de socorro espiritual" (Const. 4). "Los nuestros deben indagar cuidadosamente quiénes son los hombres más privados de auxilios espirituales" (Est. 09).

"Los hombres más abandonados a los que la Congregación es enviada especialmente, son:

-    "aquellos a quienes la Iglesia no ha podido proporcionar aún medios suficientes de salvación,

-    los que nunca